Una iglesia externa

Después de un viaje misionero, el pastor Francis Chan redujo sus gastos para poder dar más. Luego, su congregación comenzó a hacer lo mismo. Ahora, están transformando la definición que tiene la Iglesia de EE.UU. de lo que es un alcance evangelístico.

Una cita famosa de John Wesley dice: “Denme cien hombres que no le temen a nada más que al pecado y que sólo desean a Dios, y estremeceremos las puertas del infierno y llevaremos el Reino de Dios a nuestra generación”. Si Wesley estuviese aquí hoy, sin duda, añadiría a Francis Chan, un joven pastor de Simi Valley, California, a esa lista de estremecedores del infierno.

Hace 14 años, Francis y su esposa, Lisa, fundaron la iglesia Cornerstone (cornerstonesimi.com), una dinámica congregación que está captando la atención nacional por sus radicales expresiones de amor, fe y desmesurada forma de dar a los demás. Eso incluye su práctica de donar el 55 por ciento del presupuesto de la iglesia a ministerios que no pertenecen a Cornerstone. Además, toma en consideración la decisión de la iglesia de suspender un proyecto de un edificio de 60 millones de dólares por un anfiteatro al aire libre que, aunque provee alojamiento a la intemperie para los miembros, libera una generosa cantidad de dinero para dárselo a los necesitados.

El compromiso de Cornerstone de dar desinteresadamente y practicar “loco amor”—el cual precisamente es el título del primer libro de Francis que salió al mercado anglosajón en mayo de 2008—resalta como un contraste refrescante ante la prevaleciente cultura ministerial en la que los líderes de la Iglesia se convierten en minicelebridades y la pasión dominante es el éxito, que se evidencia a través del crecimiento de la iglesia. No es sorprendente que este excepcional viaje que está dando esta iglesia hacia redefinir la fe en acción, comenzó con un sólo pastor que lo único que deseaba era “sólo Dios”.

Otra iglesia en crecimiento

Si el crecimiento de las iglesias y la condición de celebridad fueran las verdaderas maneras de medir a un ministro cristiano exitoso, entonces—según este estándar—Francis lo logró hace más de dos años. Su iglesia había crecido grandemente (contaba con más de 3,000 miembros en ese tiempo) y estaba adquiriendo popularidad como comunicador, ya que llegaba a cientos de miles de jóvenes anualmente a través de diferentes eventos y conferencias en recintos universitarios. No tenía otro lugar a donde ir más que hacia arriba. En ese momento, renunció.

Había subido la escalera ministerial de éxitos para llegar a un lugar vacío donde, a pesar de la apariencia de excelencia y logros, carecía de la vida y pasión que Jesús tan claramente había delineado en el Nuevo Testamento.

“Yo era muy egocéntrico, por ende, dirigí a la iglesia a ser egocéntrica”, recuerda. “Para comenzar, dábamos muy poco de nuestros recursos porque a mí sólo me preocupaba el crecimiento de nuestra iglesia.”

Después de reconocer que si “Jesús tenía una iglesia, la mía posiblemente era más grande”, Francis hizo lo impensable para muchos pastores: lo dejó todo.

Su temporada de introspección no lo alejó del pastorado (como pensaba en un principio), sino que lo llevó hacia un tipo de ministerio pastoral completamente nuevo, uno en el cual la fuerza motivadora no era “¿cómo podemos hacer crecer nuestra iglesia?”, sino “¿cómo podemos dar más de nuestra vida?”. Hoy día, el fruto de ese cambio de perspectiva es más evidente que nunca, fuera de las cuatro paredes de Cornerstone.

Lucha contra preguntas

Chan compartió con Vida Cristiana cómo fue que se dio su alejamiento de la cultura ministerial prevaleciente en EE.UU. Cuenta que el “éxito” lo dejó sintiéndose insatisfecho y hasta en ocasiones nauseabundo, de manera que comenzó a preguntarse: “¿Sé verdaderamente cuál es la voluntad de Dios para mi vida y congregación?”, “¿Quiero verdaderamente saberla?”, “¿Quiero saber honestamente lo que Dios requiere de mí, si Él verdaderamente tiene control de todo en mi vida?”, “Si Él verdaderamente está en control de mi dinero, itinerario y relaciones, ¿continuaría haciendo lo que actualmente hago?”.

Así determinó que tanto él como su iglesia serían “guiados por el Espíritu, una comunidad dirigida por el Espíritu dispuesta a hacer cualquier cosa que Dios les pida, dispuesta a darlo todo por Él y cuyas vidas están comprometidas en luchar la batalla de la fe”.

Como cualquier buen líder, Francis sabía que este cambio debía comenzar consigo mismo. Él y su familia ya habían establecido un patrón de dar desmesuradamente hacía unos años, cuando Francis había regresado de un viaje a Uganda.

En ese entonces eran una familia de cuatro, y los Chan se trasladaron de una vivienda de 2,000 pies cuadrados a una que era la mitad de ese tamaño, de manera que tuvieran más dinero para darle a los niños que no tienen para comer. Desde entonces, les han dado la bienvenida a dos niños más, a un par de padres, y han recibido a más personas, ahora viven diez personas juntas e irónicamente se mudaron de nuevo a una casa de 2,000 pies cuadrados. Esta y otras opciones personales simplemente representaban el deseo de Francis de vivir lo más semejante a como dice la Palabra de Dios que deben de vivir los creyentes.

Para darle crédito a su junta, personal y congregación, la comunidad de la iglesia Cornestone abrazó este nuevo rumbo como suyo, y ha estado regularmente dirigiendo a cada vez más personas hacia una aventurera vida de dar sin reservas.

El pago por este tipo de vida ha sido costoso, pero como en el caso del anfiteatro al aire libre, su forma de racionalizarlo revela que ha valido la pena: “Si hay cristianos que mueren por su fe en otros países, de seguro que nos podemos sentar por una hora bajo el soleado sur de California y escuchar la Palabra de Dios.”

Ciertamente, el proyecto de construcción Tierra Rejada, como le llaman, muestra el distanciamiento de la típica actitud de “yo primero” que tienen muchas iglesias estadounidenses. El futuro desarrollo será un tipo de parque que estará abierto durante la semana a toda la comunidad, contará con campo de atletismo, un gimnasio comunal, un colegio bíblico, su propia planta para tratamiento de aguas negras y hasta un almacén para la organización Children’s Hunger Fund, que provee alimentos para niños pobres.

“La gente siempre dice que nuestra iglesia es bien radical”, dijo Francis “pero, en realidad, todo lo que estamos tratando de hacer, en una mínima parte, es vivir lo que Jesús ordenó. Los verdaderos héroes están en el extranjero, entregando su vida por el evangelio”.

Esta pasión por un ministerio cristocéntrico auténtico va más allá de la iglesia. Hace cuatro años, Francis estuvo luchando contra dos dilemas que enfrentan muchos nuevos líderes: deudas debido a préstamos estudiantiles y desolación espiritual. Él reconoce que muchos estudiantes de los colegios bíblicos y seminarios estaban completamente inmersos en la burbuja cristiana por cuatro años y después les dicen que vayan “a los rincones de la tierra” mientras luchan bajo el gran peso de las deudas.

Después de considerar esta situación en oración, Francis fundó Eternity Bible College (eternitybiblecollege.com) con el propósito de adiestrar predicadores y misioneros que se levanten de una manera que no se sientan cargados ni espiritualmente aislados durante el tiempo que estén estudiando. Para lograr esto los estudiantes de Eternity viven en apartamentos al lado de otros estudiantes universitarios de las mismas edades y que asisten a colegios universitarios de la ciudad para tomar los cursos básicos. Para su preparación teológica, Francis trae pastores y misioneros dinámicos, con credenciales para ayudar en la educación bíblica y en la formación espiritual.

Cuando preguntamos sobre cómo había funcionado esta forma creativa de educar, dijo: “Estos jóvenes son genuinos. Ellos aman a Dios, tienen un espíritu servicial, son gente cool y no socialmente extraños. Sin duda pueden predicar con los mejores predicadores allá afuera y la gran mayoría no estarán endeudados cuando terminen”.

Hablé con algunos estudiantes y vi el brillo en su semblante así como su devoción a Dios. Sobre el porqué de la perspectiva externa de Cornestone dijeron: “Dios tiene un enfoque externo”.

Bill Lucas, uno de los pastores de Cornerstone, manifestó: “Por años, hicimos lo que la cultura estadounidense nos enseñó sobre la Iglesia, pero nos empezamos a dar cuenta que eso no es lo que la Biblia enseña”.

La Biblia enseña que los cristianos deben vivir un loco amor, y en su bien titulado libro, Loco amor (publicado en marzo por Casa Creación), Francis prende la chispa para todos nosotros que añoramos estar obsesionados con Dios, pero muchas veces nos vemos atrapados en la comodidad de la vida tibia. “Creo que Él quiere que amemos a los demás mucho, para que vayamos a los extremos para ayudarlos. Creo que quiere que nos demos a conocer por nuestra acción de dar—nuestro tiempo, dinero y habilidades—y para empezar un movimiento de iglesias que dan. Al hacer esto, podemos aliviar el sufrimiento en el mundo y cambiar la reputación de su novia en EE.UU.

Seguir órdenes

A pesar del nivel de convicción que el “revolucionario” mensaje de Francis inevitablemente evoca, su comportamiento no es nada como los pastores que usualmente se ven en la televisión cristiana predicando el mismo mensaje radical dirigido a la toda la Iglesia. El pastor de la iglesia Cornerstone es gentil y bondadoso al hablarle al Cuerpo de Cristo y los compañeros pastores y ministros. Esto no quiere decir que sus palabras no confronten en ocasiones.

Aun así, la esperanza de Francis es que los pastores se sientan animados—no condenados—por sus esfuerzos. Cuando preguntamos cuál era el mensaje que deseaba dejar a sus colegas en el ministerio al partir, inmediatamente el autor del libro Loco amor—publicado por Casa Creación—contestó: “Animaría a los pastores a escuchar del Señor en su tiempo a solas con Él y a no tener temor en compartir lo que Él le ha dicho que hagan y digan. Les diría: “¡No se cohíban! ¡No copien a nadie! Simplemente, escuchen al Señor en cuanto a lo que tiene en su corazón para ustedes. Lo más grande que ha pasado aquí no ha sido por mí, nosotros estamos simplemente tratando de seguirlo”.

Es una declaración admirable, especialmente por el dolor y la tragedia que ha tenido que afrontar en la vida. Su mamá murió al él nacer, su madrastra murió cuando tenía ocho años y su papá cuando él tenía 12 años de edad.

Algunos se preguntarán: ¿Cómo logró salir adelante? A lo que el pastor Francis respondió: “Cuando escuché el evangelio de las buenas nuevas, lo creí. Dios es suficiente y fue verdaderamente mi Padre cuando más lo necesitaba”.

Francis, quien tiene cuatro hijos, sonríe al decir que lo más que le gusta no es hablar de las grandes cosas que él y su iglesia han hecho, sino de hacer todo lo posible por seguir a un gran Dios.
anuncio
anuncio
Vuelva a la página de inicio