Cuando el Espíritu de Dios verdaderamente venga sobre una persona, esa persona será cambiada. Primera de Samuel 10:6 nos dice que Saúl iba a ser “una nueva persona”, lo que en realidad significa que sería cambiado tan a fondo, que la gente creería que se trataba de otro hombre.

Las evidencias más importantes de una vida llena del Espíritu Santo son un cambio de carácter y el desarrollo del fruto del Espíritu Santo, que se describe en Gálatas 5:22-23. Dios llena a las personas con el Espíritu Santo para capacitarlas a vivir para Él. Si no están haciendo eso, no están dando testimonio de la auténtica evidencia de ser un creyente en Jesucristo. Hablar en lenguas fue una de las evidencias del derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés, y lo sigue siendo hoy. Pero la evidencia más importante en aquél entonces —y siempre— son los hombres y mujeres cambiados (vea Hechos 2: 1-4). 

En el juicio a Jesús, Pedro negó a Cristo tres veces, porque tuvo miedo de los judíos (vea Lucas 22:56-62); pero después de ser lleno del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, se puso de pie y predicó un mensaje extremadamente audaz. Tres mil almas fueron añadidas al Reino de Dios como resultado de la prédica de Pedro aquél día (vea Hechos 2:14-41). El bautismo en el Espíritu Santo cambió a Pedro; lo convirtió en otro hombre. Su temor desapareció de repente, y se volvió tan confiado como un león.

Pedro no fue la única persona que tomó una postura valerosa aquel día; los otros once apóstoles hicieron lo mismo. Todos habían estado escondidos a puertas cerradas por temor a los judíos cuando Jesús fue a buscarlos luego de su resurrección (vea Juan 20:19-22), pero, de repente, luego de ser llenos con el Espíritu Santo, todos se volvieron valientes y audaces.

Había un hilo común que recorría las vidas de los discípulos de Jesús: su temor fue convertido en valentía por el poder del Espíritu Santo. Como ellos, usted no tiene que vivir atormentado por el miedo. Su temor también puede convertirse en audacia.

Hay ayuda disponible para usted a través de la llenura del Espíritu Santo. El bautismo en el Espíritu Santo cambió a Saúl; cambió a Pedro y a los discípulos; me cambió a mí; y sigue cambiando a los fervientes buscadores de todo el mundo. Pídale a Dios que lo llene completamente con su precioso Espíritu Santo. Ríndale todo su ser a Él, sin guardarse nada. Pablo oró por la iglesia para que se convirtieran en cuerpos completamente llenos de Dios mismo (vea Efesios 3:16). Este es mi deseo, y oro para que también sea el suyo.

--Tomado de La Biblia de la vida diaria, de Joyce Meyer. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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VIDA CRISTIANA