sunriseEfesios 2:10 nos dice: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.

Hechura, poiema; Strong’s Concordance #4161: del verbo poieo, “hacer” (compare “poema” y “poesía”). El término denota algo que ha sido creado, un producto, un diseño elaborado por un artesano. Poiema reafirma a Dios como el Maestro Diseñador, al universo como su creación (Ro. 1:20) y al creyente redimido como su nueva creación (Ef. 2:10). Antes de la conversión, nuestras vidas no tienen rima ni razón. La conversión produce equilibrio, simetría y orden. Somos el poema de Dios, su obra de arte.

Hay cosas que Dios ordenó incluso antes de que estuviéramos en la tierra. A pesar de las circunstancias que rodearon nuestra llegada al mundo, Dios tiene una visión para nuestra vida. Somos obras de arte diseñadas por Él para cumplir buenas obras en la tierra. ¿Sabemos lo que eso significa? Significa que somos producto de la visión de Dios, y la visión que Dios tiene de nosotros es hermosa.

Dios (no el ser humano) ya decidió lo que podemos y debemos ser. Él nos ordenó ser mujeres y nos llenó con su propósito. Somos el resultado de algo que Dios visualizó y, por medio de Cristo, ha hecho y continúa haciendo cambios en nosotras, según la imagen que diseñó para nuestras vidas.

Vivir para Dios requiere descubrir su imagen o visión de lo que nuestra vida puede o debe llegar a ser. Con esto en mente, las mujeres debemos vivir bajo esta premisa: siempre habrá alguien que tratará de restar credibilidad a nuestras palabras, o devaluar nuestro derecho a ministrar el evangelio por ser mujeres, pero debemos acercarnos al Señor y buscar obedecer solo sus mandatos. Fuimos creadas con su propósito en mente. Hasta que no descubramos su propósito y vivamos de acuerdo con él, siempre tendremos un vacío en nuestra alma.

La visión trae claridad y definición a la vida. La visión produce orden en el caos. La visión genera inspiración. La visión es como el oxígeno en los pulmones. La visión puede ser la razón por la que salimos de la cama cada mañana. La visión nos dirige y nos impulsa a llegar un poco más lejos y presionar un poco más fuerte. La visión puede mantenernos vivos y respirando cuando la vida y los problemas golpean nuestro inconsciente. La visión es como un desfibrilador que emite un golpe eléctrico al corazón de la esperanza y nos mantiene avanzando por fe, y no por las cosas físicas que vemos.

La visión comienza haciéndonos sentir una inquietud que proviene de Dios. Luego adquiere forma en nuestra imaginación y se convierte en una imagen en nuestra alma. La visión es también un pensamiento, un concepto, un objeto formado por la imaginación.

Débora tenía una visión del legado. Ella es un ejemplo admirable para nosotras en el sentido de que identificó las necesidades y se visualizó como parte de la solución. Ella tuvo un encuentro con Dios y cambió la historia. Yo creo que ella vivió de acuerdo con la visión que se le asignó antes de estar en el vientre de su madre. Débora reunió a los líderes alrededor de su visión y les asignó una misión a cumplir.

Debemos ser mujeres de visión profética y creer con el corazón que los sueños que Dios nos da pueden convertirse en realidad. La Biblia nos muestra que la presencia o ausencia de visión determinará si la gente se vuelve letárgica o no, o peor aún, que “desdeñe la enseñanza” e ignore de la ley (1 Sam. 3:1; Pr. 29:18). Cuando hay visión hay esperanza, y cuando la visión se articula con entusiasmo, se producen cambios (ver Lc. 24:23). El profeta Habacuc nos dice que la “visión” debe manejarse según ciertos principios, si la gente la quiere alcanzar (Hab. 2:2, NVI). La visión debe:

1. Ser plasmada por escrito: “Escribe la visión […]”.

2. Ser clara: “[…] haz que resalte claramente […]”.

3. Ser inspiración de quienes la leen: “[…] para que pueda leerse de corrido […]”.

Además, debemos tener claro que la visión:

1. Debe ser recibida con paciencia: “Esperémosla”.

2. Llegará en el “tiempo indicado”.

3. Con frecuencia se demora: “Se retrasa”.

4. Pero con toda seguridad se cumplirá.

―Tomado de La unción de Débora por Michelle McClain-Walters. Publicada por Casa Creación. Usado con permiso.

Use Desktop Layout
VIDA CRISTIANA