oaktreesDisfruto plenamente todas las mañanas de dar una caminata. Esta es mi parte favorita del día. Mi apartamento está localizado detrás del Jardín Botánico de Río Piedras en San Juan, Puerto Rico. Esta es una de las razones por las que decidí adquirir esa propiedad. Estoy rodeada de frondosos árboles. Diferentes tipos de verde me hacen ver el buen gusto que tiene el Creador para decorar.  Puedo apreciar distintas flores tropicales de intensos colores como naranja y rojo.

Una mañana de verano resplandecía el cielo azul turquesa. El sol caribeño creaba figuras brillantes.  Las cimas de las montañas se veían imponentemente gloriosas.

Caminando a toda prisa desechaba sudor y se intensificaba mi energía, mientras, estaba casi ciega a toda esa extraordinaria belleza. Mi mente zigzagueaba entre preocupaciones. En esos momentos organizaba un congreso de tres días para pastores en un hotel, montaba un evento para mujeres de sanidad interior al que asisten miles, mi clínica de consejería estaba llena de pacientes, remodelaba los baños en mi casa y manejaba algunas propuestas para nuevos proyectos. Las noticias en la prensa estaban llenas de negatividad: alza en los impuestos, baja en la economía, violencia, sequía y tragedia.  Me sentía agotada y sobrecargada. Los sentimientos de miedo, frustración y ansiedad hicieron su entrada. Estos se unían a las voces internas que me acompañaban por el camino recordándome lo que podía salir mal, a la misma vez peleaba con ellas porque se suponía que yo no experimentara eso cuando dedico mi vida, alma y cuerpo a enseñar a otros a no sentirse así.

Bruscamente me sacó de mi tóxico ensimismamiento la aparición fugaz de una paloma que por un pelo no se estrelló con mi cabeza. ¿Qué fue eso? ¡Cristo! Sentí que por poco me saca un ojo. Tan concentrada estaba en la multiplicidad de mis asuntos que no me percaté de lo cerca que caminé del vuelo de aquella paloma. Me le fui detrás con la absurda idea de que podía alcanzarla. Me imagino que me veía bien ridícula.

El afán y la ansiedad frente aquellos proyectos, que más bien son la contundente evidencia de que soy bendecida, me tenían bloqueada. Pero aquella paloma se convirtió en una paloma mensajera, porque luego de tener ese encuentro cercano llegaron a mi mente las palabras del Maestro: “No se afanen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán” (Mateo 6:34).

Cuando la voz del Señor llega a una escena todo el panorama cambia dramáticamente.  De pronto el casi accidente con la de pico y alas me pareció tremendamente divertido, no podía parar de reírme, y luego pasó lo mejor.  Comencé a sentir el sol en mi rostro y el aire en mis cabellos.  ¿Por qué me estoy preocupando tanto? El Señor está en control de todas las cosas, estoy viva, lo que me rodea es hermoso, mi trabajo en el Señor es fascinante, tengo salud,  mi vida es bella y el futuro es bueno. Siempre he salido triunfante en todo lo que me he propuesto hacer para que el nombre del Señor sea glorificado.  Así pasé del melodrama a una sinfonía.

—Escrito por la Dra. Lis Milland, autora del libro Vive libre, vive feliz. Publicado por Casa Creación.

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VIDA CRISTIANA