faliureCuando entramos a una habitación y encendemos una luz, podemos agradecerlo a un genio insólito llamado Thomas Alva Edison. La imagen en movimiento y las grabaciones de audio también son resultado de la perseverancia de este hombre. Muy pocas personas esperaban que el joven Thomas llegara a ser algo. Pero… él tuvo una madre que miraba más allá de sus defectos y veía su potencial. Él hablaba con mucho afecto de ella: “Mi madre fue quien me hizo. Ella era tan real, estaba tan segura de mí; y yo sentía que tenía algo por lo cual vivir, alguien a quien no debía decepcionar”.

 

Thomas era un chico curioso y su madre, Nancy, tenía todos los motivos del mundo para desanimarse ante su actuar. Quemó el establo de la familia y lo expulsaron de la escuela; sin embargo, su madre, una presbiteriana devota que tenía una buena educación, pudo usar dicha educación para enseñar al “joven Al”. Thomas era un empresario ambicioso y comenzó un negocio pequeño vendiendo periódicos en un tren de la localidad, pero perdió el trabajo porque casi hizo estallar uno de los vagones del tren con sus experimentos. Su vida estuvo marcada por muchos otros fracasos y contratiempos pero, curiosamente, eso no es lo que recordamos de él. Lo recordamos por sus éxitos. ¿No da gracias usted por la influencia y el liderazgo de su madre quien le enseñó a ver cada fracaso como una oportunidad para aprender y crecer y descubrir cosas nuevas?

Edison tenía un ímpetu y perseverancia únicos que le mantuvieron aprendiendo y creciendo a pesar de sus errores. No permitió que el desánimo permaneciera mucho tiempo; en cambio, avanzaba con curiosidad y compromiso. En el quincuagésimo aniversario de la invención de la bombilla eléctrica, Henry Ford organizó una celebración en honor de su querido amigo Edison. El presidente Herbert Hoover habló de las diferentes maneras en que la luz eléctrica había mejorado la vida: “Permite a nuestros pueblos y ciudades vestirse de alegría en las noches, independientemente de cuán triste haya sido su apariencia durante el día. Y con sus múltiples usos ha prolongado las horas de nuestra vida activa, ha disminuido nuestros temores, ha reemplazado la oscuridad con buen ánimo, ha aumentado nuestra seguridad, disminuido nuestro afán y nos ha permitido leer las letras de la guía telefónica”.

La bombilla eléctrica representa incontables horas en el laboratorio llenas de experimentos fallidos y frustraciones. Cuando un periodista del New York Times le preguntó sobre las aparentemente increíbles dificultades asociadas con el desarrollo de su artefacto, Edison respondió: “Yo no he fallado 700 veces. He triunfado al demostrar 700 maneras de cómo no fabricar una bombilla eléctrica”. ¡Qué perspectiva tan extraordinaria! ¿Podemos ver nuestros errores como triunfos o estamos tan atrapadas en las desilusiones y frustraciones que no podemos ver los aspectos positivos de nuestros fracasos? Como líderes, decidamos ver la vida con una actitud que incluye el gozo de aprender y la oportunidad de descubrir la lección que yace tras cada desafío y cada error.

 
Dele gracias a Dios por sus fallas y fracasos pues a través de los mismos Él expande su entendimiento y le enseña verdades nuevas y maravillosas. Agradézcale que Él perdona, redime y resucita. Agradezca que Él nunca le deja, incluso cuando usted se siente sola. Por ejemplo, David aprendió que el pecado a menudo tiene consecuencias terribles, pero incluso cuando pasemos por el valle más oscuro, no necesitamos temer porque nuestro Pastor está junto a nosotros. Su amor es más grande que nuestros fracasos. No abusamos de su gracia como una excusa para pecar; más bien, su bondad nos acerca a Él cada vez más. Él hace nuevas todas las cosas y convierte nuestros errores en sus victorias.

―Tomado del libro Principios positivos de liderazgo para mujeres por Karol Ladd. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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VIDA CRISTIANA