holy laughLa ansiedad es un estado de nerviosismo, intranquilidad y angustia, por un evento que no ha ocurrido todavía. Es precisamente por lo que te has puesto a pensar que puede ocurrir lo que provoca que te pongas ansiosa. La ansiedad no inducirá cambios en las situaciones difíciles. La Biblia dice que el estar ansioso “no añade a nuestra estatura un codo” (ver Mateo 6:27). Puedes pasar el resto de tus días preocupándote por el futuro, pero por mucho que te preocupes no cambiarás nada. Lo único que hará es estancarte y anular tu eficacia para resolver el problema. Otra manera de definir ansiedad es: la emoción que te inmoviliza en el presente por cosas que tal vez no ocurran en el futuro.

Sustituye tus pensamientos de ansiedad por pensamientos de paz. La Palabra de Dios dice: “Tú guardarás en completa paz a aquel, en cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado” (Isaías 23:6). Esto es así porque estar ansiosa es no confiar en la providencia divina. Si nos ponemos a pensar en cuánto el Señor nos ama y su plan de protección con nosotras, los pensamientos negativos que producen ansiedad se derriban. Si estuviéramos en constante conciencia de que Dios nunca llega tarde y que siempre llega a tiempo, ¿qué ansiedad podría estorbarnos?

Si tú conoces y sabes que Dios siempre llega a tiempo, nunca te arropará la ansiedad. Tendrás la seguridad de que en medio de la tormenta puedes sentir calma. Él siempre atenderá tus necesidades en forma individualizada.

Sabemos que a veces no somos nosotras las promotoras principales de los pensamientos y las actitudes de ansiedad, sino que son algunas personas que nos rodean las que nos contaminan. Te recuerdo que si este tipo de situación te sucede es porque tú lo estás permitiendo. Hay que aprender a hacer oídos sordos a estas voces negativas. No puedes dar acceso a que las ideas pesimistas de los demás te contaminen. No se trata de descartar los buenos consejos, pero si recibes un comentario que te causa ansiedad lo que hará es limitarte y robarte la energía.  Así que, aunque hieras a algunos, dile a estas personas negativas: “Estoy tratando de vivir en paz conmigo mismo y con mi ambiente, por eso necesito gente solidaria y positiva a mi alrededor”. No permitas que nadie venga a quitarte la paz. En la vida nos encontramos con factores amenazantes a nuestra paz. Queda de nosotros permitir que tengan efecto.

— Tomado del libro Vive libre, vive feliz por la Dra. Lis Milland. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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VIDA CRISTIANA