persevereEra una mujer con muchas fuerzas, de edad mediana y profesional. Trabajaba en un hospital de la ciudad y se llevaba muy bien con la gente. Su esposo había muerto sorpresivamente en un accidente automovilístico y ahora le tocaba a ella llevar adelante su familia. Sin embargo, las noticias que había recibido últimamente no eran muy agradables. Rosa se había sentido mal, así que los doctores le enviaron a hacerse unos exámenes médicos, luego se dio cuenta de que tenía una enfermedad terminal. Ella asistía fielmente a la iglesia, y a través de su fe se propuso hacerle frente a la adversidad. Decidió orar y esperar un milagro de Dios. El tiempo que transcurrió y no fue fácil. Los dolores producidos por la enfermedad se reflejaban en todo su cuerpo, sin embargo, los que la conocíamos la veíamos orando incansablemente y luchando por su sanidad. El diagnóstico declaraba que la mujer no sobreviviría más de un año, pronóstico que fue cambiado por el poder de Dios y su fe. Ya han transcurrido veinte años y hoy Rosa disfruta de sus nietos. Ella es un milagro y testigo viviente del poder sanador de nuestro Señor Jesucristo.

He tenido el privilegio de ver miles de milagros en la vida de diferentes personas. Gente que de una u otra forma atraen sus milagros por medio de la fe. Algunos de ellos ocurren casi inmediatamente, sin embargo, hay otros que demoran un tiempo hasta que son recibidos por aquel que ha orado y clamado. Cualquiera que sea la situación, he notado un denominador común: la perseverancia.

La perseverancia es la extensión de la fe para tiempos indefinidos. Es la voluntad determinada a creer y esperar, contra viento y marea, que el Señor traerá lo que estamos pidiendo, el milagro esperado. La perseverancia es el acto de esperar con intensidad.

Posiblemente estés atravesando una situación en tu vida en la que comenzaste teniendo fe en Dios, pero el tiempo ha transcurrido y tu fe está decayendo. Quiero que tomes fuerzas en Dios y vuelvas a esperar tu milagro.

Algunos sinónimos de perseverancia son: persistencia, tenacidad, resolución de continuar en la causa. No sé qué dificultad estarás atravesando, pero sé que Dios te ayudará y traerá a cumplimiento sus promesas en tu vida.

«Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová» (Salmo 27:13-14).

Cualquiera que sea la circunstancia que esté ocurriendo a tu alrededor, persevera, persiste, ten fe en Dios. Si no desmayaste en el pasado, ¿por qué razón vas a desmayar ahora? Ánimo, Dios hará algo maravilloso.

Debes conocer la historia del paralítico que pasó treinta y ocho años esperando su milagro sin perder la esperanza. Una persona que espera un milagro durante tanto tiempo, definitivamente posee varias virtudes, entre ellas mucha paciencia, una gran fe y una enorme perseverancia.

Aparentemente el estanque de Betesda era un sitio de milagros, un lugar donde un ángel del cielo descendía, removía las aguas, y el primer enfermo que ingresaba al estanque, era sano de cualquier enfermedad que tuviese. No sabemos por cuánto tiempo este hombre esperó su oportunidad, pero evidentemente la palabra «desánimo» no estaba en su vocabulario. Él tenía esperanza y estaba determinado a seguir esperando su milagro.

Después de haber estado enfermo toda una vida, cualquiera se hubiera acostumbrado a no tener nada, a depender de otros, a simplemente llorar por la enfermedad. Los paralíticos tenían permiso para ser mendigos en la sociedad y vivir de la caridad. Pero hay quienes no se acostumbran a ser cargas para otros y luchan por cambiar su historia. Así como este hombre, hay un grupo maravilloso de personas que alcanzan lo que se les proponen. Son aquellos que sueñan, luchadores, gente preciosa que nunca se detiene, que no desmaya.

Cierta vez un autor desconocido dijo que el camino al éxito está trazado con muchos lugares tentadores para estacionarse. ¿Estás orando por algo específico? No te detengas. Dios quiere que sigas adelante y que no sueltes tu sueño, tu petición, tu milagro. Que nada te separe de lo que llevas dentro de tu corazón.

Anímate a ser una persona que persevere hasta el final. Acondiciona tu mente para no rendirte aunque no veas nada. Nunca seas de las que retrocede. Una vez alguien dijo que «cuando el mundo te dice ríndete; la esperanza susurra, prueba una vez más». Decide superar los obstáculos que te impidan alcanzar en esta vida todo lo que has soñado. El Fabricante de milagros llegará para ayudarte mientras lo esperas.

―Tomado del libro El Fabricante de milagros por Ilya Carrera. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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VIDA CRISTIANA