Tener un corazón tierno o compasivo (vea Efesios 4:32) es equivalente a tener una conciencia tierna, y la conciencia tierna es vital para ser usado por Dios.

En 1 Timoteo 4:1, 2 Pablo escribió: "El Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos abandonarán la fe para seguir inspiraciones engañosas y doctrinas diabólicas. Tales enseñanzas provienen de embusteros hipócritas, que tienen la conciencia encallecida" (cauterizada).

Es peligroso llegar a endurecer el corazón y desarrollar una conciencia cauterizada. Si lo hacemos, realmente no podremos decir si estamos haciendo cosas equivocadas o no. Una manera en que podemos desarrollar conciencias tiernas es siendo rápidos para arrepentirnos y evitar las excusas cuándo Dios nos da convicción de algo.

Cuando Dios nos muestra que hicimos algo erróneo, tenemos que decir: "Tienes razón, Señor. Estoy equivocado. No tengo ninguna excusa; así que; por favor; perdóname y ayúdame a no hacerlo otra vez".

Es asombroso cuánto nos ayudará eso a tener conciencias tiernas hacia Dios. Pero tan pronto como empezamos a tratar de buscar razones y excusas para nuestras equivocaciones, empezamos a ponernos un poco insensibles con respecto a nuestras conciencias. Cada vez se nos va haciendo un poco más difícil que antes percibir la diferencia.

Por ejemplo, si maltrato a alguien y no me arrepiento, mi conciencia empieza a ser insensible. La próxima vez que lo hago, mi conciencia se pone un poco más insensible. Pronto, aunque siga presentándome a mí mismo como una persona que ama a Dios, Él no me puede usar más, porque estoy maltratando a las personas con mi forma de hablarles y de actuar con ellas. Lo peor es que ni siquiera me doy cuenta de que lo estoy haciendo, porque ya no tengo más un corazón tierno y una conciencia tierna hacia Dios.

Debemos recordar que a Dios no le importa cuán dotados o talentosos seamos; su preocupación principal es nuestra actitud de corazón. Si tenemos corazones dispuestos, corazones encendidos, corazones sabios, corazones perfectos, y conciencias tiernas, el plan del diablo para destruir es destruido, porque entonces nada puede impedir que seamos usados por Dios.

--Tomado de La Biblia de la vida diaria, de Joyce Meyer. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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VIDA CRISTIANA