Mi esposa, Mary, y yo volamos a una ciudad donde yo iba a hablar en una conferencia, y una familia de la localidad fue a recogernos al aeropuerto. Para sorpresa mía, el esposo y los niños me dieron un abrazo, y algunos de los niños comenzaron a llorar. Yo no había recibido nunca antes una recepción tan cálida.

"Usted nos ayudó a volver a tener a nuestra mamá y esposa", dijeron ellos. La mamá había escuchado una enseñanza que yo había dado de mi libro La cura bíblica para los dolores de cabeza y había seguido las recomendaciones, una de las cuales es beber de dos a tres litros de agua filtrada al día. En unas semanas, los dolores de cabeza habían desaparecido. En aquel momento habían pasado seis meses, y ella seguía libre de dolor; ahora era capaz de cuidar de su hermosa familia.

Desde su niñez, esa mujer había sufrido de migrañas que la dejaron incapaz de funcionar y cuidar de su familia. Los dolores de cabeza también estaban interfiriendo en su capacidad de ejercer como psicóloga profesional. Ella había acudido a neurólogos y médicos, y había probado decenas de tratamientos, pero ninguno de ellos había podido ayudarla. Con el tiempo, sus dolores de cabeza empeoraron, y hasta los medicamentos más fuertes no ayudaban a aliviarlos.

Esta mujer había estado ligeramente deshidratada la mayor parte de su vida, y nunca entendió que la cura para sus dolores de cabeza estaba tan cerca como un vaso de agua.

¿Por qué agua?
Comienzo nuestro estudio de Los siete pilares de la salud con el agua porque es el aspecto más fundamental de la salud.

El agua es el único nutriente más importante para nuestro cuerpo. Participa en todas las funciones de nuestro cuerpo. Puede usted vivir de cinco a siete semanas sin comer, pero la persona adulta promedio no puede soportar más de cinco días sin agua. Como residente en el estado de la Florida, he atravesado varios periodos de sequía, y cuando no recibimos las cantidades adecuadas de agua de lluvia, el gobierno local raciona el consumo de agua. Podemos regar nuestros jardines solamente ciertos días y durante ciertas horas en esos días. Su cuerpo hace algo similar cuando se deshidrata: comienza a racionar el agua. Sin embargo, ¡algunas personas dan más agua a sus plantas que la que dan a sus cuerpos!

Usted es una persona valiosa; cuide de sí mismo e hidrate adecuadamente su cuerpo.

Una cura milagrosa

Muchas personas nunca beben agua. A algunas no les gusta el sabor del agua o nunca se les ha enseñado la importancia de beberla. Quizá sus padres les daban jugos, refrescos, leche... cualquier cosa menos agua. Como resultado de ello, muchas personas pasan el día de una bebida con cafeína o azucarada a otra.
Comienzan sus mañanas con café; a media mañana se beben un refresco para recibir otro estímulo, y luego beben con la comida té helado con cafeína y azucarado. Al final de la tarde, llega otra bebida basada en el café o con "diez por ciento de jugo". No tienen idea de que toda esa cafeína y azúcar están en realidad robando agua de sus cuerpos, haciéndoles más daño que bien. En mi consulta veo a personas todo el tiempo cuyos cuerpos están sedientos de agua limpia y natural. Ellos pasan por alto el pilar de la salud más básico, y sus cuerpos y mentes pagan un precio terrible. Cuando vienen
a mi consulta, con frecuencia sufren dolores de cabeza, dolor de espalda, artritis, problemas cutáneos, problemas digestivos y otras enfermedades. Normalmente han acudido a otro médico, que pudo haberles dado medicamentos que no abordaban el problema, sino que se limitaban a quitar los síntomas. Eso es similar a la luz roja intermitente de advertencia que aparecen el salpicadero de su auto informándole que debe revisar el motor. Si usted simplemente decide quitar el fusible para apagar la luz de advertencia en lugar de llevar su auto al taller, finalmente estropeará el motor de su auto.

Esa es una sencilla ilustración de lo que muchos individuos hacen al tomar medicinas en lugar de abordar la "luz de advertencia" de su cuerpo que indica que están deshidratados y necesitan una ingesta adecuada de agua limpia. Muchos estadounidenses viven en un estado de ligera deshidratación con varios síntomas irritantes, y nunca se dan cuenta de ello. Frecuentemente les digo a los pacientes que cuando tienen dolor de cabeza, no es que tengan una deficiencia de Tylenol; cuando tienen dolor en las articulaciones no es que tengan una deficiencia de Advil; cuando tienen ardor, no es que tengan una deficiencia de Pepcid, y si están deprimidos no es que tengan una deficiencia de Prozac. En cada uno de los casos, su cuerpo con frecuencia les está pidiendo agua.

Mary y yo hemos perdido la cuenta de las personas que acuden a nosotros después de los seminarios y nos dicen: "Tenía este o aquel problema, pero acepté su consejo y comencé a beber agua, y se me pasó". La gente tiende a perder el exceso de peso, los problemas de artritis desaparecen, y su presión sanguínea comienza a regresar a los niveles normales. Si eso suena a una cura milagrosa, ¡se debe a que lo es! Dios nos creó para que dependiéramos del agua para sobrevivir. Si alguna vez ha leído usted la Biblia, puede que haya visto cómo el agua es uno de los principales temas en el Antiguo Testamento. La gente siempre estaba cavando en la tierra en busca de agua, y cuando la encontraban les ponían nombres a sus pozos y los defendían con su propia vida. Así de crítico era el encontrar agua para sobrevivir en aquel entonces.

El agua es igual de importante para usted y para mí en la actualidad. Yo trato a cada paciente que veo en mi consulta primeramente con agua. La mayoría de mis pacientes mejoran cuando sencillamente beben tanta cantidad de agua como su cuerpo pida. ¡Beber una cantidad suficiente del agua adecuada también contribuirá más a la mejora de su salud que ninguna otra cosa que pueda usted hacer!

--Extracto tomado del libro Los siete pilares de la salud por el Dr. Don Colbert, publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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