La mujer de Lucas 7:37 era una mujer que tenía un pasado. Ella vendía su amor por horas; era una prostituta. El fariseo la llamó: "una pecadora". Creo que su presencia en la Biblia y en la vida de Jesús nos muestra que Dios no siempre llama a personas con pasados maravillosos para que le sirvan. De esta mujer, también aprendemos que Él llama a personas con un pasado negativo hacia un futuro maravilloso y bendecido. Sólo porque usted no haya tenido un gran comienzo en su vida, no significa que no pueda tener un gran final.

En Lucas 7:38, vemos el relato de esta mujer que ungió los pies de Jesús con una botella de un perfume muy caro, los lavó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. Como ella era una prostituta, el perfume probablemente fuera un regalo de uno de sus clientes, o tal vez lo había comprado con dinero ganado de su profesión. Otras personas tal vez puedan ver su acción como un acto erótico, debido a su pasado, pero Jesús lo vio como un acto de amor puro.

Cuando tenemos un pasado desagradable, las personas suelen prejuzgar nuestras acciones, y nos encontramos atrapados en el juego de la aprobación, intentando convencer a los demás de que somos dignos de aceptación. La gente no olvida nuestro pasado con tanta facilidad como Dios lo hace. El fariseo no podía entender por qué Jesús permitía que esa mujer siquiera lo tocara (vea Lucas 7:39). Pero Jesús le respondió diciendo que aquellos a quienes se les perdona mucho, amarán mucho (vea Lucas 7:47).

Esta mujer conocía muy bien su pasado; ella amaba mucho a Jesús porque Él la perdonó; ella quería servirle. Él vio su corazón, no su pasado. Esto es lo que también ve en usted.

--Tomado de La Biblia de la vida diaria, de Joyce Meyer. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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