¿Se ha sentido pegada a un lugar de su vida? ¿Se ha sentido anclada al pasado, incapaz de dar ningún paso positivo hacia delante? Para moverse hacia delante y empezar de nuevo, usted debe ser una mujer que verdaderamente no tema apretar el paso y caminar hacia un nuevo comienzo. Antes de que podamos dar esos positivos primeros pasos adelante, es vital que desarrollemos una nueva visión de la forma en que Dios nos ve. Dios no nos negará su amor, aceptación y ayuda porque fallemos de vez en cuando. No está esperando que tengamos un rendimiento perfecto, sino un corazón voluntariamente rendido a Él.

Dios me dio un buen ejemplo de esto hace muchos años. Mi esposo, Dave, y yo necesitábamos ayuda para motivar a nuestro hijo menor, Danny, a mantener limpio su cuarto y hacer algunas tareas de la casa. Creamos un gráfico con un sistema de marcas de chequeo y estrellas. Cada vez que él cumplía algo que se le requería, hacíamos una marca. Después que había ganado cierto número de marcas, le dábamos una estrella. Y después que había ganado un cierto número de estrellas, le comprábamos un regalo. A veces él tenía gran cantidad de marcas y estrellas, y otras veces muy pocas.

Durante ese periodo, había en nuestro vecindario un matón que siempre pateaba la pelota de Danny lejos de él. Cada vez que este matón agraviaba a Danny, él corría al garaje gritando: "¡Papá!", Dave casi arrancaba las puertas de sus bisagras para correr a protegerlo.

Un día, después de uno de esos incidentes, yo estaba recordando mi relación con Dios. Me pregunté qué clase de padres seríamos si, cada vez que Danny venía pidiendo ayuda a los gritos por causa de ese matón, nosotros fuéramos a su cuarto a ver cuántas marcas y estrellas tenía antes de rescatarlo. Habríamos sido unos padres lamentables si sólo lo hubiéramos protegido cuando él había hecho todo bien.

Este ejemplo me abrió realmente los ojos: me dio una perspectiva completamente nueva de cómo nos ve Dios. Un sistema de marcas y estrellas puede funcionar con nuestros hijos, pero Dios no hace eso con nosotros. Él no nos pone una marca de chequeo por cada capítulo de la Biblia que leemos o por cada vez que oramos o vamos a la iglesia. Cuando afrontamos los retos de las circunstancias de la vida y corremos a Dios buscando ayuda, él no mira primero para ver si "hicimos los deberes". Cuando clamamos a Él, Él corre a ayudarnos simplemente porque somos sus hijos.

Pero Dios no cierra los ojos a nuestro pecado. Si hacemos algún error o nos salimos de línea, hay consecuencias y Él nos corregirá. Sin embargo, nunca rehusará ayudarnos porque no tengamos suficientes "puntos".

Dios tiene un plan -un nuevo comienzo- para cada una de nosotras. Para que veamos esta promesa convertida en realidad, debemos elegir dejar de mirar al pasado y mirar hacia delante a lo que Dios quiere hacer en nuestras vidas. Él quiere que dejemos de mirar dónde estamos, dónde hemos estado y lo que hemos hecho. Quiere que miremos desde donde estamos hacia donde estamos yendo.

No importa cuán hondo sea el hoyo donde usted esté, el brazo de Dios no es demasiado corto para alcanzarla y sacarla fuera. Si usted cometió errores, arréglelo con Dios y siga adelante. Cada día, Dios le da la oportunidad de volver a empezar haciendo borrón y cuenta nueva.

Comience a verse a sí misma como Dios la ve: como una de sus hijas amadas. Aparte su mente del pasado. Abra sus ojos a lo que Dios quiere hacer en usted hoy. En Él, no hay callejones sin salida: ¡Sólo lugares donde empezar de nuevo!

--Tomado del libro De mujer a mujer escrito por Joyce Meyer. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

 

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VIDA CRISTIANA