La Palabra de Dios ofrece instrucciones bien específicas a esposas acerca de cómo amar a sus esposos, pero muchos de estos pasajes bíblicos son difíciles de aceptar para cristianos del siglo xxi. Sin embargo, Pablo nos enseña que "toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra" (2 Ti. 3:16-17). En consecuencia, no podemos ignorar estos mandamientos que van en contra de nuestra cultura y nuestra comodidad. Génesis 3:16 contiene dos mandamientos: "A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti" (cursivas añadidas). Estas instrucciones ciertamente son contrarias a lo que leemos en el periódico, vemos en la televisión y miramos en las películas de la actualidad.

La decisión de obedecer estos mandamientos es la decisión de amar de la manera que este libro describe. Significa reconocer y suplir las necesidades de su esposo, amarlo a pesar de sus diferencias y ser su amigo. Significa apoyar la decisión que él tome, buena o mala, aun cuando su corazón se haya endurecido contra el Señor. Permanecer junto a su esposo cuando su corazón está endurecido contra Dios es difícil, pero podría ser más fácil si entendiera algunas cosas. Primero, entienda que usted no es responsable de la salvación de su esposo. El responsable es Dios. Segundo, usted no ha sido designada como el agente de cambio en la vida de su esposo. Como dije antes, esa es tarea del Espíritu Santo. Tercero, la salvación de su esposo está entre Dios y él.

Por lo tanto, ¿cuál es su rol si el corazón de su esposo no está abierto al Señor? Su rol es amarlo. La Biblia al día parafrasea 1 Pedro 3:1 de esta manera: "Esposas, acomódense a los planes de sus esposos; es probable que los que no creen el mensaje que predicamos cambien de opinión ante su respetuoso y puro comportamiento. ¡No hay mejor mensaje que el de una buena conducta!" ¡Permita que estas palabras le animen a permanecer junto a su marido, ¡y a reconocer que acomodarse a sus planes no siempre será fácil!

Hace varios años en un retiro de mujeres en el sur de California, una de las 700 mujeres que asistieron se acercó a mí y me dijo: "Bob, mi esposo quiere que vendamos nuestra casa y nos mudemos a un pequeño pueblo al pie de las montañas de Sierra Nevada en el camino al lago Tahoe. ¿Qué debo hacer?" Mientras me contaba más detalles, pude ver que su esposo no estaba huyendo ni ocultándose, sino que quería lo mejor para su familia y que había investigado detenidamente el lugar antes de planear el comienzo de una nueva empresa allí; así que le dije: "¡Usted debe ir!" La mujer dijo que no sentía paz con la mudanza, pero aun así le aconsejé que debía ir. Después de hablar por alrededor de treinta minutos, ella dijo que pensaría en mi consejo y luego se despidió.

Un año más tarde, en la conferencia anual, esta mujer se acercó a mí otra vez, y dijo: "¡No creerá lo que sucedió el año pasado! Fui a casa y le dije a mi esposo que me mudaría, y desde aquel día parece un hombre diferente. Su confianza se acrecentó al saber que yo apoyaría la mudanza. Hemos comprado una bonita casa y comenzamos a asistir a una maravillosa iglesia. A los niños les gusta su escuela, en la empresa nos va mejor de lo que esperábamos y nos encanta el lugar. Muchas gracias por concederme de su tiempo para darme su sabio consejo". Me dio un abrazo y se abrió camino entre la multitud. Como muestra esta historia, el corazón de los hombres se ablanda cuando saben que su esposa respeta sus decisiones.

--Tomado del libro Lo que todo hombre necesita de una mujer de Bob Barnes. Una publicación de Editorial Portavoz. Usado con permiso.
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VIDA CRISTIANA