La Biblia dice que un corazón contento es como buena medicina. La vida puede ser estresante, apresurada, y tiene pocas cosas que provoquen risa, pero las veces en que te ríes tanto que te tienes que sujetar el estómago te deja después un buen sentimiento. Como los niños ahora están más afectados por el estrés que en ninguna otra generación previa, ya sea en tus propias vidas o por factores familiares, ¿cómo pueden disfrutar todos del aliviador de estrés que es la risa? La risa disminuye la presión de la sangre y mejora tu sistema inmunitario. Tú y tus hijos se benefician de la risa y el alivio de estrés que supone el ver el lado divertido de la vida. Cuando te ríes de ti misma por pequeños errores, tus hijos aprenden a relajarse y a ver el humor en sus propias vidas. La mayoría de los días aportan momentos en que la risa puede aliviar cualquier tensión si no te tomas muy en serio a ti misma, ya sea que intentes meter tu chequera en el tostador y escribir en tu tostada, o cuando dejas a tu hijo en casa y metes al perro en el auto para ir a la escuela.

Los niños pequeños conocen el secreto de la risa. Ellos se ríen y se divierten con todo. Los niños más mayores y los adolescentes puede que no se rían con tanta soltura, así que ayúdales a mantener su sentido del humor compartiendo historias divertidas o chistes sanos en la comida. Recorta dibujos que sean graciosos para tu familia y colócalos en el refrigerador o en las puertas de tus hijos. Irrumpe con un baile divertido mientras preparas la comida. Reírse juntos te hace sentir bien y te acerca a ellos.

Descansos intencionales para reírse hacen que tu familia sea más feliz y saludable. Mantén el humor enfocado a situaciones y cosas divertidas de la vida. Enseña a tus hijos a reírse en situaciones o acciones divertidas de alguien, pero no de las personas. El humor les ayuda a sobrellevar situaciones difíciles y afecta positivamente a los que están a su alrededor. La manera en que manejas el humor les enseña a tus hijos a respetar a otros, a tomarse la vida no tan en serio, y a apreciar parte del carácter de Dios: ¡Aquel que hizo criaturas tan absurdas como el ornitorrinco y la jirafa!

Digno de reflexión

Renta películas cómicas o antiguos programas de televisión en blanco y negro, haz un buen cuenco de palomitas y véanlos juntos para reírse hasta que les duela la tripa.

Fomenta los chistes buenos y sanos o clásicos de la literatura con un toque de humor. Los autores que usan el humor bien te ayudarán a entrenar los oídos de tus hijos para la comedia. Comparte historias divertidas sobre ti y tu familia y repítelas para asegurarte que transmites recuerdos divertidos a futuras generaciones.

 

--Tomado del libro 100 respuestas a 100 preguntas para ser una gran mamá. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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