¿Qué has escrito hoy en tu lista de cosas por hacer? ¿Lograrás hacerlas todas? ¿Se sentirá decepcionado Dios si no lo haces? Muchos opinamos que Dios se siente desilusionado con respecto a nosotros si no logramos todo lo que queremos. De algún modo pensamos que si lográramos hacerlo todo, tendríamos su sonrisa de aprobación. Nos sentimos culpables cuando al cabo de unos días ni siquiera hemos tachado una de las cosas en la lista, porque el día no salió como lo esperábamos. Y creemos que Dios ha de sentirse desilusionado también.

Pero Jesús no vino a la tierra para ayudarnos a hacer más cosas. Vino para hacer posible a través de su vida, muerte y resurrección que tuviéramos una relación personal con Dios. No vino para que obtuviéramos un «seguro contra incendios» y que así no vayamos al infierno, sino para que día a día caminemos y hablemos con Dios, juntos. Me gusta esa frase utilizada en 2 Corintios13:14: «La comunión del Espíritu Santo».

Dios el Espíritu Santo vive en nosotros y esto significa que podemos tener comunión con Él a través de su espíritu. Esto significa que podemos sentir su presencia justo donde estamos, en medio de nuestras circunstancias. No es suficiente organizar tu vida para lograr hacer primero lo más importante... a menos que lo primero en tu lista sea tu relación con Dios. No es suficiente aprender a hacer amigos e influir en las personas, aunque esto sea bueno, a menos que el Amigo Número Uno en tu vida sea Jesús. No es suficiente aprender a pensar positivo a menos que tus pensamientos a lo largo del día se centren en Dios. El amor de Dios no aumenta ni disminuye según tu éxito o fracaso con relación a las cosas de tu lista. En cambio, el Señor quiere una relación contigo en la que cada parte de tu vida esté entregada a Él; quiere que tu primera preocupación sea cómo lograr una comunión con Él a un nivel más cercano, más cálido y personal, sin que importe cuán eficiente y organizada -o ineficiente y caótica- sea tu vida.

Cuando tienes este tipo de relación, puedes confiar tu lista de cosas para hacer a Dios. Él sabe mejor que tú qué es lo que de veras necesitas lograr. El salmista nos urge:

Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová. SALMO 27:14

Una y otra vez la Biblia repite estas palabras: «Espera al Señor». Espera a que Dios actúe. Espera a que él haga lo que nadie más puede hacer en tu situación. Este tipo de espera no significa tamborilear con los dedos sobre la mesa, mientras acusas a Dios de ser lento. En cambio significa que te llenes de valor -y fuerzas- porque en todo ese tiempo de espera, en lo profundo de tu corazón de veras cree que Él actuará a tiempo. «Dios casi nunca llega temprano, pero jamás llega tarde», dice mi esposo. En realidad, probablemente esculpan esto en su lápida algún día, no solo porque lo dice, sino porque lo vive. Sí, el Dios que inventó el tiempo responderá antes de que sea demasiado tarde. El evangelista Dwight L. Moody tenía un hermano que no creía en Dios.

Durante cuarenta años Moody oró porque su hermano se volviera al Señor. Sin embargo, jamás pudo ver esto hecho realidad, porque Dwight L. Moody murió esperando que su hermano viniera a Cristo. Lo que él nunca supo en la tierra, sin embargo, fue que luego de su muerte su hermano sí llegó al conocimiento salvador de Cristo. Dios sí respondió a las oraciones de Moody. El Dios que dijo: «Espera a Jehová», fue fiel en su respuesta. Las circunstancias de tu vida pueden parecer un ovillo enredado, en lugar de un bello tapiz. Pon a Dios al mando y espera a que Él actúe.

Nada es imposible con Él. Hannah Whitall Smith escribió: «No es difícil... encomendar y confiar la administración del universo y toda la creación externa al Señor. ¿Puede ser tu caso mucho más complejo y difícil como para que necesites preocuparte e inquietarte por cómo te administra a ti?»

Sí, Dios quiere administrar tu vida. Piensa en esto la próxima vez que mires el cielo por la noche y veas los cuerpos celestiales que Dios mantiene en su precisa órbita. Piensa en esto cuando veas el canal Discovery en la televisión y te maravilles ante lo intrincado del ciclo de la vida que Dios mantiene en esta tierra. Si Dios puede administrar el universo con tal habilidad y cuidado, sospecho que puede también con las presiones y desafíos de tu vida.

--Extracto tomado del libro Palabras de aliento para mujeres escrito por Darlene Sala y publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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VIDA CRISTIANA