Quizás éste sea un tema en el que no ha pensado seriamente antes, pero es a la vez interesante e importante. Algunos tienen una reverente familiaridad con Dios que les resulta ajena a otros cristianos. Estos "amigos íntimos" de Dios comparten historias de cómo le hablan como si lo conocieran personalmente... mientras que otros se preguntan por qué no sienten esa clase de intimidad.

¿Tiene Dios favoritos? ¿Hace distinción entre las personas? La respuesta es no. La Biblia nos enseña que nosotras, no Dios, determinamos nuestro propio nivel de intimidad con Él. Todas hemos sido invitadas: "Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos" (Hebreos 4:16). Este pasaje indica que cada una de nosotras podemos estar tan cerca del trono de la gracia de Dios como queramos.

Hay varios niveles de intimidad con Dios, y cada uno coincide con el correspondiente nivel de compromiso que tenemos en buscar una relación con Él. No todo el mundo está dispuesto a tomarse el tiempo para desarrollar una relación íntima con el Señor. Dios no nos pide todo nuestro tiempo. Él nos diseñó con un cuerpo, un alma y un espíritu, y sabe que cuidar cada área requiere de una cierta cantidad de nuestro tiempo y atención. Pero como mujeres ocupadas, nuestra meta debería ser tener equilibrio y prioridades adecuadas.

Creo que todo lo concerniente a la intimidad con Dios es una cuestión de cómo decidimos usar nuestro tiempo. Decimos que no tenemos tiempo para estar con Dios, pero nos tomamos el tiempo para hacer otras cosas que nos resultan importantes. "Estoy ocupada" puede ser una excusa que a veces indica que nuestras vidas están fuera de equilibrio. Todas tenemos que luchar con distracciones cada día para proteger nuestro tiempo con Dios. Él es el requisito más importante en nuestras vidas. Entonces, ¿por qué no tiene ese lugar de importancia en nuestro tiempo?

¿Qué ajustes usted ha tenido que hacer, que le han dado buenos resultados, para lograr mantener el equilibrio como ama de casa, esposa, madre y profesional? ¿Qué le pudiera aconsejar a otras mujeres? Añada sus comentarios abajo.

--Tomado del libro De mujer a mujer de Joyce Meyer, publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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