No es fácil ser una mujer cristiana a principios del siglo XXI. Estos años nos brindan mayores posibilidades de las que tuvieron nues­tras madres. Nos ofrecen libertades que nuestras madres nunca conocieron. Podemos tomar decisiones que no eran una opción para mujeres de otras épocas. Los años que tenemos por delante pueden ser emocionantes. O pueden ser aterradores. Nos identifi­camos con lo que escribió Charles Dickens: "Estos son los mejores tiempos, estos son los peores tiempos".

Podemos decidir, pero cada decisión que tomamos conlleva un riesgo. La palabra griega que literalmente denota decisión es hairesis. También puede traducirse como dogma o herejía. No po­demos tomar nuestras decisiones a la ligera. Una decisión puede conducirnos a una herejía. Nuestra única ancla segura es la Biblia, la infalible Palabra de Dios. Como mujeres cristianas, debemos asegurarnos de comprender qué dice la Biblia con respecto a nues­tras decisiones.

Como mujeres, hoy día vivimos en lo que los historiadores llaman un "cambio de paradigma"; una época en la cual las anti­guas creencias y las antiguas actitudes son drásticamente reem­plazadas por nuevas creencias y nuevas actitudes. ¿Cuáles de estas creencias y actitudes están firmemente ancladas en la Palabra de Dios, y cuáles tan solo son producto de nuestras tradiciones? Tal vez deberíamos volver a examinar las creencias y las actitudes con respecto a los roles de la mujer, el matrimonio y la vida familiar, la educación, el trabajo, el crecimiento personal. Las nuevas ideas aún no tienen su predominio. Las antiguas ideas aún no han des­aparecido. Pero el cambio ha comenzado y continuará. Esto hace que nuestra época sea tanto aterradora como emocionante.

Es aterradora porque muchas de nosotras crecimos firme­mente cimentadas en el antiguo paradigma. No sabemos qué hacer con las nuevas actitudes y oportunidades. Al mismo tiempo, sentimos un escalofrío de emoción porque sabemos que tenemos opciones que las mujeres no tenían hace años.

Mientras luchamos para encontrar nuestra firme posición como mujeres cristianas en las arenas movedizas de las expecta­tivas y las oportunidades de la actualidad, podríamos pensar que nuestra época es única. Pero no lo es.

Desde que se tiene conocimiento, las mujeres han luchado con decisiones difíciles. Han peleado contra las res­tricciones que las acorralaban. A veces se doblegaban, otras veces se rebelaban contra el que las señoreaba con poder. Han vivido tra­tando de equilibrar su interpretación de la voluntad de Dios para su vida con las exigencias de los demás. Algunas vivían vidas de silenciosa desesperación. Otras encontraron fortaleza y consuelo en su relación con el Dios viviente.

Algunas han tomado sabias decisiones. Otras han tomado decisiones destructivas. Eva arrancó una fruta -solo una fruta- y, desde ese momento, trajo sobre ella y sobre todas sus her­manas, las consecuencias devastadoras de la caída. María -una profetisa por medio de la cual Dios hablaba- decidió rebelarse contra el liderazgo de su hermano y se enfermó de lepra. Ester decidió arriesgar su vida por su pueblo cautivo y salvó a una na­ción. Rahab decidió esconder a los espías israelitas y llegó a ser una predecesora del Mesías. La viuda de Sarepta decidió com­partir su último bocado de pan con un profeta hambriento y fue alimentada milagrosamente durante una prolongada hambruna. Abigail decidió ir en contra de los deseos de su esposo y salvó a todo un grupo familiar. Además, terminó contrayendo ma­trimonio con el rey designado. Rut decidió seguir a su suegra Noemí a una tierra extraña y encontró la felicidad allí, en brazos de un amante esposo.

Decisiones. La vida está llena de estas. Debemos tomar deci­siones. Pero ¿qué podemos hacer para tomar buenas decisiones? Igual que nuestras hermanas de la época victoriana de hace más de cien años, podemos recurrir a la Palabra de Dios, la Biblia, a fin de recibir ayuda para tomar sabias decisiones. En ella podemos aprender por precepto y por ejemplo. En las páginas que siguen a continuación, observaremos la lucha de mujeres de la Biblia que atravesaron problemas, a veces diferentes a los nuestros y otras veces sorprendentemente similares a los que nosotras enfren­tamos. Al observar el fracaso o el triunfo de mujeres reales, po­dremos encontrar principios que esclarecerán las respuestas que buscamos.

--Tomado del libro Las enseñanzas de Dios para la mujer de hoy de Alice Mathews. Una publicación de Editorial Portavoz. Usado con permiso.
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VIDA CRISTIANA