cielo en cubaNo todas las señales relacionadas con el regreso de Cristo son negativas (guerras, hambre, terremotos, etcétera). Muchas son muy alentadoras y emocionantes. Hay siete acontecimientos que se han dado a conocer y que continúan revelándose, los cuales son parte de la restitución, y dan evidencia de la venida de Cristo. Estos son:

1.         Israel sería restaurado como nación en un día (Isaías 66:7-8; Oseas 3:4-5; Zacarías 3:9).

2.         La tierra de Israel comenzaría a florecer y sería fructífera (Isaías 27:6; 35:1-8).

3.         Surgiría agua en el desierto para irrigación (Isaías 35:6-7; 41:18).

4.         Jerusalén estaría en manos judías y extendería sus fronteras (Salmos 102:16).

5.         Los judíos dispersos en las naciones gentiles situadas fuera de Palestina regresarían a Israel (Isaías 43:5-6; Jeremías 16:14-16).

6.         En los últimos días volverían la lluvia temprana y la tardía (Oseas 6:3; Joel 2:23; Amós 4:7).

7.         Los muros de Jerusalén serían reedificados por extranjeros y las puertas estarían continuamente abiertas (Isaías 60:1-11).

El proceso de restauración de Israel comenzó durante el siglo diecinueve con el nacimiento del Movimiento Sionista, pero se manifestó al mundo el 14-15 de mayo de 1948, cuando David Ben-Gurion y otros hicieron una proclamación declarando un nuevo estado para los judíos llamado Israel. Parte de la proclama decía: “El estado de Israel estará abierto para la inmigración de los judíos y para la Congregación de los Exiliados”. En cuestión de horas, los ejércitos árabes avanzaron hacia la recién nacida nación de Israel para abortar el plan. Así como el antiguo Israel tuvo que tratar con siete naciones que vivían a su alrededor en tiempos de Josué (Deuteronomio 7:1), en 1948 los judíos tuvieron que lidiar con tropas de siete naciones árabes vecinas que anunciaban a los judíos que los “arrojarían al mar”. Se desencadenó una guerra de independencia en la cual Israel sobrevivió de manera asombrosa. Hoy en día ellos de jactan de tener uno de los ejércitos más avanzados del mundo.

Una de las metas de Ben-Gurion era cumplir la profecía de Isaías y hacer florecer el desierto con vegetación. En 1953, a la edad de sesenta y siete años, Ben-Gurion renunció como primer ministro de Israel para perseguir su sueño. El antes líder israelí y su esposa Paula se mudaron a una vivienda rústica prefabricada de madera de tres habitaciones en Sde Boker en el desolado desierto del Neguev. Era un paisaje, vacío, achicharrado por el sol. Años después, Beerseba, la ciudad donde vivió Abraham, se convirtió en una gran ciudad, y hoy en día hay más de cincuenta y cuatro granjas diseminadas por toda la región llamada el Arabá —el Neguev y la parte sur de Israel— que producen tomates, ajíes, melones y una gran cantidad de frutas y verduras. En la actualidad, el desierto está floreciendo.

Ben-Gurion y otros israelíes que se establecieron tempranamente fueron también responsables de la instalación de conductos de agua para ayudar en la irrigación. Años después, los satélites de Estados Unidos descubrieron debajo del desierto un inmenso depósito de agua, el cual actualmente es bombeado y constituye la corriente vital usada para el proceso de irrigación por goteo, permitiendo que el desierto florezca con la vida agrícola.

En 1967, las fuerzas militares egipcias, encabezadas por el presidente Gamal Abdel Nasser, amenazaron a Israel y estaban planeando un ataque. Israel se adelantó al ataque con una campaña aérea, destruyendo la fuerza aérea egipcia mientras sus aviones todavía estaban en las pistas. Durante la Guerra de los Seis Días que involucró a Egipto, Jordania y Siria, los paracaidistas israelíes se apoderaron de la mitad oriental (árabe) de Jerusalén. En ese tiempo, esa sección era conocida como Transjordania. Al finalizar la guerra, Israel anexó tanto la parte oriental como la occidental de Jerusalén, formando una Jerusalén unida bajo el control israelí. En ese momento Jerusalén fue unida como una ciudad sin murallas y se convirtió en la largamente prometida capital de Israel.

Aunque desde 1948 a 1967 los judíos continuamente inmigraron a Israel desde las naciones vecinas, a los judíos rusos que vivían detrás de la Cortina de Hierro se les prohibieron las visas para dejar la fortaleza comunista. En la última parte de la década de 1980, con la aprobación de Mikhail Gorbachov, los judíos recibieron visas para regresar a Israel desde la región norte de la Unión Soviética, cumpliéndose así las promesas que Dios les dio por medio de los profetas Isaías y Jeremías miles de años antes.

Años más tarde, a principios de la década de 1990, hubo un rápido retorno de las lluvias físicas que empaparon el suelo de Israel, reponiendo y nutriendo las tierras de labranza, los desiertos y los Altos del Golán. Cuando se abrieron las ventanas de los cielos, las una vez secas cuencas de los ríos se llenaron de agua fresca. Fue una señal del regreso de las lluvias tardías sobre la tierra.

Actualmente, la antigua ciudad de Jerusalén es compartida por las tres religiones monoteístas del mundo: el islam, el judaísmo, y el cristianismo. De las ocho puertas construidas en las murallas de la vieja ciudad, solamente una, la Puerta Oriental, permanece sellada con grandes piedras. Todas las demás puertas están abiertas para los ciudadanos y los visitantes. Se ve a los niños andar por las calles continuamente en medio de los ruidos de los ómnibus y los automóviles, corriendo ocasionalmente entre la multitud que llena las avenidas en el transcurso de todo el día.

La restauración en siete fases que ya está ocurriendo es una señal del tiempo del fin y la evidencia de que el Mesías pronto regresará. Somos la generación que ha presenciado la culminación de estos eventos durante un periodo específico, y creo que somos testigos de otros muchos peldaños proféticos mientras se prepara el escenario y el telón está a punto de levantarse para otro acto del drama de los tiempos finales.

―Tomado del libro El octavo reino por Perry Stone. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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