gods handCuando comencé a ministrar por primera vez, estaba asustada. Tenía miedo de ser rechazada. En aquellos días, para una mujer hacer lo que yo hacía no era tan popular como lo es hoy, donde las mujeres predicadoras son más ampliamente aceptadas. Así que, me incliné hacia atrás para hablar y comportarme de la manera que pensé que se esperaba de mí.

El problema era que yo estaba tratando de ganar el favor natural, y no trabajó ni funcionó. Tratar de obtener el favor por usted mismo no es solamente un arduo trabajo, sino que es muchas veces inútil. Mientras más usted se esfuerza, menos personas son atraídas hacia usted.

En ese momento, yo no sabía nada acerca del favor sobrenatural. Yo no sabía que el favor es una parte de la gracia. De hecho, en el Nuevo Testamento las palabras gracia y favor están ambas traducidas de la misma palabra en griego: charis. Así que, la gracia de Dios es el favor de Dios. Y la gracia de Dios causa que cosas que necesitan pasar en nuestras vidas pasen a través del canal de nuestra fe. Es el poder de Dios viniendo a través de nuestra fe el que hace lo que nosotros no podemos hacer por nosotros mismos. No es por poder humano o por fuerza humana, sino por el Espíritu Santo que recibimos favor. Es por el Espíritu de gracia de Dios que encontramos favor con Dios y con el hombre.

Una vez usted le cree a Dios por gracia sobrenatural, eso alivia el estrés que se acumula en usted. En lugar de tratar de hacer todo por usted mismo, haga lo mejor posible y deje los resultados a Dios.

Por otro lado, es preciso que establezca la distinción entre el favor y el favor sobrenatural según se relaciona con el poder espiritual. El favor natural puede ser ganado, donde el favor sobrenatural y poder no pueden.

Si usted trabaja lo suficientemente arduo y prolongado, puede tener gente que guste de usted y lo acepte la mayor parte del tiempo. Pero esa aceptación debe ser mantenida, y ahí es donde la mayoría de las personas entran en problemas. Decir y hacer todas las cosas correctas se convierte en una forma de atadura.

Dios no desea que nosotros invirtamos nuestro tiempo y energía tratando de ganar el favor de Él o de otros. Él desea que nosotros dediquemos nuestro tiempo y energía caminando en su favor sobrenatural a través del Espíritu haciendo su voluntad, no importa si es popular o no. Nosotros no podemos ganar su favor; es un puro regalo de Dios. Y la forma en cómo lo adquirimos es simplemente creyéndolo y recibiéndolo de Dios.

Por esa razón yo oro diariamente por favor, favor sobrenatural. Dios da gracia al humilde, y es uno de mis deseos que su poder espiritual sea liberado a través de mi vida, mis palabras y mis acciones.

Cuando conocemos que todo lo que tenemos y disfrutamos es un regalo de Dios, el resultado de su favor sobrenatural está sobre nosotros, entonces no nos queda otra cosa que hacer sino decir: “Gracias Señor”.

Verá, desde niño Jesús caminó en favor sobrenatural para con Dios y los hombres. De hecho, una vez comenzó su ministerio público, se hizo tan popular que difícilmente encontraba tiempo para orar y tener relación con su Padre celestial. Aun aquellos que no creían en Él reconocieron que Él disfrutaba el favor de Dios. Cuando los fariseos enviaron guardias para arrestar a Jesús, regresaron diciendo: “Ningún hombre habló como este hombre habla” (Juan 7:46). Justo hasta el final de su vida, aun en la cruz, ese favor y poder especial fue reconocido (Lucas 23:47-48).

Esa es la forma en que me gustaría que usted y yo nos viéramos a nosotros mismos, como los favorecidos del Señor. Él no nos ve como débiles, impotentes, criaturas pecadoras. Él nos ve vestidos de justicia, calzados con los zapatos de paz, vestidos con toda la armadura de Dios, y empuñando la espada del Espíritu, que es la Palabra del Señor. Así es como debemos vernos.

No importa como podamos aparecer ante nosotros mismos y ante otros, nunca debemos olvidar que Dios puede causar que la luz de su favor brille sobre nosotros,  justo como lo hizo para con Jesús, para que nosotros también crezcamos en sabiduría y estatura.

Deje de ver su vida en lo natural. Usted no le está dando a Dios ningún crédito por lo que Él puede hacer.

―Tomado del libro Los secretos del poder espiritual por Joyce Meyer. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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VIDA CRISTIANA