man thinkingUn día, leyendo la Biblia encontré algo que me llamó la atención y me hizo reflexionar. Siempre hemos leído en la Palabra: «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio» (2 Timoteo 1:7). Dios nos dio dominio propio para conducirnos en la vida. Mi asombro fue entender que para el mismo versículo hay una versión en inglés que dice que Dios nos ha dado «una mente tranquila». En otras palabras tienes la capacidad de controlar tus pensamientos y determinar qué cosas dejas en tu mente y qué otras simplemente no deben estar ahí. No me refiero al  autoconvencimiento. No es algo que se repite mil veces y quedó borrado. Es una renovación de la mente que tantas veces descuidamos.

Cuidamos mucho nuestros cuerpos, las dietas son la vanguardia en estos tiempos. Cuidamos nuestro corazón, quitando todo rencor, toda amargura, etc. Pero es tiempo de que cuides también tu mente, que les prestes atención a esos pensamientos que muchas veces han tomado el control completo de tu vida.

«No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Romanos 12:2). Este texto nos revela la importancia de renovar nuestros pensamientos para que conozcamos su voluntad, que por cierto es buena, agradable, y perfecta.

Así como cuando tienes que hacer un cambio de aceite a tu automóvil, lo llevas al mecánico y le pides que le haga el servicio, ¿qué estás esperando? Imagino que al igual que a todos, esperamos que el mecánico le quite el aceite viejo, sucio, y le coloque aceite nuevo, transparente, con buena lubricación. Así mismo Dios está esperando que cambies esos pensamientos que han estado en tu cabeza por pensamientos de bien, que te guiarán por una buena senda.

Quizás esta frase se ha cruzado alguna vez por tu mente: «Siento que en este viaje algo malo me va a suceder. Mejor cancelo el compromiso y no voy». Ese pensamiento obviamente no tiene ninguna verdad, no tiene fundamentos, pero si no lo cambias, te quedarás ahí por mucho tiempo, sin disfrutar de la vida. Pero… por qué mejor no pensar de esta manera: «No temeré. Dios es escudo alrededor de mí. Él guarda mi entrada y mi salida desde ahora y para siempre». Si te aferras a esta verdad, te aseguro que cuando el pensamiento negativo quiera controlar tus decisiones, recordarás estas palabras y estarás nuevamente en control de tu vida.

Si no hubiera entendido este versículo y lo hubiera puesto en práctica, hoy no viajaría en aviones rumbo a tantas ciudades preciosas como las que visito. No hubiera tenido la dicha de conocer ciudades como Madrid, ni tener el privilegio de hacer amigos maravillosos como los que  hoy son como hermanos para mí.

Cuando sentimos que esa ola de ansiedad y temor viene sobre nosotros, y nos detenemos a pensar: «Me va a revolcar, me va a hacer pedazos», y empezamos a luchar para detenernos y le damos toda nuestra atención. Pero es necesario saber que toda ola que es grande en el medio del mar, termina siendo pequeña en la orilla de la playa. Si no le das la atención que pide de ti, en pocos minutos termina perdiendo fuerza. Realmente lo apliqué a mi vida y fue muy bueno.

El ejercicio que hoy hago es: Me doy cuenta que viene la sensación y me paro firme sabiendo que no va tomar control de mi vida. Decido no darle la atención que quiere que le dé. A los minutos descubro que no tiene ya fuerza sobre mí. Cuando el pensamiento viene, no le doy lugar, ni siquiera lo trato de analizar, porque no merece mi atención. Si me detengo toma control sobre mi vida. Desarmo el pensamiento para quitarle fuerza y poder sobre mí, y construyo nuevamente el pensamiento desde promesas de Dios para mi vida y los pensamientos que Dios tiene para mí y sobre mí. Esto me ayuda a no detenerme en lo negativo sino en lo positivo de mis pensamientos. ¿Te das cuenta? La nube se veía gris, confusa y hasta tétrica, pero al darme cuenta de que la nube no es lo que parece, me ayudó a entender la verdad y vivir tranquilo.

El único amor perfecto es el que Dios nos da al hacernos saber que está con nosotros, y que desea demostrárnoslo. Así lo ha hecho desde que entregó a su único Hijo por nosotros, hasta el último detalle como por ejemplo encontrar un lugar vacío en un estacionamiento en un centro comercial repleto. Dios nos demuestra su amor, su favor.

Es importante ver lo que Dios ha sido en tu vida. Contempla tu familia, observa a los amigos que te rodean, tu iglesia y líderes que están ahí siempre para ayudarte. Dale gracias a Dios por la provisión sobrenatural que tienes sobre tu cabeza y sobre tu mesa. Eso, poco a poco, comenzará a echar fuera ese sentimiento de temor, inseguridad y desesperanza.

Comienza a llenarte del amor de Dios. ¿Cómo puedes hacerlo? Lo primero que suelo hacer es ser agradecido a Dios y «dar gracias a en todo y por todo», no importa lo que te esté pasando. Sé que en muchas ocasiones es muy difícil dar gracias, ya sea mientras transitas una enfermedad, alguna circunstancia difícil. Pero aún si no comprendes lo que te está ocurriendo, siempre da gracias. Esto te llenará de amor y no permitirá que el temor te siga agobiando. Debes ser libre mental y físicamente.

―Tomado del libro No estás solo por Coalo Zamorano. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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