biblia antiqueLa palabra carisma o carismata aparece en múltiples ocasiones en el Nuevo Testamento en referencia a la obra del Espíritu Santo en la vida de un creyente. La palabra se utiliza cada vez que usted lee sobre los “dones del Espíritu”. Para comenzar nuestra exploración en acuerdo, permítame ofrecerle lo que yo considero una definición bíblica de carisma:

Carisma es la implementación instantánea del Espíritu Santo en la vida de cualquier creyente para ejercer un don para la edificación de otros.

Esta es, probablemente, la mejor definición de carisma que conozco. Observe que dice “cualquier creyente”. Esta implementación sobrenatural, a quienes muchos llaman dones espirituales, no está reservada para personas en el ministerio a tiempo completo ni para algún tipo de cristianos ultrasúper espirituales.

Incluso en el cuerpo de Cristo, muchas personas están confundidas y son ignorantes en cuanto  a los dones espirituales. No es mi intención ser descortés al usar la palabra ignorantes. Quiero decir que muchas personas actúan sin comprender de manera real y correcta lo que la Biblia enseña sobre este tema tan importante.

Este problema no es nuevo. Pablo comienza 1 Corintios 12 con las palabras: “En cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que seáis ignorantes” (versículo 1). Al parecer, hace dos mil años había también mucha confusión e ignorancia con relación a los dones espirituales.

Pablo en realidad usa la frase “en cuanto a” en ocho oportunidades diferentes en 1 Corintios. A pesar del nombre que este libro tiene en nuestras Biblias, 1 Corintios en realidad no fue la primera carta de Pablo a la iglesia de Corinto. En 1 Corintios 5:9, Pablo menciona una carta que había escrito antes y que al parecer generó varias controversias en la iglesia y dio lugar a muchas preguntas en las mentes de los creyentes corintios. Ellos le escribieron a Pablo para pedir aclaración con respecto a estos temas.

Él comienza 1 Corintios 7 diciendo: “En cuanto a las cosas de que me escribisteis” (versículo 1).

En 1 Corintios  7:25, Pablo escribe: “En cuanto a las doncellas”.

Pablo comienza 1 Corintios  8 así: “En cuanto a lo sacrificado a los ídolos” (versículo 1).

Eso continúa a lo largo de toda la carta. (Tal vez esta es la razón por la que el Espíritu Santo consideró que la carta anterior de Pablo no se incluyera en el canon de la Escritura. Obviamente, provocó más preguntas que respuestas y en lugar de disminuir, los problemas que estos creyentes enfrentaban aumentaron.)

Además de enfrentar confusión, la iglesia en Corinto no era una congregación judía. Eran gentiles convertidos. Además, la ciudad de Corinto era una ciudad portuaria, adinerada, pero malvada que estaba en la intersección de varias rutas clave para el comercio. La ciudad estaba cubierta de templos dedicados a diferentes dioses griegos y romanos, incluyendo un templo enorme dedicado a la diosa Afrodita, que se cuenta que empleaba a más de mil prostitutas para sus rituales. Los dos ídolos que los ciudadanos corintios adoraban más eran el dinero y el sexo.

Los dos ídolos que los ciudadanos corintios adoraban más eran el dinero y el sexo.

Con este trasfondo en mente, regresemos a lo que Pablo escribe a estos creyentes sobre los dones espirituales: “En cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que seáis ignorantes” (1 Corintios 12:1).

Obviamente, los creyentes dentro de la iglesia habían experimentado cierta confusión en cuanto a cómo funcionaban los dones espirituales y cómo debían utilizarse en la iglesia, especialmente durante los servicios de adoración. Con la frase anterior, Pablo comienza una sección de instrucción y explicación que abarca tres capítulos de la Biblia. Veamos los primeros de estos versículos y luego vamos a desglosarlos:

Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios el que hace todas las cosas en todos (versículos 4–6).

Observe las frases “el Espíritu es el mismo”, “el Señor es el mismo,” y “el mismo Dios”. Yo creo que esto es una referencia al Espíritu Santo, el Hijo y el Padre, respectivamente. El mensaje de Pablo es este: “Hay muchos dones diferentes (carismata), y muchos ‘ministerios’ y ‘actividades’ diferentes en los que esos dones pueden expresarse, pero el mismo Dios trino sigue estando detrás de todos ellos”.

La palabra griega que se tradujo como “operaciones” en el versículo anterior es energema, que significa “la cosa que es producida” o “el resultado”. Energema es también la raíz griega para la palabra energía. Pablo está enseñando que cuando usted conecta un “don” espiritual a un “ministerio”, se obtiene un “resultado” poderoso.

¿Qué tipo de resultados producirá este proceso? Pablo nos dice en el versículo siguiente: “Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común” (versículo 7).

¿Por qué el Espíritu Santo nos da dones espirituales? Para que los dones puedan funcionar libremente en los “ministerio” “para el bien común”. Él nos da dones para que podamos ser una bendición para otros. Observe también que estos dones se dan “a cada uno”. No a algunos. No a la mayoría. “Cada uno” de nosotros es receptor de estos dones espirituales en varios momentos y lugares si hemos nacido de nuevo y si estamos dispuestos a ser usados por Dios para producir “el bien común”.

Él nos da dones para que podamos ser una bendición para otros.

―Tomado del libro El Dios que nunca conocí por Robert Morris. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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