waitingLas luces del cielo son el reloj cósmico de Dios. Antes de que hubiera un calendario impreso, el tiempo se llevaba con la luna y el sol. Había tres tiempos bíblicos importantes para el pueblo judío. El primero son los ciclos sabáticos. El día de reposo semanal se estableció en el séptimo día de cada semana, llamado en hebreo shabat, que significa descanso o cese (Éxodo 20:10-11). Este era originalmente el sábado. Hoy, los judíos devotos y los creyentes mesiánicos marcan del viernes al atardecer al sábado al anochecer como el día de reposo.

Un segundo ciclo se llama en hebreo shmita (que significa “soltar”); es un ciclo que se repite cada siete años, y sirve como un período agrícola que permite que la tierra descanse y que el suelo no sea explotado durante todo el séptimo año (Levítico 25:2-4). Debido a que Israel no guardó el shmita, Dios los envió a cautividad durante setenta años para permitir que la tierra descansara (Levítico 26:32-35).

Una tercera cuenta fue para añadir siete ciclos anuales siete veces (o 7 x 7 = 49 años) y decretar un jubileo en el décimo año del séptimo mes, cada cincuenta años (Levítico 25:8-9). Muchos de los movimientos proféticos de Israel y de los eventos significativos son patrones de siete:

•           Jacob trabajó siete años y recibió a la esposa equivocada; él trabajo siete años más para su suegro, Labán, con el fin de casarse con su verdadero amor, Raquel (Génesis 29:18-20).

•           Una hambruna de siete años llevó a Egipto a los hermanos de José, finalmente proporcionándoles una casa durante la crisis global (Génesis 41).

•           Siete sacerdotes con siete trompetas marcharon alrededor de Jericó, y en el séptimo día, tras siete vueltas, los muros colapsaron (Josué 6).

•           En la historia de Ester hubo siete chambelanes (Ester 1:10), siete princesas de Media y Persia (Ester 1:14), y siete doncellas para Ester (2:9). ¡Fue Ester quien salvó a los judíos de 127 provincias!

•           Después de dar una ofrenda de siete carneros, el Señor quitó la cautividad de Job y le dio una doble bendición (Job 42:8-10).

•           ¡David declaró que siete veces al día alababa al Señor (Salmos 119:164)! Por consiguiente, el siete está conectado con los avances y el favor espiritual de Israel.

El segundo método claro para contar el tiempo es por los “jubileos”. En hebreo, la palabra para “jubileo” es yovel —el sonar de trompeta—, ya que esto representa el año de libertad. Una liberación sucedía en ciclos de cada cincuenta años, comenzando en el Día de Expiación, al hacer sonar las trompetas de plata (Levítico 25:9). Este sistema para contar eventos importantes cada año cuarenta y nueve o cincuenta fue tan importante que se compiló todo un libro, El libro de los jubileos. Se cree que un fariseo entre el 135 y el 105 a. C. escribió este libro hebreo. La introducción comienza:

Estas son las palabras de la división de los días de acuerdo con la ley y el testimonio, de acuerdo con los eventos de los años, de acuerdo con sus sietes, de acuerdo con sus jubileos, por todos los años del mundo.

El autor comienza su cuenta con el tiempo de la creación hasta su día, colocando los eventos importantes de Israel en ciclos de jubileos (separados por cincuenta años), intentando demostrar que los eventos importantes de Israel caían en intervalos de cincuenta años. El libro está lleno de tradiciones y cambios en ciertas narrativas bíblicas, llenando los huecos que no se encuentran en la Torá. Quince copias (o fragmentos) del Libro de los jubileos fueron descubiertas cuando los ampliamente publicados Rollos del Mar Muerto fueron descubiertos en las cuevas de Qumrán, ubicadas en Israel (1948-1952). El escritor comienza su relato desde la creación e incluye la fecha de la entrada de Israel a la Tierra Prometida, contando 2450 años, dividiéndolos en cincuenta (cuarenta y nueve unidades anuales o jubileos). Menciono este libro, no porque le dé crédito a sus contenidos, sino para mostrar que hubo una estrategia elaborada que emergió para promover la creencia de la importancia de los ciclos de jubileo en la historia hebrea. El escritor igualmente utiliza sietes con frecuencia, llamados heptads, que significa grupos de sietes.

Se ha observado que en los ciclos de jubileo pueden caer eventos importantes con Israel. El ciclo comenzó cuando Israel tomó por primera vez la Tierra Prometida, lo cual algunos sugieren que fue en el año 1436 a. C. Los ciclos de jubileo han sido discutidos por los eruditos y algunos han intentado descubrir cuándo han ocurrido estos eventos importantes. A continuación hay varios ejemplos que podrían mencionarse:

• El séptimo jubileo cayó en el tiempo en que Nabucodonosor invadió Judea (606-604 a. C.).

• El décimo tercero jubileo cayó en el tiempo de la resurrección de Cristo (33-34 d. C.).

• Los jubileos cuadragésimo segundo y cuadragésimo tercero cayeron cuando los musulmanes tomaron Jerusalén (622-672 d. C.).

• El sexagésimo octavo jubileo cayó en el tiempo en que comenzó a conformarse el sionismo (1896-1897 d. C.).

• El sexagésimo noveno jubileo cayó al final de la Segunda Guerra Mundial (1945-1946).

• El septuagésimo jubileo cayó en el tiempo de los tratados de paz de Oslo (1994-1995 d. C.).

Daniel revela un ciclo profético que los eruditos llaman “La septuagésima semana de Daniel”. Son setenta años de siete ciclos (cuatrocientos noventa años; ver Daniel 9). Sin embargo, también puede dividirse en diez ciclos de jubileo de cuarenta y nueve años (dando un total de cuatrocientos noventa años). Hay mucha especulación para fechar los eventos antiguos, a menos que estén especificados en la historia sagrada o profana. Las fechas modernas, sin embargo, son claras. Por ejemplo, en 1898, el movimiento de sionistas judíos bajo Theodor Herzl, predijo que dentro de cincuenta años existiría un estado sionista para los judíos en la antigua tierra natal judía. Cincuenta años más tarde (1948), los judíos recibieron una patria que llamaron Israel. En 1917, Lord Balfour (el secretario británico de asuntos exteriores) firmó una declaración que les prometía a los judíos un “hogar nacional” en Palestina. Sería cincuenta años más tarde, en junio de 1967, seguido de la Guerra de los Seis Días, que Jerusalén Oriental sería anexada de manos de Jordania. Jerusalén Occidental y Oriental finalmente unidas como una sola ciudad, la antigua y la moderna, formando la capital de Israel.

―Tomado del libro Descifre los códigos proféticos del fin por Perry Stone. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso

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