Él es un enigma, una contradicción. Fue el primero en ser llamado en el mar y el último en llegar a la tumba; el primero en llamarlo el Cristo y el primero en negarlo, el primero en caminar sobre las aguas, y el primero en caer en ellas. Simón Pedro, el famoso discípulo de Jesús es el más colorido, emocional y dinámico de todos sus primeros seguidores; su narrativa e interacciones con Cristo nos proveen de guías bíblicas y catalíticas que llevarán a la Iglesia Hispana a profundizar más en la presencia y el poder de Dios.


En Lucas 5:4 Jesús dice: “Ve a la parte más profunda y tira tus redes”. Se da cuenta, no puede atrapar lo que está buscando a menos que vaya a lo profundo. Mucha gente quiere sus bendiciones y victoria, su milagro y favor, dando vueltas en la orilla del agua. Yendo a la iglesia de vez en cuando, orando de vez en cuando, estudiando la Palabra de vez en cuando, alabando de vez en cuando, viviendo santo de vez en cuando.

Como creyentes hispanos en ocasiones estamos conformes en la orilla de las aguas de la exuberancia emocional y bendiciones temporales. Por mucho tiempo hemos estado dando vueltas en la orilla del agua, esperando. La orilla del agua representa lo superficial, lo común, lo llano y de fácil acceso. Oh, pero lo profundo representa el lugar donde Dios almacena lo mejor de sus tesoros. El salmista dijo en Salmos 42:7: “Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí”.

En el capítulo 47 de Ezequiel el profeta ve un río; él va a la profundidad que le llegaba a los tobillos, a la profundidad de la cadera, y después estaba tan profundo, que tuvo que nadar para cruzar. El lugar profundo carga la promesa de Ezequiel 47:9: “Y será que toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos arroyos, vivirá: y habrá muy muchos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este arroyo”.

De todos los lugares de aguas profundas que Dios dijo que fluyen del templo, ¡todo vivirá! En el lugar profundo las cosas que estaban muertas vivirán. No algunas, sino que Dios dice: TODO!  Vaya a lo profundo y todo vivirá, vaya a lo profundo y su matrimonio vivirá, vaya a lo profundo y su sueño muerto vivirá, vaya a lo profundo y su gozo muerto vivirá.

Cuando vaya a lo profundo no solo viven las cosas muertas sino que hay fertilidad y sanidad. De las aguas profundas, en Ezequiel 47:12 Dios promete: “Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será para comer, y su hoja para medicina”.

Dios está llamando a la Iglesia hispana en Estados Unidos y alrededor del mundo a IR A LO PROFUNDO. Vayamos más profundo en su Palabra, más profundo en su presencia, más profundo en su poder, más profundo en su grandeza. Es solo cuando vamos a lo profundo que pescaremos lo milagroso, sin precedentes, la cosecha abundante. Cuando vamos a lo profundo lo vacío se llena, las experiencias de quebranto sanan y las barcas de nuestra comunidad rebosarán de bendiciones. ¡Vaya a lo profundo!

—Rev. Samuel Rodríguez, presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano Hispano (NHCLC), la organización hispana cristiana más grande en los Estados Unidos la cual representa a más de 34,000 iglesias.

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VIDA CRISTIANA