Dios está restaurando los ministerios de los apóstoles y profetas dentro de la iglesia local. Como resultado de esta restauración, necesitamos reformar y cambiar la manera en que edificamos las iglesias. Desgraciadamente, la tradición ha sido un gran impedimento para que la iglesia reciba a los apóstoles y crea en ellos. Los tres ministerios que la mayoría de iglesias reciben y apoyan son el pastor, el maestro y el evangelista. La mayoría de los líderes en la iglesia local aceptan el título y la función de “pastor cuando se trata de comenzar y supervisar iglesias. La mayoría de las iglesias locales han sido edificadas en torno a la unción pastoral. 

La mayoría de los líderes han sido formados para pensar de manera pastoral. Las escuelas bíblicas y los seminarios forman líderes para ser pastores y administradores. Esto se debe a que muchas escuelas bíblicas están dirigidas por antiguos pastores, maestros y administradores, y esos líderes generalmente operan con una mentalidad pastoral. Nuestras iglesias han sido edificadas para suplir las necesidades de los miembros, y la mayoría de los miembros esperan que esto siga así. Es común ver a un líder trabajar como pastor de una iglesia durante muchos años, y sin duda felicitamos a los cientos de pastores que fielmente así han hecho.

Sin embargo, hay un cambio que se está produciendo en toda la tierra. Muchos líderes están sintiendo un llamado apostólico. Muchos son actualmente pastores de obras locales, pero están sintiendo y respondiendo a un llamado superior. Otros han estado operando en un contexto pastoral por tanto tiempo que no saben cómo hacer la transición.

La intención de este artículo es ayudar a los líderes a cambiar hacia la posición imperante que Dios está estableciendo en la tierra. Esta posición imperante es la apostólica. Los líderes no son los únicos que deben cambiar, sino también las congregaciones. Si tanto el liderazgo como la congregación cambian, verán un salto sustancial en la unción y el poder.

La Iglesia en el libro de Hechos era, ante todo y principalmente, una iglesia apostólica. El libro se llama Hechos de los apóstoles. Los apóstoles ministraban en el poder apostólico y pusieron el mundo conocido boca abajo. No pretendemos que todos sean apóstoles, pero sí creemos que cada líder puede ser apostólico.

No se puede cumplir un llamado apostólico con una mentalidad pastoral. Una mentalidad pastoral limitará al líder y lo limitará a la iglesia local. Muchos líderes están comenzando a entender que lo que han estado haciendo es apostólico, pero a la vez hay una mentalidad pastoral que les ha limitado. Ahora están siendo retados a recibir plenamente el llamado apostólico y a caminar en él.

El término transición se define como “movimiento, paso o cambio de una posición, estado o etapa a otro”. Es un periodo durante el cual ocurren dichos cambios. Los tiempos apostólicos son periodos de transición. El cambio es difícil para los líderes que están cómodos con el statu quo. El cambio requiere compromiso y humildad, y también demanda escuchar la voz de Dios y seguir su guía. Cambiar significa “transferir de un lugar, posición o persona a otro”. Significa “dejar a un lado y ser reemplazado por otro”. La mayor transición y cambio en la Biblia ocurrió entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Jesús vino para traer un cambio entre el judaísmo del Antiguo Testamento y la Iglesia (cristiana) del Nuevo Testamento. Muchos no estaban preparados para el cambio y muchos lucharon contra él. Los que cambiaron fueron bendecidos, los que no lo hicieron se perdieron la bendición.

Las iglesias locales deben liberar a estos líderes para que funcionen en un llamado apostólico. Muchos líderes no pueden entrar plenamente en el ministerio que Dios tiene para ellos, porque la estructura de liderazgo no está bien puesta para que ellos puedan ser liberados. Muchos de estos líderes no se sienten con la libertad para entrar en un ministerio mayor por el freno que tienen sobre ellos debido a la tradición. Si un líder apostólico no puede dejar su iglesia ni tan siquiera por un corto periodo de tiempo, entonces algo no está bien. No deberíamos edificar iglesias que dependan de un solo líder.

Si los líderes no entran en nuevas posiciones, morirán espiritualmente entre las cuatro paredes de la iglesia. Experimentarán sequedad y sus ministerios se convertirán en algo rutinario. No estarán contentos ni satisfechos, aunque por fuera parezca que tienen éxito, por dentro estos ministros se sentirán vacíos. Muchos de ellos temen a la transición, porque piensan que la iglesia depende de ellos.

Muchos han edificado sus iglesias para que dependan de ellos y han encontrado satisfacción en sentirse indispensables. Ahora están encerrados en un modo pastoral y no pueden salir, aunque el Espíritu Santo les esté guiando a hacerlo. Muchos temen dejar sus iglesias durante un periodo de tiempo y operar en un llamado al Cuerpo de Cristo en general.

Si la mayoría de los líderes dejaran sus iglesias por un periodo de tiempo para hacer ministerio apostólico, sus iglesias se desmoronarían. Esto no quiere decir que un apóstol deba dejar completamente una obra local, sino simplemente que usted tiene el poder de obedecer a Dios sin perder lo que ha estado edificando durante años. Debe edificar su ministerio de tal modo que no se sienta atado, sino libre para obedecer a Dios.

Si las iglesias no sueltan a sus líderes para que entren a un nivel mayor de ministerio, frustrarán a los líderes y entristecerán al Espíritu Santo. Las iglesias deben quedar liberadas de lo que creen que sus líderes deberían ser y hacer. Veremos el surgimiento de más líderes que no encajarán en el concepto tradicional de “pastor”. No pueden quedarse encerrados en una posición y lugar por las expectativas y demandas de la gente. Tanto los líderes como las iglesias deben sentirse libres para operar en los llamados y dones de Dios más elevados.

Líderes, ustedes no pueden tener miedo a realizar este cambio. El temor les paralizará y les impedirá poseer su herencia. Hay muchos de ustedes que incluso tienen temor al término apóstol. Algunos de ustedes se sienten cómodos con el término pastor, porque es aceptado y respetado por la mayoría de las iglesias y la comunidad. No pueden tener miedo a los términos que Dios nos ha dado en su Palabra. Ustedes han recibido las palabras inspiradas por el Espíritu Santo para entender las cosas espirituales.

Estamos viviendo en otro tiempo de gran cambio. Dios está realineando y reestructurando la Iglesia. Tras años de edificar iglesias de una manera, de repente somos confrontados con una manera nueva y mejor. Para que las iglesias cambien, debe haber un cambio en el liderazgo. Los líderes de la iglesia deben hacer el cambio a un nuevo orden de ministerio. Este es un cambio de paradigma. Un paradigma es un ejemplo que sirve como modelo. El modelo para edificar iglesias está cambiando.

Incluso el mundo conoce la importancia del cambio. Las economías deben cambiar para seguir creciendo. Hemos cambiado de la era industrial a la era de las comunicaciones. Las naciones y economías que no cambian se quedan atrás y obsoletas. Quedarse obsoleto es un precio terrible a pagar por no estar dispuesto a cambiar. Obsoleto se define como “ser algo de desecho o anticuado”. Significa “estar caducado”.

Los métodos pueden quedar obsoletos. Los modelos y las estructuras pueden quedar obsoletos. Las organizaciones pueden quedar obsoletas. Cuando algo se queda obsoleto, ya no es relevante. Estamos viviendo en un mundo de cambio. La Iglesia no se quedará obsoleta en un mundo cambiante, ya que Dios mejorará nuestros métodos, estructuras y modelos para poder impactar nuestro mundo.

Este cambio para muchos puede parecer un salto espectacular. Es un cambio, avance o aumento repentino y significativo. El cambio de un papel pastoral a uno apostólico es un salto significativo, sin embargo, por la gracia de Dios podemos hacer la transición. Los saltos espectaculares han ocurrido a lo largo de la historia de la Iglesia. A menudo, Dios nos mueve a mayores niveles de ministerio rápida y súbitamente. Estos cambios se están produciendo rápidamente alrededor del mundo. Dios ha estado preparando a la Iglesia para este salto, y ahora es el momento de darlo y entrar en otro nivel de unción y poder.


—Extracto tomado del libro Gente común, poder extraordinario de John Eckhardt. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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