El reino es un misterio. La unión de los judíos y gentiles en la Iglesia es un misterio (Efesios 3:1-6). Se nos han dado a conocer los misterios del reino (Marcos 4:11). El plan de Dios era establecer su reino a través de la Iglesia; cuando esto se hace, el cielo se instituye en la tierra. La Iglesia da a conocer la multiforme sabiduría de Dios a los principados y las potestades (Efesios 3:10). El reino fue el propósito eterno de Dios en Cristo (v. 11).

Jesucristo (el Ungido) es la clave para el cumplimiento de estas promesas del reino. Jesús fue ungido para anunciar el mensaje del reino y para establecerlo. Ahora estamos viviendo en los días del Mesías Rey. Podemos disfrutar de las bendiciones del reino y orar para que avance. Lo dilatado de su imperio (el reino) y la paz (shalom) no tendrá fin. El reino es de generación en generación. Nuestras oraciones y decretos contribuyen al avance del reino en nuestra generación y preparan el camino para las generaciones venideras.

El Reino de Dios está conectado al evangelio. Predicar el evangelio es anunciar el reino. Cuando Jesús anduvo en la tierra, proclamó: "Se ha cumplido el tiempo -decía-. El Reino de Dios está cerca. ¡Arrepiéntanse y crean las buenas nuevas!" (Mateo 4:17).

El evangelio constituye una declaración del Reino de Dios. "¡Qué hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas nuevas, del que proclama la paz, del que anuncia buenas noticias, del que proclama la salvación, del que dice a Sión: ‘Tu Dios reina!'" (Isaías 52:7).

Es el plan de Dios regir sobre los paganos a través de la predicación del evangelio. "Dios reina sobre las naciones; Dios está sentado en su santo trono" (Salmos 47:8). El imperio de Dios es celestial, es un reino espiritual sobre las naciones. No es un reino físico o geográfico. No hay sustituto para la predicación del evangelio.

El del reino es el evangelio de la paz. Los enemigos del evangelio lo son del reino. Son
también enemigos de la paz. Pero Dios ha proclamado: "¡Cuán hermosos son los pies de los que traen buenas nuevas! [¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae buenas nuevas!]" (Romanos 10:15).

El evangelio del reino es también el de Cristo. Predicar a Cristo es anunciar el reino. Presentar a Cristo es presentar al reino. El evangelio fue predicado a Abraham. A través de su simiente todas las familias de la tierra serán bendecidas. Esto se cumple a través de Cristo y el evangelio. Y hoy, el plan de Dios es que las naciones serán justificadas por la fe en Jesucristo.

-- Extracto tomado del libro Oraciones que revelan el cielo en la tierra de John Eckhardt. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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