El Tea Party se presenta como un conducto de base para canalizar la frustración de los estadounidenses que ven cada vez más al Tío Sam creciendo, mientras el sueño americano simultáneamente se reduce. El movimiento anti gran gobierno y anti impuestos más altos, también sirve como una respuesta a las oraciones de los republicanos. No obstante, sería difícil argumentar que dentro del Tea Party se encuentra incrustado cualquier marcador distintivo que se adhiere a los valores de la familia o a una fe imperativa.

Desde sus inicios hasta hoy, los activistas del Tea Party difieren en cuanto a hablar sobre los llamados valores de la familia o de asuntos culturales que causan presión. El modus operandi estándar, en lo que se refiere a las prioridades, se centra en el tamaño del gobierno, los derechos de los estados y las tasas
de impuestos correspondientes. Mientras que la polinización cruzada de los distintos segmentos del electorado conservador era inevitable, la separación de la Iglesiay el Tea Party sigue colocando al Partido Republicano en una postura difícil de conciliar, lo que a veces pueden ser claras agendas.

De hecho, el Tea Party, aunque formidable tanto en tamaño como en influencia, ha hecho evidente en recientes elecciones primarias que representa el ala secular del Partido Republicano. Porque si el movimiento Tea Party se encontrara a Jesús o si experimentara un momento de camino a Damasco, entonces EE.UU. vería un movimiento popular en esteroides. Puede que el problema no descanse en la fe del movimiento Tea Party sino en su falta de representación multiétnica.

Por consiguiente, la gente de color que se adhiere a una fuerte narrativa de fe y se muestra igualmente preocupada con lo que se relaciona al tamaño del gobierno, parece demostrar consternación con relación al Tea Party. El Tea Party todavía sufre de la misma disonancia de mercadotecnia y demográfica que el Partido Republicano: demasiados hombres, demasiado mayores y demasiado blanco. Aunque puede que el Tea Party le dé significativamente un giro al Partido Republicano hacia la derecha, todavía no se puede determinar si la nación está dispuesta a seguir el ejemplo. Para que el Tea Party se convierta en la corriente dominante, requerirá los componentes de la fe y los valores familiares así como de un proceso de diversificación intencional. Porque al final del día, una fiesta sin chips y salsa no es fiesta en absoluto.

Rev. Sammy Rodríguez es el presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Hispano Cristiano (NHCLC, por sus siglas en inglés) que sirve a más de 25,000 iglesias hispanas en los Estados Unidos.

 

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