Para revertir el problema de una fe casi cristiana, tenemos que ver a la gente, abordar sus necesidades y sus críticas, de la misma manera que Jesús lo hizo. Necesitamos ser identificados por nuestro servicio y sacrificio, por vidas que exuden humildad y gracia. Si los jóvenes de entre los de afuera dicen que no pueden ver a Jesús en nuestra vida, tenemos que resolver su problema del "Jesús escondido".

Esto quizá sea lo más difícil del mundo de hacer bien. Tenemos dificultades con simplemente admitir que tenemos un problema. La verdad es que todos tenemos mucho que aprender, entre más maduros somos en nuestra fe, más somos capaces de ver nuestra necesidad de crecer. En nuestras encuestas sobre las perspectivas espirituales de la gente, no es sorpresa que los cristianos maduros tienden más a identificar sus debilidades, porque pueden verse a sí mismos más claramente a la luz de los estándares de Dios. Ellos no se engañan a sí mismos.

Si estamos dispuestos a examinar nuestra vida, me gustaría sugerir cuatro claves que nos pueden ayudar a pasar de ser casi cristianos a ser conocidos como seguidores de Cristo; lo cual nos facultará para representar de manera más precisa a Jesús delante de los escépticos de afuera. Estas claves emergieron de mi aventura de investigación de los últimos tres años, además de que estas perspectivas provienen de la manera en que Jesús vivió. Estas son: responder con la perspectiva correcta, conectarse con la gente, ser creativo y servir a la gente.

La primera clave es que Jesús tenía la perspectiva correcta al enfrentar la crítica. No parecían molestarle los críticos tanto como nosotros. La Escritura enfatiza que los creyentes no serán populares y que el mensaje de la cruz no les hace sentido a los de afuera. Jesús incluso enseñó que nos sentiríamos "bienaventurados" cuando enfrentáramos persecución por seguir a Cristo. Pablo escribe que si sufrimos por ser cristianos, deberíamos alabar a Dios porque estamos conectados con el nombre de Cristo.

Aún así, arreglar el problema no es asunto de esforzarse más. No es un problema de publicitar nuestro mensaje de manera cuidadosa o de manejar bien la "marca cristiana" en la plaza pública. Los cristianos no deberían buscar reconocimiento por sus esfuerzos, excepto honrar a Dios. Cuando Jesús enfrentó la crítica, no la desdeñó como persecución injustificada. Algunas veces habló; otras veces respondió con silencio. Ocasionalmente dijo una historia (o una parábola) para responder a una pregunta; en otras ocasiones citó al Antiguo Testamento. Algunas veces les dijo a sus oyentes qué pensar; en otras ocasiones respondía con preguntas francas, desviando la acusación o forzando a los que cuestionaban que "descubrieran" la verdad ellos mismos.

Como Jesús, necesitamos aprender a responder a la crítica de una manera apropiada y con la motivación apropiada. Las respuestas negativas no nos deberían debilitar; ni deberíamos alejarnos de las decisiones difíciles o posiciones poco populares. Pero debemos considerar si nuestra respuesta a los cínicos y a los opositores está motivada por defender la fama de Dios o nuestra propia imagen.

Otra manera de pasar de una fe casi cristiana a una fe cristiana es realizar una evaluación precisa de la manera en que Jesús influenció a sus discípulos. Fue principalmente a través de relaciones y amistades.

La gente ha observado que Jesús ministró a la gente en diferentes niveles durante su tiempo sobre la tierra, así como a través de su enseñanza, la realización de sus milagros y sus viajes extensos. No obstante, la devoción de los primeros cristianos era alimentada principalmente por su cercana relación con Él. Quizá no hay testimonio más poderoso de la resurrección de Jesús que el hecho de que muchos de sus seguidores originales estuvieron dispuestos a ser martirizados por su convicción de que era el Hijo de Dios que resucitó de los muertos.

Cuando se trata de nuestra interacción con los de afuera, tenemos que darnos cuenta de que nuestras relaciones, nuestras interacciones con la gente, comprenden la imagen de Jesús que la gente va a retener. Dios ha hecho a los seres humanos de manera que la influencia espiritual suceda más comúnmente a través de relaciones. Una de las implicaciones claras de nuestra investigación es que la imagen negativa de los cristianos se puede vencer, y esto casi siempre sucede en el contexto de relaciones significativas de confianza. La meta de vencer su bagaje negativo no es solamente hacer pensar cosas agradables a los de afuera acerca de nosotros, sino señalarles la vida en Cristo. No "publicitamos" el mensaje cristiano; lo vivimos. No necesitamos exagerar o demostrar la fe; necesitamos abrazar y describir toda la potencia, profundidad, complejidad y realismo de seguir a Cristo.

Jesús fue un maestro de la comunicación. Atraía a la gente que no estaba acostumbrada a su estilo, habilidad y mensaje y se conectaba con ellos de maneras creativas. Hizo que conceptos difíciles cobraran vida y utilizó el lenguaje de la gente común para ayudar a dirigirlos a la profundidad espiritual. Sin embargo, no solamente fueron sus habilidades de oratoria o historias provocativas lo que fascinaba a la gente. Sino su pasión por conectarse con el corazón de las personas.

Tenemos que conectarnos, ser atractivos e intencionales con respecto a cultivar el interés de la gente en la verdad espiritual. Si usted es un pastor o trabaja en los medios, o si es un cristiano tratando de explicarle algo a su vecino, hay una mayor necesidad que nunca antes de una expresión clara y eficaz de los que significa ser un seguidor de Cristo. Hay tanto ruido en la cultura y tanta ignorancia, escepticismo y hostilidad que tenemos que encontrar maneras frescas de conectarnos con la gente. Jesús fue un ejemplo de este tipo de comunicación dinámica.

El cuarto desafío de los seguidores de Cristo recae en la manera que consideramos nuestro papel entre los de afuera. La investigación me llevó a esta conclusión: para parecer más seguidores de Cristo, debemos cultivar una profunda preocupación por los de afuera, así como una gran sensibilidad hacia ellos. Eso fue lo que hizo Jesús.

Actualmente el cristianismo es conocido por ser distinto de Jesús; una de las mejores maneras de cambiar esa percepción sería estimar y servir a los de afuera. Esto significa ser compasivos, tiernos de corazón y bondadosos con las personas que son diferentes a nosotros, e incluso hostiles hacia nosotros. Nuestra futura reputación como cristianos está intricadamente conectada con nuestra pasión por la justicia, el servicio y el sacrificio.

Nuestra postura como cristianos hacia los de afuera debería reflejar la amplitud y profundidad de lo que la Escritura enseña.

 

-- Extracto tomado del libro Casi cristiano de David Kinnaman y Gabe Lyons. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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