Josué comienza con una amonestación de parte de Dios a ser fuertes y valientes. En nuestra historia moderna, el Dr. King proclamó y, de hecho, profetizó que entraríamos a la Tierra Prometida. En esencia él vio en EE.UU. el día cuando Josué y Caleb dejarían el desierto de la desesperación y la desesperanza, y entrarían a la tierra del futuro y la esperanza. No tengo duda que hemos avanzado mucho en nuestra Nación. Hemos avanzado mucho desde Egipto. Ya no hacemos ladrillos sin paja. Hemos avanzando mucho desde los días de la cautividad, del endoso del gobierno al racismo y la abominación de la esclavitud. Gracias a Dios que la temporada de Egipto culminó.

Para los faraones del pasado y aquellos que se atreven a amenazar nuestro futuro, les reiteramos las palabras del Dr. King, libres al fin, libres al fin, gracias Dios todopoderoso, somos libres al fin. King entendió que necesitábamos reafirmar que la libertad proviene no del consenso del gobierno, la libertad no es una cortesía garantizada por el gobierno anfitrión ni una mercadería a ser canjeada en las manos del mejor postor. La libertad es un obsequio de Dios. Pues si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres (Juan 8:38). Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (8:32).

Hemos avanzado mucho América; hemos avanzado mucho Iglesia hispana. Hemos avanzado mucho desde el desierto de Jim Crow y la segregación. Hemos avanzado mucho desde la explosión en la 16th Street Baptist y de los perros que se le echaron a los inocentes protestantes. Hemos avanzado bastante desde el desierto. Sí, hemos avanzado bastante. No estamos donde solíamos estar, pero todavía hay camino por recorrer. No hemos terminado. Apenas estamos comenzando.

Hemos entrado a la Tierra Prometida, la tierra de leche y miel. Hemos llevado el Arca del Pacto, hemos cargado la gloria. Pienso que hemos entrado tal como predijo el Dr. King. Hemos cruzado el Jordán y entrado a la Tierra Prometida. ¿Cómo lo hicimos? ¿Cómo lo hemos superado? Lo superamos no con miedo, discordia y descontento sino por la sangre del Cordero. Entramos bajo la carpa el dosel de rectitud y justicia. Mas tengo noticias para usted, quizás ya nos sea el 1968 ni enfrentemos las luchas de las generaciones pasadas, pero hemos descubierto que aunque hemos entrado, hay gigantes en la Tierra Prometida. Todavía hay trabajo por hacer.

Hay trabajo por hacer en los EE.UU. de 2010 donde 30 millones viven en pobreza; hay trabajo por hacer cuando las adolescentes quedan embarazadas, los hombres abandonan su rol de padres, nuestros hijos son asesinados, la pornografía se casa con la tecnología, se mofan de Dios, se abraza el pecado, abunda el relativismo y los domingos por la mañana siguen siendo las horas más segregadas en EE.UU. Hay trabajo por hacer.

Hay trabajo por hacer cuando los traficantes de drogas son más admirados que los predicadores, cuando los planteles escolares parecen campos de batalla. Hay trabajo por hacer.

Mas gloria a Dios, tenemos buenas noticias. El mismo Dios que comenzó la buena obra es fiel en terminarla. Él es el Alfa y la Omega, el autor y consumador de nuestra fe. Seamos fuertes y valientes pues Dios va a culminar lo que ha comenzado.

Rev. Sammy Rodríguez es el presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Hispano Cristiano (NHCLC, por sus siglas en inglés) que sirve a más de 25,000 iglesias hispanas en los Estados Unidos

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VIDA CRISTIANA