sunriseJusto cuando todos habían pensado que la muerte de Uzías era el fin de su historia, Dios abrió un capítulo nuevo. Pues un profeta se levantaba en medio de la nación. Su nombre era Isaías. Dios estaba haciendo presente su Palabra en medio de la desolación.

Precisamente, en el año de mayor dolor y desilusión para todo el pueblo, Isaías vio al Señor. ¿Cómo es que muchos pueden estar viendo lo mismo y a la misma vez encontrar cosas diferentes? ¿Cómo es que para algunos una pérdida es destrucción, pero para otros representa el camino hacia el fruto tan esperado?

Algunos pueden ver su cicatriz y recordar el dolor inmenso que provocó la herida. Otros, al ver la misma herida, recuerdan el alivio que la sanidad trajo y la oportunidad de ver el milagro de la restauración. Nosotros tenemos que aprender a definir cómo veremos lo que tenemos delante. Isaías, en medio de la crisis, pudo ver lo que le ayudaría a darle giro a este amargo tiempo: "En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor..." (Is. 6:1ª).

Algunos historiadores señalan que antes de este momento, Isaías era conocido como profeta en el pueblo. Sin embargo, su ministerio no había trascendido. Algunos sugieren que sus primeras profecías revelan la insatisfacción que arrastraba por la falta de fruto en su ministerio. Pero es notable cómo la vida de Isaías da un viro absoluto en su vida ministerial a partir de este momento. De ser un profeta de bajo perfil, se convirtió en uno de los hombres de Dios más influyentes de su era. De hecho, muchas de las profecías mesiánicas le fueron confiadas.

¿Qué marcó esta diferencia? No cabe ninguna duda que un encuentro en medio del valle de lágrimas fue suficiente para traer una transformación genuina a Isaías. Por eso, es tan importante el comienzo de este pasaje. Si no entendemos las claves encerradas aquí nos perdemos la importancia de por qué se menciona la muerte de Uzías.

Hubo cinco elementos de cambio que trajo este encuentro poderoso en medio de esta crisis. Los que buscan a Dios en medio de los valles de lágrimas podrían ver su vida expuesta a lo siguiente:

1. Cambió nuestra manera de ver a Dios (Is. 6:1).

A pesar de que su ministerio profético ya había comenzado, según algunos teólogos, éste fue el momento que definió cómo Isaías vería a Dios. Justo en un tiempo de desilusión, su visión fue transformada. Es aquí donde todo comienza o termina. Si perdemos nuestra sensibilidad de buscar a Dios, nos debilitamos. Dejamos de buscar las huellas de que el Señor nos da en medio de la tormenta para seguirle. Como vemos a Dios, define cómo veremos los demás elementos que rodean nuestra vida. Nuestra definición de Dios determina prioridades, valores y orden en nuestra vida.

El profeta pudo haber visto a Dios como una idea, como un concepto, pero ese día Dios se le hizo realidad. Es interesante que cuando más necesitamos que Dios se haga real es cuando más lo vemos hacerse realidad en nosotros. Creció su manera de ver a Dios. Estaba sentado en un trono alto. Más alto de lo que él imaginó. Dios cubría áreas de su vida que él jamás pensó. Era sublime. Al buscar la definición de sublime me llamó la atención la siguiente observación:

a. Sublime significa lo más elevado. Isaías llegó al convencimiento de que lo más elevado, lo primordial en su mundo, no era la seguridad que un rey podría ofrecerle. Era la certeza que el Dios del cielo puede otorgarnos.

b. Sublime es lo más grande e insuperable. Isaías vio que nada, ni nadie podía superar la mano de nuestro Dios. Ninguna tormenta podría exceder el conocimiento, la sabiduría y el poder de nuestro Dios.

Cuando aprendemos a ver la vida desde la perspectiva de Dios, todo tiene otro sentido.

Recuerdo cuando mis padres me llevaron de niño a ver por primera vez los edificios del World Trade Center en New York, popularmente conocidos como las Torres Gemelas. Muy cerca de ellos había una escultura que se veía imponente y amenazante para mi diminuto cuerpo. Cuando finalmente tuvimos la oportunidad de llegar al tope del edificio miré hacia abajo y todo cambió Los carros parecían de juguete, la gente hormigas y la monumental escultura parecía haber sido reducida a nada. Todo tomó otro sentido cuando la perspectiva era diferente. Eso es lo que pasa cuando logramos ver las cosas desde la perspectiva de Dios.

2. Cambió nuestra manera de vernos a nosotros mismos (Is. 6:5).

Al cambiar nuestra manera de ver a Dios todo vuelve a su justo lugar. Nos damos cuenta de nuestra verdadera realidad. El orden en nuestra vida se restaura. Se ajustan nuestras prioridades, nuestras metas y perspectivas.

Al ver lo alto y sublime donde se encontraba Dios, el profeta tuvo solo una conclusión al mirarse a sí mismo: "¡Ay de mí! que soy muerto". La vida volvió a enfocarse. Cuando se nos olvida quién es Dios para nosotros, se nos olvida quienes somos y qué somos capaces de hacer. Éste es uno de los beneficios de la adoración. Adorar es reconocer quién es Dios y lo que Él es para ti. Cuando adoramos regresamos a una perspectiva sana de Dios y de nosotros.

Isaías reconoce que todo lo que tenemos lo debemos a su mano y cuánto dependemos de su gracia y favor. Nos damos cuenta que nuestra naturaleza caída sigue presente en nosotros; pero el manto de su gracia nos cubre con amor. Si lo perdemos a Él lo perdemos todo.

Somos el milagro de Dios, pues fuimos restaurados después de haberlo perdido todo. Si perdemos de vista a Dios y lo que ha hecho en nosotros, lo perderemos todo.

Podríamos tener un ministerio con impacto mundial; pero si perdemos de vista que nuestra naturaleza sigue dependiendo de Dios, lo perderemos todo. Si perdemos la conciencia de quiénes somos sin Él, pereceremos. Creo que esta es una de las razones por la cual vemos tantos ministros secos y debilitados en este tiempo. Han perdido la conciencia de quiénes son delante de Dios. Somos gente de autoridad en la tierra. Sin embargo, en su presencia, somos totalmente dependientes de Él. La autoridad que tenemos es delegada por Dios en su Presencia. Recuerda, no hay mayor autoridad que su autoridad.

3. Cambió nuestra manera de ver a los otros (Is. 6:5b).

Isaías al encontrarse con Dios no solamente se dio cuenta de su condición, sino que llegó a una comprensión mayor de la condición de los demás. El arreglar cuentas con Dios te impulsa a construir puentes con otros. Es que cuando se nos olvida quiénes somos, es muy fácil ver agotarse nuestra fe en lo que Dios hace alrededor de nosotros. Somos debilitados, nos tornamos juiciosos, impacientes e intolerantes. Estos son indicios de que nuestro corazón necesita urgentemente renovar nuestra conciencia de Dios y su amor por otros.

Al ver a Dios se despierta la pasión por lo que Dios quiere hacer en la vida de otros. Especialmente cuando nos encontramos en medio de un valle de lluvias como éstas. Los corazones resentidos comienzan a cambiar. Estamos dispuestos a darnos, perdonar y estirar nuestros brazos para alcanzar a otros con una actitud de reconciliación. Los esposos comienzan a ser convencidos de volver con sus esposas para restaurar relaciones secas y áridas.

Los padres comienzan a ganar un compromiso genuino y divino por los hijos. Tu mayor anhelo como padre debe ser que tus hijos amen y teman a Dios. Pastoréalos de tal modo que veas germinar la Palabra de Dios en sus corazones.

En nuestras relaciones laborales o ministeriales comenzamos a respetarnos y alentarnos unos a los otros. Esta es una obra del Espíritu de Dios avivando la tierra en medio de los valles de lágrimas. Un encuentro es suficiente.

He visto matrimonios que se encuentran decepcionados y con las manos agotadas. Y un encuentro con Dios hizo que su disposición del uno hacia el otro cambiara. Dios está buscando renovar tu fe en medio de la crisis. Y una de las herramientas necesarias para atravesar un valle de lágrimas es la perseverancia. Cree en Dios y en la obra que Él opera en ti y a tu alrededor cada día.

4. Cambió nuestra manera de ver nuestro propósito (Is. 6:6-7).

Todo se está ordenando. Primero, la realidad de Dios es restaurada en nuestra vida. Segundo, la conciencia de nuestra condición y la de otros a nuestro alrededor, se despierta y se activa. Pero aún hay más, hay que renovar y reenfocar el propósito que Dios trazó para cada uno de nosotros.

Uno de los regalos que ofrecen los valles de lágrimas es que nos proveen un agudo sentido de propósito. Muchas personas ven su vida tomar un giro impresionante con relación a cómo invierten su tiempo. Algunos han usado los mismos vientos recios de la tormenta que vinieron en su contra, para volverlos en su favor y cumplir el propósito de Dios en sus vidas.

John Walsh es conocido en la televisión norteamericana como el moderador del popular programa "America's Most Wanted" (Los más buscados de EE.UU.). Este programa televisivo ha logrado capturar más de mil fugitivos de la ley y ha logrado esclarecer cientos de casos. Ha ayudado a devolver justicia a familias que han pasado por momentos de dolor. Esta es la pasión que mueve a John por más de veinticinco años.

Todo comenzó el día en que su hijo Adam, de 6 años, fue secuestrado en un centro comercial del Estado de la Florida. Días después, los noticieros daban a conocer que la vida de este niño le había sido quitada. John y su esposa Revé fueron devastados por este golpe. Muchos pensaron que no se recuperarían, pero lo hicieron. Tomaron todo su dolor y lo tornaron en una fuerza imparable para organizar reformas legislativas a favor de los crímenes hacia la niñez y las víctimas de crímenes.

Sus gestiones provocaron logros significativos, entre ellos la institucionalización en los Estados Unidos del Code Adam (Código Adam) Es un procedimiento para localizar niños que se reportan como perdidos en cualquier local comercial. Este código fue el precursor de la Alerta Amber. La misma es una asociación voluntaria entre la policía, emisoras de radio y televisión, y medios de transporte. Durante una Alerta Amber, se emite un boletín informativo de carácter urgente a través de las emisoras a fin de obtener la asistencia del público para encontrar a un niño que ha sido recientemente secuestrado. Miles de familias han sido bendecidas y beneficiadas por la labor de esta familia. Ellos supieron atravesar el valle de lágrimas y convertirlo en bendición.

¿Será que en este valle de lágrimas se encuentra la fuente de tu propósito? ¿Será que en medio de estas lluvias despertará en ti la pasión para lo que Dios te ha diseñado?

5. Cambió nuestra disposición (Is. 6:8).

Cuando nuestra fe se debilita, se deshidrata el corazón. Disminuye nuestra aptitud para perseverar haciendo lo que sabemos que es correcto. Al agotarse nuestro corazón, se debilita nuestra disposición. Una de las fortalezas que el enemigo quisiera destruir en nosotros mientras atravesamos el valle de lágrimas es nuestra fe. Cuando se debilita nuestra fe, se seca nuestra disposición. Pero hoy Dios viene a renovar nuestra disposición.

El profeta Isaías concluyó rotundamente cuando vio la urgencia del corazón de Dios: "Heme aquí envíame a mí. Es significativo observar que no sólo dijo: "Heme aquí", sino que añadió con gran determinación: "Envíame a mí".

Deseamos cambios radicales en nuestra vida, pero nos cuesta cambiar para tenerlos. Muchos quieren ver cambios a su alrededor pero prefieren que otros sean enviados. La disposición renovada de Isaías incluía no solo el "heme aquí", sino también el "envíame a mí". Dios trajo la pregunta, pero Isaías se convirtió en la respuesta.

No obstante son muchos los que se quedan siendo parte del problema. ¿Habrá alguien que hoy decida ser parte de la solución? Los que se quedan en la respuesta tienen una larga lista de quejas, pues solo ven lo negativo de lo que les sucede. Los que son parte de la solución prefieren empeñar su tiempo alineándose al equipo que trae las respuestas y no al de preguntas debilitantes.

Isaías entendió que no solo podemos desear ver un cambio, Dios está buscando hijos que anhelen ser agentes de cambio. Oremos a Dios para que nos permita ver hoy nuestra disposición renovada: "Que podamos ser las respuestas a tus preguntas Señor".

 

Jacobo Ramos es un adorador, compositor y pastor asociado del Ministerio Catacumbas #5 en Mayagüez, Puerto Rico. Este artículo fue tomado de su libro A pesar de la lluvia, publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

Use Desktop Layout
VIDA CRISTIANA