¿Qué es lo que Birmingham, Alabama, el gobernador George Wallace, Mississippi Burning, Hazleton, Pa, el alguacil Joe Arpaio y Shenandoah Valley tienen en común? Colectivamente, son como capítulos incrustados en la narrativa de los derechos civiles, lo primero para la comunidad afroamericana, lo último para los hispanos. La localización puede que cambie, pero la lucha sigue igual. Es una que converje alrededor de la lucha por la igualdad de derechos, en contra del discrimen y una aplicación de hisopo al alma de nuestro país. Una vez más, las mentiras de nuestra nación empañaron. Empañaron por el asesinato de un inmigrante latino y la posterior parodia de la justicia, cuando un jurado de compañeros blancos de la justicia absolvió de homicidio a los acusados blancos.

Por supuesto que el fallo tuvo un sentido arbitrario. Después de todo, el latino -a quien le golpearon la cabeza hasta quedar como masa al punto que el contenido de su ilegal materia gris quedó esparcido sobre el pavimento- no tenía derechos como un ciudadano, por tanto, el jurado determinó de una forma defacto [de hecho] que el no tener la ciudadanía o la tarjeta verde, descalifica a una persona de cualquier membresía en la sociedad humana o la civilización colectiva. ¿Civilización?

El mismo espíritu que capacitó al Tribunal Superior de Estados Unidos en 1800 para desechar la plena humanidad de los afroamericanos hoy, permea en las tertulias por la radio, los canales de noticias de la televisón por cable, las leyes de orden público en Arizona, los alcades y los tribunales en Pensilvania. He aquí el titular: Los hispanos son los nuevos negros, inmigración reforma la nueva lucha de los derechos civiles y la injusticia sigue siendo injusticia.

He aquí una pregunta. ¿Dónde está la Iglesia? La Iglesia encabezó la lucha contra la esclavitud tanto en Inglaterra, a través de Wilberforce, como en Estados Unidos, a través del movimiento abolicionista. Los cristianos están sobre la plataforma de la Justicia. Desde Isaías 61 hasta Miqueas, Amós, Lucas 4 y Mateo 25, tanto el Nuevo Testamento como el Viejo Testamento enmarcan la esencia moral y bíblica de la Justicia. Cuando el Dr. King marchó en Washington, marchó bajo la bandera de la Conferencia Sureña de Liderazgo Cristiano (SCLC, por sus siglas en inglés). Fíjese, no era la Conferencia Sureña de Liderazgo ni la Conferencia Sureña de Liderazgo Secular, sino que era, después de todo, la Conferencia Sureña de Liderazgo Cristiano; cristianos que sobresalen como el elemento definitorio.

En 2009 y 2010, los retos ante nosotros requiren que la Iglesia se levante. Los cristianos de todas las franjas deben liderar un movimiento de justicia. No un movimiento político, sino un movimiento bíblico. Un movimiento comprometido no con la agenda del burrito o el elefante, sino uno comprometido con la agenda del Cordero. ¿Qué atenderá este movimiento? Necesitamos un movimiento que confronte al espíritu de Herodes, que mata a nuestros niños a través del aborto; que repudie al espíritu de Sodoma y Gomorra, que destruye a la familia a través de la pornografía y la perversión; y que silencie al espíritu de Absalón, que nos divide.

Al final del día, la Iglesia debe recordarnos a todos vivir por un simple credo: Amar con misericordia, hacer justicia y caminar con humildad ante Dios.

Rev. Sammy Rodríguez es el presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Hispano Cristiano (NHCLC, por sus siglas en inglés) o la National Association of Evangelicals hispana, que sirve a más de 25,000 iglesias hispanas en los Estados Unidos.

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VIDA CRISTIANA