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Y digo: «La vida se me acaba,  junto con mi esperanza en el Señor.». Lamentaciones 3:18, NVI

Up: una aventura en la altura, es una de las películas de Disney que se vio en los cines durante el primer trimestre de este año. La historia relata la historia de un hombre de 78 años que inicia la aventura que jamás antes se atrevió a vivir, justo después de la muerte de su esposa. Abrumado por el dolor de la pérdida y desesperanzado porque ya no tenía ni tiempo ni sueños que vivir, decidió dar rienda suelta y cumplir con el anhelo que junto a su fallecida cónyuge planificaron alguna vez, cuando eran dos jóvenes con la vida por delante. El anciano vive una serie de peripecias, pero, finalmente, logra llenar de globos inflados con helio aquella casita que guardaba todos sus sueños. Es así como él parte hacia Sudamérica con toda su casa volando, gracias a unos cientos de globos inflados.

Desopilantes historias ocurren cuando aparece en escena un niño que se introduce en la casa como un polizón casi por casualidad. Es un joven explorador en busca de su buena acción del día, pero el viejo ya no quiere ayuda alguna. El hombre desesperanzado, a sabiendas que su vida se acababa, dejó que la esperanza se le desvanezca de los dedos. El niño le fue devolviendo la capacidad de soñar...

Casi ocurre lo mismo en el relato de Lamentaciones de Jeremías. En el momento de la más profunda depresión, un mensaje lleno de vigor atraviesa la historia y el profeta dice: "El gran amor del Señor, nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. ... El Señor es todo lo que tengo. ¡En Él esperaré!" (3:22, 24, NVI).

La historia de Disney toma un giro maravilloso y poco real, típico de un mundo de fantasías. Pero el relato bíblico toma forma real basado en la experiencia del profeta y el pueblo de Israel que tenía la promesa de un Mesías esperanzador.

A veces, olvidamos en quién hemos confiado, y las esperanzas se nos van. Sin embargo, podemos recordar que Dios es nuestro TODO en todo, y que en Él sólo podemos confiar.

Nunca antes en su historia, Israel había vivido una etapa tan oscura, desesperanzadora y deprimente. Su fuente de alegría, el Templo, había sido destruida junto a la imponente ciudad. Los israelitas fueron tomados como esclavos y sus cultivos fueron abandonados. Jeremías es profeta en estos tiempos, era conocido como el profeta llorón. Un amanecer diferente dio luz a sus ojos, una luz llena de vida y esperanza. El profeta consideró cada mañana como una expresión de fidelidad y compasión de Dios.

Si hoy tu vida está como la de los israelitas o la del abuelo de la película de Disney, en la más sórdida depresión y oscuridad, te invito a ver en Dios un nuevo amanecer lleno de esperanzas.

 

--Dr. Esteban Fernández es pastor y vicepresidente del Concilio Global Casa Sobre la Roca I.C.I. También es fundador presidente del ministerio de Capacitación "Nuestra Fortaleza". Puede escribirle a: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla .

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VIDA CRISTIANA