Una de las ideas más importantes que necesita reinstalar en su computadora mental es que usted es victorioso y no una víctima. La Escritura dice: "Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?" (Romanos 8:31).

Cuando le lleguen pensamientos negativos y desalentadores, échelos inmediatamente y decida meditar en lo que Dios dice acerca de usted. Por ejemplo, si piensa que se está enfermando, o que tiene alguna enfermedad seria, rehuse pensar en eso. Mejor diga: "Padre, te doy gracias porque estás restaurando la salud a mi cuerpo. Gracias porque viviré y no moriré, para declarar las obras del Señor". O quizá un pensamiento le llegue diciéndole que no recibirá el ascenso que ha deseado, o que no conseguirá aquel contrato. Rechace esa clase de ideas y declare: "Padre, dijiste que no retendrás ninguna cosa buena si camino rectamente ante ti. Tú dijiste que si soy obediente, tu bendición me alcanzará, así que te doy gracias porque tienes cosas buenas para mí".

Para reprogramar su mente con un pensamiento a la vez, comience a meditar en lo que Dios dice de usted. Regrese al manual original (la Biblia), y descubrirá que Dios siempre le lleva de triunfo en triunfo. Dios dijo que cualquier cosa que usted emprenda prosperará y tendrá éxito. Él dice que usted es bendecido y no puede ser maldecido. Las personas quizá intenten decirle que no podrá llegar más allá en la vida, pero no crea esas mentiras. Dios dijo que usted puede cumplir con su destino.

Cuando pase por desánimos en la vida -lo cual pasamos todos- o cuando enfrente un contratiempo, y al parecer uno de sus sueños muera, siga creyendo. Cuando parezca estar oscuro y triste, y no ve la salida, recuerde que su Padre celestial creó todo el universo. Él controla su vida, guiando y dirigiendo sus pasos. Los planes de Él para usted son de bien y no de mal. No cometa el error de vivir en la autolástima. No, tiene que vestirse de una nueva actitud. Tome lo que Dios le haya dado y aprovéchelo al máximo. Usted conoce la verdad, y esa verdad lo hará libre.

En el Antiguo Testamento, el pueblo de Israel acampó a la orilla de la Tierra Prometida. Se sentían tan emocionados, estaban impacientes por entrar a la tierra que fluía leche y miel. Lo único que les faltaba era entrar y pelear por la tierra. Aparte de eso, ya Dios les había prometido la victoria y les había probado que Él estaba con ellos.

Dios había partido el Mar Rojo y los había pasado en tierra seca. Les había provisto de maná milagrosamente en el desierto. Es de esperar que estuvieran llenos de fe, listos para sacar a los enemigos de Dios de la Tierra Prometida. Sin embargo, dijeron: "Es imposible. Nunca se logrará". Su manera tan negativa de pensar les impidió que entraran en la Tierra Prometida.

Posiblemente usted se encuentre acampado a la orilla de su Tierra Prometida. Dios tiene grandes cosas que quiere hacer en su vida. Quiere ascenderle; hacerle crecer. Quizá quiere sanar su cuerpo, restaurar su matrimonio o bendecirle financieramente. ¡Quizá se encuentra al borde de un milagro! No permita que la falta de fe o una mentalidad errónea le robe su destino.

Si consigue alinear su manera de pensar con la de Dios, nada ni nadie podrá detenerlo. Ningún obstáculo suficientemente alto, ninguna situación demasiada difícil. Si cree la Palabra de Dios, todo es posible.

Tiene que recordar que el enemigo siempre luchará con más tenacidad y agresividad cuando sabe que Dios tiene algo grande para usted. La lucha más terrible, la tormenta más oscura siempre dará lugar al amanecer más brillante. Siga creyendo; siga orando; siga hacia adelante. La Escritura dice: "No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos" (Gálatas 6:9). Puede ser difícil ahora, pero siga recordándose que usted tiene el poder del Dios Altísimo morando en su interior. Usted puede hacer lo que tiene que hacer.

Recuerdo cuando mi padre fue a estar con el Señor en 1999. Yo sabía en mi interior que tenía que pastorear Lakewood Church, pero sólo había predicado una vez antes de la muerte de papá. Estaba acampado a la orilla de mi Tierra Prometida, pero lo único que lograba ver eran los gigantes, las razones por las que no lo podía hacer. Pensé: Señor, no me siento calificado. Siento que no cuento con la experiencia suficiente; nunca he ido al seminario. Toda clase de pensamientos negativos bombardearon mi mente. Las personas negativas decían que Lakewood nunca sobreviviría, que lo más seguro era que la iglesia cerraría. Escuché todos aquellos informes negativos y tuve que decidir si ponerme de acuerdo con los hombres o con Dios. ¿Me arrinconaría en mi esquina cómoda y segura, o daría un paso de fe, sabiendo que el Dios Altísimo estaba a mi lado? Decidí seguir a Dios.

Pero no fue fácil. En cuanto me levantaba por las mañanas, los pensamientos negativos atacaban mi mente. Joel, estás cometiendo un grave error. Te levantarás y harás el ridículo. Ni tan siquiera sabes predicar. Yo decía: "No, no pensaré en eso. Sé que puedo hacer lo que Dios me ha llamado a hacer". Aun así, cuando comencé a hablar en público, sentía que me tenía que sujetar del podio; me sentía tan nervioso. Varios domingos desperté pensando: ¡No puedo hacer esto! Pero me paraba ante mi espejo, me veía a los ojos y decía: "Joel, eres fuerte en el Señor y en el poder de su gloria. Tú has sido ungido. Mayor es Él que está en ti, que el que está en el mundo".

¿Qué hacía? Estaba reprogramando mi computadora. La Biblia dice: "Diga el débil fuerte soy". Diga el enfermo sano soy. Quizá usted también necesita ir a pararse ante su espejo para comenzar a hablarse palabras de fe y victoria. La Biblia dice: "Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo le que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien" (Josué 1:8).

La oración de hoy para su mejor vida ahora: Señor, me atreveré a creer lo que afirmas de mí, en lugar de creer lo que todos los demás dicen. Ayúdame, por favor, a llenar mi mente con pensamientos que te agradan, que me ayuden a avanzar hasta llegar a mi Tierra Prometida.

 

 

 

 

-Extracto tomado del libro Lecturas diarias tomadas de Su mejor vida ahora de Joel Osteen publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

 

 

 

 

 

 

 

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