Es indiscutible que el fenómeno de crecimiento del cristianismo en Suramérica es debido primordialmente al movimiento pentecostal carismático. Lo que no se sabe bien es si el porcentaje de aquellos quienes perseveran en la fe es más alto en Suramérica que en Norteamérica. ¿Por qué? Un renombrado líder de la iglesia en Argentina, quien ha visitado Estados Unidos en numerosas ocasiones, ofrece esta explicación: "Cuando en Suramérica las personas se convierten, inmediatamente echamos fuera los demonios de ellos, pero ustedes no lo hacen así en Estados Unidos. Ustedes le dan una Biblia y literatura para que lean y los envían por cuenta propia".

El problema de que la gente cae de la fe una vez la profesa, no es nada nuevo. La parábola de Jesús del sembrador anticipó que "éstos creen por algún tiempo, pero se apartan cuando llega la prueba" [ver Lc. 8:13 NVI].

El ministerio de Billy Graham está clasificado como el más alto tanto en decisiones por Cristo como en decisiones que se hacen y luego no se logran conseguir. Los bautistas del Sur reclaman una membresía de más de 20 millones, sin embargo, no logra encontrarse una tercera parte de ellos en las iglesias.

Cuando yo pastoreaba la Westminster Chapel en Londres, nuestro ministerio Pilot Light (Luz Testigo), que testifica en las calles cerca del Palacio Buckingham, veía cientos de cientos de personas hacer profesiones de fe, pero sólo un puñado de ellos se veían por la iglesia. Y lo mismo puede decirse de algunos de nuestros avivamientos más grandes en la historia.

Sospecho que la forma en que lo hacen en Suramérica merece que le prestemos atención. Si usted piensa que cuando una persona se convierte automáticamente queda libre de demonios, entonces este artículo es irrelevante para usted. Pero si usted piensa, al igual que yo, que una persona puede estar verdaderamente convertida y permanecer atada por los demonios, entonces este es un punto que vale la pena explorar.

Recuerdo a un hombre que vino a Cristo a través de nuestro ministerio Pilot Light y a la semana regresó pidiendo urgentemente la oración. El problema era que él estaba siendo oprimido por un demonio.

Habiendo aprendido de mi mentor, Martyn Lloyd-Jones (quien creía que un cristiano puede estar endemoniado), afortunadamente sabía qué hacer con este hombre. Eché fuera el demonio y todo cambió para él, y lo seguimos viendo regularmente en la iglesia hasta que se mudó.

Vivimos en una era muy malvada. Lo demoníaco es tan real en Norteamérica como lo es en Surámerica. No nos debería sorprender que cuando la gente venía a Jesús inmersa en lo oculto u oscuro o en la decadencia mundanal, ellos no sólo necesitaban seguimiento sino, también, liberación. Si muchos de ellos están endemoniados, entonces darles literatura y una Biblia no sería suficiente. Ellos necesitan ser liberados.

Existen dos maneras de liberación. Una es mediante la oración efectiva por la persona oprimida, ordenándole al demonio que salga y deje libre al oprimido. Así es como lo hacen en Suramérica. La otra es mediante el perdón total. Esto es más serio. Muchos cristianos están cargados de amarguras y resentimientos, y no se dan cuenta que necesitan perdonar completamente. Si la gente perdonara totalmente a quienes les han herido, el diablo tiene que huir; él no puede permanecer donde no hay amargura (ver 2 Co. 2:10-11).

En cualquiera de los casos, si los poderes de las tinieblas son derrocados-ya sea a través de la oración o por medio del perdón total a quienes nos causan dolor-no se sorprenda si el número de aquellos que perseveran en la fe aumenta drásticamente.

 

 

 


R.T. Kendall fue pastor de la Westminster Chapel en Londres por 25 años. Es el autor de numerosos libros, incluyendo el éxito de ventas, Perdón total, publicado por Casa Creación. Visite su sitio en la red en rtkendallministries.com.

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