climbing a mountingVivimos en una época de egocentrismo patológico, que produce "desórdenes sociales" que como líderes debemos identificar, corregir y prevenir. El hombre está enfermo de soledad. La familia está enferma de soledad. El ministro, enfermo de soledad. Todo supone que es un mal de este tiempo y de esta era, pero en los tiempos de Jesús, la recomendación fue que se junten, que no vayan solos. Jesús envía a los setenta y dos, y lo hace de dos en dos: "Después de esto, el Señor escogió a otros setenta y dos para enviarlos de dos en dos delante de él a todo pueblo y lugar adonde él pensaba ir" (Lucas 10:1-23 NVI, énfasis añadido).

Dos para cosechar. Dos para caminar como corderos entre lobos. Dos para dar la paz. Dos para establecerse y alentarse a permanecer. Dos para sanar. Dos para dar noticias buenas. Dos para protestar y repudiar la indiferencia. Dos para someter los demonios en el nombre de Jesús. Dos para tener autoridad. Dos para vencer. Dos para cuidarse del mal. Dos para recibir revelación. Dos para ver lo que muchos profetas quisieron ver. Dos para oír lo que muchos quieren oír y no pueden.

Sin embargo escucho, leo e-mails y observo, con pensar, cómo muchos líderes se obstinan en tener ministerios solitarios. Muchos pretenden ser "llaneros solitarios", porque su ego y su necesidad de reconocimiento no les permite darle lugar a otros en el camino. ¡Qué tristeza! ¡Qué esfuerzo inútil! ¡Qué "esterilidad" autoimpuesta!

Y muchos otros -lamentablemente más comúnmente de lo que pensaríamos- crean burocracias de manera de no tener que delegar nunca autoridad y pasar desapercibidos en la inacción. Pero la inacción siempre será responsabilidad de la cabeza. Porque uno es responsable de lo que permite también. Es decir, que tal vez, como líderes, no seamos burocráticos, ni pensamos que todo debe pasar por nosotros. Pero nuestro entorno sí, y es más fácil no ir contra la corriente y dejar hacer como nuestros liderados creen que debe ser la relación con nosotros.

Muchos terminan liderando desde la cima con muy poca base de apoyo, porque haciendo las cosas a "su manera" se van quedando solos. La gente quiere seguir líderes que estén dispuestos a liderar sin "caprichos de autoridad". La gente prefiere trabajar con quien los lidere desde el "despojo de toda posición que obstruya la comunión".

Usemos todos los recursos necesarios para construir puentes de comunicación y no estamentos "aislados" de autoridad. Eso es lo que más contaminará cualquier autoridad. El aislamiento autoritario. Muchos han pasado por experiencias tan dolorosas como lo son la traición, el robo, el abandono...y al no poder sanarse de ese doloroso recuerdo piensan: "el buey solo bien se lame". Sin embargo, considero que: el buey solo nunca tendrá competencia interna, ni oposición con la que lidiar, ni riesgos de división, ni tan siquiera tener que dar explicaciones. ¡Pero no eres un buey! ¿O sí?

A muchos les consta que tuve el privilegio de dirigir desde el primer lugar durante muchos años de mi vida laboral y ministerial. Y les puedo asegurar que los que hemos experimentado trabajar -desde el primer lugar- al servicio de un buen equipo de trabajo, sabemos que no hay nada más eficiente, efectivo y eficaz que hacer las cosas en equipo. Yo digo: "El buey solo es bien tonto".

No creo en ningún líder que trate de ser (por acción u omisión) un "llanero solitario". Los comparo con aquellos a quienes yo llamo TPM (todo para mí). Claro que lograr inspirar, mentorear y tener alguien a tu lado viviendo una "visión de Reino" requerirá que dediques esfuerzo, tiempo, muchas veces, capital, otras tantas veces, "espacios propios".

En "Nuestra Fortaleza" creamos un paradigma para ser adoptado por los líderes a quienes entrenamos: No vamos a negar el AIRE a los nuestros. Sí, tendrás que dar aire a tu gente cada vez que lo necesite:

Atención

Inmediata

Recarga (refuerzo, renovación, redirección, restauración)

Espiritual

Jesús los envió de dos en dos, para que cada uno le dé AIRE al otro. Todos necesitamos que nos presten atención inmediata para recargar espiritualmente nuestras fuerzas y continuar la batalla, la misión que tenemos por delante. Sin lugar a dudas, cuando estamos en un equipo lo más cercano al relato bíblico, en un mismo cuerpo, poniéndole la espalda al otro, los esfuerzos son divididos. No son una sobrecarga para unos. Son el beneficio del que siempre está dispuesto a tender una mano. Y eso, para quienes estamos en lugares de liderazgo, no es unidireccional, de nosotros hacia quienes lideramos, sino bidireccional de nosotros a ellos, de ellos a nosotros y entre colíderes en el Reino de Dios.



Dr. Esteban Fernández es pastor y vicepresidente del Concilio Global Casa Sobre la Roca I.C.I. También es fundador presidente del ministerio de Capacitación "Nuestra Fortaleza". Puede escribirle a: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it..Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

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