brendas momLa inevitable vejez aqueja su mente. El tiempo transcurre. El reloj que marca la fecha de cierre lenta y rápidamente se lleva consigo a mi mamá. El médico le asignó un nombre alemán a su ir y venir mental: Alzheimer.

Como suele suceder en estos casos, deambula en recuerdos usualmente más lejanos que cercanos. Entonces pensé, qué mejor manera de enfrentar este reto que honrando a todas las mamás en el Día de las Madres (aquí en EE. UU. se celebrará el domingo 10 de mayo), pues me consta que somos muchos los que a cuentagotas nos despedimos y necesitamos ánimo. Mas en medio de toda difícil partida una verdad se impone: Dios es fiel, bondadoso y por demás misericordioso.

Descubrí el arte de recurrir a los recuerdos positivos, así como el de apreciar las victorias por más diminutas que aparenten ser. La verdad es que nuestras madres nos criaron con lo mejor que tuvieron a su alcance. Con esmero procuraron que no nos faltara nada y nos dirigieron por el camino del respeto y amor al prójimo. Claro, ninguna fue perfecta y está bien. En mi caso, mi mamá confió en mí de tal manera que me concedió la libertad de tomar decisiones que luego algunas resultaron en errores, y eso también fue un buen regalo. ¡Pues cómo se aprende sino es a cantazos!

Por otro lado, me mostró lo que es ser una mujer íntegra y luchadora. A pesar que a temprana edad perdió a su papá (mi abuelo) trágicamente, se educó, formó un hogar estable y salió adelante. Son ejemplos que guardo muy adentro.

Hoy día el panorama es otro, ahora mi hermana y yo nos encargamos del bienestar de Mami. Se ha transformado, necesita ayuda hasta para prender el televisor, and it’s okay. Está bien cuidada, limpia y alimentada. Entre esas decisiones que mencioné que me dejó tomar, opté por la mejor de todas: hace cerca de dos décadas que acepté a Jesús como mi Señor y Salvador. En Él confío plenamente y aunque la mente de mi mamá llegue al rincón del total olvido y mi rostro llegue a ser para ella desconocido, confío en que anclará en los brazos de mi Padre. ¡Qué alegría tan grande; En Él todo es ganancia! En aguas de plena paz descansará y algún día allí volveremos a conversar.

Como sé que hay muchas personas que están viviendo este reto de ver a su madre envejecer, me di a la tarea de preguntarle a dos amigas y a mi hermana, qué querían decirle a su mamá en el Día de las Madres. Pienso que usted como lector se identificará con estos sentimientos y qué mejor manera de concluir este homenaje a quienes tanto honor merecen.

Mi querida amiga Marilyn Díaz respondió: “Que la amo con todas las fuerzas de mi corazón, que aunque hubo un tiempo que no entendía por qué soportaba ciertas situaciones que se daban a su alrededor sin protestar ni buscar incomodar a otras personas, ahora entiendo que su base para poder lidiar con las cosas humanas se fundamentaba en el gran amor que Cristo puso en su vida desde joven.  Y que le agradezco desde lo más profundo de mi corazón, ya que es ese mismo amor que ahora practico y me ha llevado a conseguir un balance en mis emociones y anhelar la paz que sobrepasa el entendimiento humano. Ella es mi heroína”. 

Por su parte, mi apreciada amiga Annette Amaro contestó: “Sé que sabes que te amo, pero no creo que conozcas la profundidad con la que te amo. Siempre has sido mi inspiración, el viento debajo de mis alas, el modelo que aspiro alcanzar a ser. Dios no pudo haber escogido una mejor mamá para mí y a diario le doy las gracias por ti. Mi oración es que mis hijos me amen y admiren tanto como yo te amo y admiro, y que mi legado sea como el tuyo: Una mujer con un corazón conforme al corazón de Dios”.

“Le agradezco a Dios más que nada por los últimos dos años y medio que pude compartir mucho con ella. Le doy tantas gracias a Mami y Papi por habernos criado libres de tomar nuestras propias decisiones, por su amor a viajar, por su amor a la vida, por disfrutar y ser feliz. Ella siempre decía que los hijos son de la vida. Que la amo y extraño mucho, pero en honor a ella voy a vivir cada día con amor, paz, armonía, felicidad, fe, y con muchas risas y aventuras”, compartió con amor mi hermana, Ivonne.

“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas” (Proverbios 31:10).

A mi mamá, Emma y a todas las bellas mamás de la Tierra: Que Dios las bendiga y…¡Feliz Día de las Madres!

—Escrito por Brenda M. Teixeira, editora de Casa Creación. En la foto, su mamá Emma, 77, quien padece de Alzheimer y recientemente fue trasladada a un hogar de ancianos.

Use Desktop Layout
VIDA CRISTIANA