Lo primero que decidimos fue que nunca volveríamos a pensar que alguno de los dos era inmune a caer en el adulterio. Nuestra engreída creencia de que teníamos un matrimonio que era impenetrable para los de fuera, la quitamos permanentemente. De lo que nos dimos cuenta fue que ningún matrimonio está asegurado contra la intromisión. La seguridad de que esta es un área en la que nunca podríamos caer es una mentira para todas las parejas que lo creen. La gente buena peca. La gente buena cae. Los buenos matrimonios tienen problemas.

El adulterio es una oportunidad igualitaria de pecar. Transciende la condición social, la inteligencia, la edad, la raza, la religión y la madurez espiritual. Muchos de nosotros no queremos creer eso, especialmente en cuanto a lo de la madurez espiritual, pero piense en los líderes espirituales que han caído.

La verdad es que toda la gente puede caer. Bajo las circunstancias apropiadas y la persona adecuada y la oportunidad correcta, cualquiera puede cometer adulterio. De hecho, Dave Carder ha escrito un libro detallando cómo puede ocurrir. En Close Calls! What Adulterers Want You to Know About Protecting Your Marriage describe lo fácil que esto puede ocurrir y de hecho ocurre.

Si eso es cierto, ¿entonces qué puede hacer para ser menos susceptible? Primero y más importante, ore. Pídale a Dios que le revele verdad sobre su matrimonio que pueda no estar viendo, y esté dispuesto a tomar el tiempo y la energía para tratar los problemas antes de que se hagan fuertes. Luego, creemos que usted es más consciente de las circunstancias "apropiadas" a medida que abre sus ojos y oídos y presta atención a los avisos que Dios es fiel en darnos. Todos tenemos áreas diferentes de debilidades. Usted se vuelve más consciente de la persona "adecuada" al evaluar los comportamientos y actitudes expresados por usted mismo, su cónyuge y otros. A veces, "no" es la mejor respuesta. Y usted discierne mejor las oportunidades "correctas" y nunca más las vuelve a permitir. Como dijo Pablo en 1 Corintios 10:23: "‘Todo está permitido', pero no todo es provechoso. ‘Todo está permitido', pero no todo es constructivo".

También creemos que una vez que un matrimonio ha pasado por una relación de adulterio, ya sea sexual o emocional, ambas partes en esa relación son más susceptibles a caer la próxima vez. No estamos diciendo que eso sucederá, sólo que es más susceptible a la tentación. Su unidad ha sido rota por otro, y Satanás puede y torcerá la verdad, tentándole a creer que como el daño ya se ha producido, será permanente. Esos pensamientos llegarán en un momento oportuno, quizá cuando usted se esté sintiendo solo y aislado o cuando sea vulnerable y de repente se sienta apreciado y cuidado por otra persona. El punto es: nunca crea que usted o ningún otro no es vulnerable al adulterio.

Segundo, decidimos que nunca volveríamos a los viejos hábitos que nos ayudaron a emprender este viaje. Desarrollaríamos hábitos nuevos y más saludables en nuestro matrimonio. Por ejemplo, comenzamos a dedicarnos tiempo el uno al otro, sólo para divertirnos juntos. También apartamos tiempo para tener conversaciones profundas sobre el futuro, sobre nuestros sueños y esperanzas para nosotros como pareja y para nuestra familia.

Pero antes de eso, tuvimos que identificar nuestros hábitos negativos y eliminarlos de nuestra relación. Un hábito en particular era extremadamente destructivo. Siempre que Gary sentía que Mona no le deseaba sexualmente, se retiraba emocionalmente en un intento de "darle espacio y una oportunidad de desearle". Mona percibía su retirada como que él no la deseaba, y entonces se retiraba "hasta que él la volviera a desear". Por supuesto, con el paso del tiempo, ambos terminábamos sintiéndonos no deseados por el otro y heridos a consecuencia de ello. Cada palabra y acto parecía recalcar esta creencia.

Afortunadamente, pudimos actuar como adultos el tiempo suficiente para descubrir lo que estábamos haciendo. De hecho, fuimos capaces de reírnos de nosotros mismos y descubrir formas nuevas y eficaces de comunicar lo que estábamos sintiendo y lo que cada uno quería. Y nunca volveremos a considerar el hecho de no sentirnos deseados como algo infantil o egoísta. No volveremos a ese viejo hábito.

Llevará algún tiempo y energía identificar los caminos muy desgastados de su matrimonio. A menudo la clave es que uno de los dos se siente distanciado del otro. Cuando comience a sentirse así, tome la iniciativa de hablar con su cónyuge para ver si él o ella pudieran estar sintiéndose igual. Pregúntense qué palabras o actos produjeron esos sentimientos. ¿Se ha sentido así anteriormente? ¿Eran las circunstancias similares? Ahora es el momento de descubrir las dinámicas que posiblemente hayan creado un patrón destructivo en su relación.

Una vez que haya identificado un patrón malsano, decida cómo lo contrarrestará. Puede comenzar rechazando cualquier cosa que les esté distanciando. ¿Necesita dejar una salida por la noche con amigos, o una reunión de iglesia, o un equipo deportivo para comunicar a su cónyuge que él o ella es la persona más importante de la tierra? ¡Entonces hágalo!

Deje de decir: "Si él o ella hiciera esto, yo haría esto otro". Estar los dos de espaldas entre sí con sus brazos cruzados y no queriendo moverse no les llevará a ninguna parte. Es su responsabilidad hacer lo que sabe que debe hacer independientemente de lo que su cónyuge esté o no esté haciendo.

Algunas parejas, al descubrir un mal hábito, han descubierto nuevas formas de comunicarse y pasar tiempo juntos. Algunos cocinan, van a una clase o caminan juntos otros programan una cita regular. Hay innumerables recursos ahí fuera con miles de ideas. El punto es identificar lo que usted tiene que cambiar y luego trabajar juntos para llevar a cabo los cambios.

 

*Nota biográfica: Después de recorrer el camino para salvar su matrimonio tras una devastadora infidelidad, Gary y Mona Shriver cofundaron Hope & Healing Ministries.

-- Extracto tomado del libro Infidelidad de Gary y Mona Shriver. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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