Sodoma y Gomorra son conocidas generalmente por su pecado sexual, pero en Ezequiel 16:49 vemos que, en realidad, Dios considera que otros pecados son la raíz de todos sus problemas. En primer lugar, tenían tal superabundancia de todo que sus corazones se llenaron de orgullo. Esto sigue sucediendo hoy en día. Cuando la gente no tiene necesidades, frecuentemente se aleja de Dios.

Según Ezequiel 16:49, la vida era demasiado fácil para esta gente de Sodoma. Eran ociosos, y la ociosidad siempre conduce a problemas. Sí, estas dos ciudades tenían muchos problemas, pero el peor de todos era que no ayudaban a los pobres ni a los necesitados.

La Palabra de Dios nos enseña explícitamente a ayudar a los menos afortunados que nosotros. Nos enseña a compartir algo de lo que tenemos con quienes están necesitados. Cuando no compartimos, creo que invitamos una maldición a nuestras vidas. Dios siempre está dando. Siempre algo bueno está fluyendo de Él hacia quienes están necesitados, y espera que nosotros, sus hijos, seamos de la misma manera.

La religión pura y sin mancha delante de Dios es visitar, ayudar y cuidar a los huérfanos y las viudas en su aflicción y necesidad (vea Santiago 1:27). Esto sencillamente significa que debemos tomar parte en ayudar a la gente herida y necesitada. Nuestra religión es inútil si no lo hacemos.

Dios no ha llamado a la iglesia a "mirarse el ombligo"; nos ha llamado a "ex-tendernos". Con frecuencia, encuentro que no puedo resolver mis propios problemas, pero siempre puedo extenderme y ayudar a los demás. Cuando lo hago, estoy plantando semillas para la cosecha que necesito en mi propia vida. Proverbios 11 nos enseña que cuando somos misericordiosos con los pobres y necesitados, nos beneficiamos. No sea como Sodoma ni se enorgullezca de su abundancia. Por el contrario, haga que el dar ayuda a los demás que tienen necesidad, forme parte de su vida diaria.

--Extracto tomado de La Biblia de la Vida Diaria de Joyce Meyer. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

Use Desktop Layout
VIDA CRISTIANA