Observe en Isaías 14:12-15 que la obstinación destruyó a Lucifer. Exaltándose a sí mismo, dijo cinco veces: "haré". Dios tenía una respuesta para él: "¡Pero has sido arrojado al sepulcro, a lo más profundo de la fosa!". En otras palabras: "Serás arrojado al infierno".

Es necesario que nos cuidemos de la obstinación siguiendo el ejemplo de Jesús. Tarde o temprano, Dios nos pedirá que hagamos algo contrario a nuestra voluntad, y será necesario que recordemos lo que dijo Jesús: "Padre mío, si es posible, no me hagas beber este trago amargo. Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú" (Mateo 26:39).

No seguir nuestro propio camino es una de las cosas más dolorosas que atravesamos en la vida. Cuando queremos algo, realmente lo queremos, y no nos rendimos fácilmente. ¡No queremos votar en contra de nuestros propios deseos! Lleva mucho trabajo, mucha humildad y quebrantamiento traernos al lugar donde somos flexibles, y moldeables en las manos de Dios, hasta el punto de que podamos decir: "Bueno, Dios, preferiría no hacer esto, pero estoy dispuesto a hacer lo que tú quieras."

La lección aquí es que debemos estar dispuestos a hacer lo que Dios diga que hagamos, y no lo que pensamos, sentimos o deseamos. Debemos negarnos a nosotros mismos si vamos a seguirlo a Él. Es necesario que digamos: "Hágase tu voluntad, Señor, en mi vida", ¡y decirlo realmente en serio!

Tememos que si nos negamos a nosotros mismos, nunca obtendremos las cosas que queremos, pero Dios nos dará lo que deseamos, y aún mejor, a su debido tiempo. No tenga temor de demorar la gratificación y confíe en que Dios le dará lo que realmente necesita.

--Extracto tomado de La Biblia de la Vida Diaria de Joyce Meyer. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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VIDA CRISTIANA