¿Ha sido decepcionado, herido o maltratado? ¿Ha tenido en su vida cambios o está experimentando pérdidas de alguna clase? ¿Ha fallado de alguna manera? ¿Está simplemente cansado? ¿Cuál es su problema hoy? Segunda de Corintios 1:3, 4 dice que Dios desea ayudarlo, consolándole cuando usted lo necesite.

Al Espíritu Santo en verdad se le llama "el Consolador" (vea Juan 14:26). Sus diversos nombres describen su carácter. Revelan lo que Él hace y lo que desea hacer por los creyentes. Está dispuesto a hacer mucho por nosotros si estamos dispuestos a recibir su ayuda.

Durante muchos años, me enojaba regularmente con mi esposo, Dave, porque no me consolaba cuando yo sentía que lo necesitaba. Estoy segura de que lo intentaba, pero ahora me doy cuenta de que Dios no le permitía darme el consuelo que yo debía haber estado buscando en Él. Dios estaba anhelando darme ese consuelo por medio del Espíritu Santo, ¡con sólo que yo se lo hubiera pedido!

Dios permitirá a las personas hacer sólo cierta cantidad de cosas por nosotros. Aún las personas que están sumamente cerca de nosotros no pueden darnos en todo momento todo lo que necesitamos. Cuando esperamos que los demás hagan por nosotros lo que sólo Dios puede hacer, hemos puesto la esperanza en el lugar equivocado, y siempre seremos decepcionados.

Ningún consuelo es tan bueno como el de Dios. Las personas nunca pueden darnos lo que realmente necesitamos, a menos que Dios mismo las use para alcanzarnos, cosa que hace a menudo. Sea que use a otras personas para consolarlo, o que Él mismo le dé consuelo por su Espíritu Santo, permítame recordarle que Él es el Consolador. Pida y reciba su consuelo siempre que lo necesite.

--Tomado de La Biblia de la vida diaria, de Joyce Meyer. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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VIDA CRISTIANA