Parte de combatir las trampas de un momento desencadenante potencial es domar su ambiente alimenticio. Elimine alimentos chatarra como patatas fritas, galletas, galletas saladas, pasteles, tartas, dulces y otros agasajos de sus gabinetes, despensa y frigorífico. Y, por supuesto, recuerde deshacerse del helado alto en grasa y azúcar del congelador.

Por medio de remover la tentación, es mucho más fácil permanecer fuerte cuando el impulso irresistible llegue. Surta su despensa y frigorífico con alternativas saludables de alimentos, más que con bolsas de patatas fritas o latas de refresco. Ya que estas últimas solamente lo dejarán sintiéndose culpable y derrotado. Si usted fuera un alcohólico tratando de volver a la sobriedad, con toda seguridad no mantendría su frigorífico y sus gabinetes llenos de cerveza, vino o güisqui. De la misma manera, si usted está cambiando su estilo de vida para involucrar alimentos más saludables y beneficiosos, entonces saque de la casa los alimentos poco saludables y los perjudiciales fuera de la casa. Aunque "fuera de la vista, fuera de la mente" no es una apuesta a prueba de fuego con respecto a ciertos alimentos, sí aumenta sus probabilidades de poder resistir cuando no tiene la casa llena de tentaciones.

Por supuesto, hay muchas excusas en contra de la idea de domar el ambiente. Probablemente la más popular que escucho entre mis pacientes que están bajando de peso es: "No puedo deshacerme de estas refacciones porque mis hijos las comen". Si sus hijos comen de manera habitual estos alimentos, probablemente también lleguen a tener sobrepeso o se vuelvan obesos. ¿Realmente quiere eso? Lo dudo. Si sus hijos realmente desean estos alimentos y usted no quiere negárselos por completo, agasájelos una o dos veces a la semana en el centro comercial o en el restaurante, pero no en casa. La idea principal es mantener los alimentos irresistibles fuera de su casa. También, asegúrese de nunca ir de compras con hambre, y evite comer en restaurantes estilo bufé.

Una de las maneras más sutiles, pero más dañinas en que las personas caen presa de un estilo de vida que las lleva a la obesidad es por medio de la alimentación automática. Esto es simplemente comer mientras está cambiando de un canal a otro en la TV, viendo una película, trabajando en la computadora o hablando por teléfono. Durante estos tipos de actividades usted no suele darse cuenta de que ya se comió toda una bolsa de palomitas, de patatas fritas, una caja de galletas o un bote de helado. Para evitar esto, necesita designar zonas para comer en la casa, como la cocina y el comedor, y prohibir que se coma en todas las demás habitaciones de la casa.

Cuando usted se permite comer en la cama o en el sofá mientras ve la TV -o en cualquier otro lugar que usted quiera a ese respecto- probablemente caerá presa de la alimentación automática. También es mucho más probable que se sienta influenciado por los comerciales de comida o bebidas de la TV. Nuevamente, no es ninguna coincidencia que después de un anuncio de refresco, sea probable que usted camine al frigorífico por un refresco; todo ello sin darse cuenta de que acaba de picar como pez en la trampa de los publicistas astutos.

En lugar de comer de manera automática, debemos hacerlo a plena conciencia. Comprenda que el verdadero placer en la mayoría de los alimentos está en los primeros bocados a medida que saborea la comida. Sus papilas gustativas están inmersas en una experiencia placentera mientras disfruta el momento presente. Al ser cuidadoso al comer, se vuelve más consciente del tipo de alimentos que escoge así como de la cantidad que consume. También tiende más a preguntarse a sí mismo si realmente tiene hambre y si verdaderamente desea la comida que está comiendo. La mayoría de la gente no entra al centro comercial a comprarse un traje o un vestido sin preguntar el precio. No obstante muchos individuos con sobrepeso se sientan y de manera automática consumen miles de calorías en una sola comida sin siquiera darse cuenta del precio que están pagando con su salud. ¡Y luego se preguntan por qué la ropa que compraron en el centro comercial ya no les queda!

-- Extracto tomado del libro La dieta "Yo sí puedo" de Dr. Colbert de Dr. Don Colbert. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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