Dios quiere consumir cuanta cosa haya en nuestra vida que no lo glorifique. Él envió a su Espíritu Santo a vivir dentro de nosotros, los creyentes, para que tenga una íntima comunión con nosotros y nos dé convicción de cada mal pensamiento, palabra o acción. Todos debemos pasar a través de este "fuego de fundidor" (Malaquías 3:2).

¿Qué significa eso? Significa que Dios tratará con nosotros. Cambiará nuestras actitudes,deseos, maneras, pensamientos y conversaciones. Aquellos de nosotros que atravesemos el fuego, en vez de escapar de él, seremos los únicos que traeremos mayor gloria a Dios.

Atravesar el fuego suena atemorizante. Nos hace pensar en el dolor y aún en la muerte. Sin embargo, en Romanos 8:17, Pablo dice que si queremos compartir la herencia de Cristo, también debemos compartir sus sufrimientos. Por esta razón, es importante que pensemos cómo sufrió Jesús. Sabemos que Él sufrió una muerte horrible en la cruz, así que ¿se supone que nosotros también debamos ir a la cruz? La respuesta es sí y no. No iremos físicamente a la cruz ni seremos clavados en ella por nuestros pecados, pero en Marcos 8:34 Jesús dijo que debíamos tomar nuestra cruz y seguirlo. ¿Qué significa eso? Tomar nuestras cruces significa dejar de lado los estilos de vida egoístas, centrados en nosotros mismos. Créame, sacarse de encima el egoísmo requerirá algún fuego (tiempos difíciles) -y, por lo general, muchos-, pero el resultado vale la pena.

--Extracto tomado de La Biblia de la Vida Diaria de Joyce Meyer. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.
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VIDA CRISTIANA