Daniel era un hombre de excelencia, y por causa de eso, el rey lo promovió a una posición de gran influencia y autoridad (vea Daniel 6:3). Daniel era también un hombre que se negaba a ser acomodaticio. Aún cuando sus decisiones ponían en peligro su vida, no cedía. Creía firmemente que debía cumplir sus compromisos, promesas y votos, y estaba dispuesto a soportar la incomodidad personal para hacerlo. La Biblia dice que si juramos hacer algo, no debemos cambiar aunque suframos. En otras palabras, deberíamos hacer lo que hemos dicho que vamos a hacer, aunque sea difícil o nos traiga consecuencias negativas.

Eclesiastés 5:4, 5 dice: "Cuando hagas un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, porque a Dios no le agradan los necios. Cumple tus votos: Vale más no hacer votos que hacerlos y no cumplirlos".

En Daniel capítulo 1, vemos que Daniel pidió no tener que comer la exquisita comida del rey porque sintió que lo contaminaría. Obviamente, había hecho un compromiso de no comer esa clase de comida. A causa de sus convicciones, Dios hizo que Daniel hallara favor ante el encargado, y no le sobrevino ningún daño.

En Daniel capítulo 6, el rey firmó un decreto que establecía que todo el que hiciera una

petición a cualquier dios u hombre que no fuera el rey durante treinta días, sería arrojado al foso de los leones. Daniel se negó a dejar de orar y ,en efecto, fue arrojado al foso de los leones, pero no le ocurrió ningún daño, porque Dios cerró milagrosamente la boca de los leones. El rey quedó tan impresionado con la decisión de Daniel y la forma milagrosa en que Dios lo había cuidado que emitió un decreto que decía que todo el pueblo debía temer y temblar ante el Dios de Daniel, porque, en efecto, era el Dios viviente. Después de esto, Daniel prosperó en el reino del rey Darío y el de Ciro.

Nuestro Dios es un Dios excelente, y nos ha llamado a ser excelentes también. Ser excelente es una decisión que debemos tomar, y significa que siempre deberíamos andar la segunda milla para hacer las cosas de la mejor manera posible. Y deberíamos luchar por hacer lo que creemos que Dios haría en una situación similar a la que estamos viviendo. ¡Decídase hoy mismo a ser excelente!

--Tomado de La Biblia de la Vida Diaria de Joyce Meyer. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.
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VIDA CRISTIANA