El 1 de febrero de 1996, el Señor me visitó tan pronto me acosté, alrededor de las once de la noche. Inmediatamente, el Señor me dijo: "Mi querida hija, tengo que enseñarte mi presencia y hablarte antes de que esta obra empiece". Su presencia radiante ha sido siempre sorprendente y brillante, pero esta vez estaba vestido de blanco y brillaba como el sol. Su forma era hermosa a la vista y muy convincente. Le respondí esta vez hablando en lenguas y cantando en el Espíritu. Mientras cantaba, levantaba mis manos, éstas empezaron a moverse al ritmo del canto. Era como si estuviera danzando, pero permanecía en la cama.

Perdí el control del movimiento de las manos, y las vi moverse de un lado al otro como si fuesen movidas por un viento silencioso. Era el viento del Espíritu de Dios que las movía, y al darme cuenta de esto, me llené de gozo y empecé a reír. Aunque no podía ver la cara del Señor, oía que reía también.Este fenómeno se conoce como "risa santa" en algunos círculos. Y, sin reserva alguna, puedo decir que sé que eso es una manifestación de la presencia del Señor.

La Biblia nos dice en el Salmo 100:1-5: "Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Jehová es Dios; él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones".

No deberíamos sorprendernos con el gozo y la risa cuando se producen durante los tiempos de alabanza y adoración en la presencia del Señor. Esto es totalmente bíblico, y pasaremos toda la eternidad en su presencia cantando, adorando, riendo, celebrando y experimentando sus placeres. En realidad, esto es lo que Él quiere para nosotros porque somos sus hijos. El nombre de Isaac, el hijo milagroso de Abraham, significa literalmente "el que ríe", y Dios quiere que nos gocemos en su presencia a través del regalo de la risa.

Aunque muchos de los Salmos son canciones de tristeza, algunos reflejan el gozo y la risa que son la verdadera herencia del pueblo de Dios. Por ejemplo, en el Salmo 126 leemos: "Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos. Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres" (vv. 1-3).

Cuando la gente hace preguntas sobre el temblor, el cantar en el Espíritu y la risa, yo les dirijo a estos pasajes. Salomón, el autor de Eclesiastés, nos cuenta que hay un "tiempo de llorar, y tiempo de reír" (3:4). Es una lástima que tanta gente crea que el cristianismo tiene que ser rígido y formal. No obstante, está claro que el Señor quiere que experimentemos una medida completa de gozo. Nehemías proclamó: "El gozo de Jehová es vuestra fuerza" (8:10), y el libro de Proverbios declara: "El corazón alegre constituye buen remedio" (17:22). Ahora sé el verdadero significado de estas palabras de sanidad.


--Extracto tomado del libro ¡El cielo es tan real! de Choo Thomas. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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VIDA CRISTIANA