Los judíos observantes de la Torá son extremadamente respetuosos con el rollo de la Torá. En cada sinagoga, el rollo de la Torá es colocado en un estuche especial llamado arca. El rollo es enrollado y se le coloca una hermosa cubierta bordada para prevenir que le caiga polvo. Cuando llega el momento de sacar el rollo para hacer la lectura, se escoge a un hombre para sacarlo con cuidado del arca y removerle la cubierta al colocarlo sobre la plataforma para el orador. El orador de hecho nunca pone el dedo en el rollo mismo, sino utiliza un instrumento de plata de aproximadamente veinte centímetros, llamado yod (de la letra hebrea yod, que significa "una mano"), la cual se asemeja a una pequeña mano con el dedo índice señalando hacia arriba. Este objeto llamado el dedo de Dios es utilizado por el lector y el orador para seguir las líneas del texto. Esto tiene un doble propósito: Preserva la santidad del rollo y evita que los grasosos dedos humanos lleguen a borrar las letras en tinta negra del pergamino.

Es necesario señalar que la Torá es vestida para imitar las vestiduras del sumo sacerdote. En Éxodo 28, la vestimenta de los sacerdotes incluía una túnica, un cinturón, una corona y un pectoral. Estos cuatro artículos forman parte de la decoración de la Torá en la sinagoga.

La túnica es la hermosa cubierta bordada del rollo, semejante a la vestidura azul del sumo sacerdote. Así como el sumo sacerdote llevaba una diadema sobre la cabeza, cada rollo de la Torá lleva una hermosa diadema de plata que descansa sobre la manija del huso. La vestidura del sacerdote tenía un cinto especial que se ajustaba a la cintura. De la misma manera, el rollo es atado con una banda antes de colocarle la cubierta. El sumo sacerdote también llevaba un pectoral único de oro con doce piedras preciosas que tenían grabados los nombres de las doce tribus. Se coloca un corchete de plata, similar al pectoral del sacerdote, sobre los extremos superiores de los husos de madera.

La Torá es tan santa que se le considera al mismo nivel que un ser humano. Se cuentan historias heroicas de judíos que han arriesgado su vida en medio del humo y las llamas para rescatar un rollo de la Torá de su arca cuando las sinagogas eran quemadas en Europa hace algunos años en el pasado. Esto no debería ser una sorpresa, ya que el apóstol Pablo escribió: "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos" (Hebreos 4:12). La palabra griega para viva quiere decir ¡qué tiene vida! Tengo en mi posesión personal un rollo de la Torá no kosher (lo que quiere decir que la tinta se ha borrado) de trescientos años de antigüedad que le fue dado a mi familia como regalo por una sinagoga rusa. Está guardado en un estuche de madera. Y todavía puedo sentir un asombro especial cuando lo veo.

Después de que se usa un rollo por muchos años, la tinta en el pergamino comienza a decolorarse. Cuando el texto hebreo ya no se puede leer, el rollo no se destruye, sino se quita de su lugar y es enterrado en un cementerio judío como una persona. Esto es porque la Torá le da vida al creyente y debe ser respetada en sepultura de la misma manera que una persona recta.


--Extracto tomado del libro Se descifra el código judío de Perry Stone. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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