Muchas veces, la gente culpa a Dios de su infelicidad. Desarrolla amargura y resentimiento hacia Dios, especialmente si ha tenido muchas decepciones en su vida.

El diablo quiere que culpemos a Dios si no somos felices. Quiere crear entre Dios y nosotros una grieta que nos haga perder nuestro gozo. En Malaquías 3:13-15, leemos sobre personas que estaban enojadas con Dios y hablaban ásperamente contra Él. De manera similar, nosotros podemos llegar a estar enojados con Dios, y si sucede, será necesario seguir ciertos pasos para librarnos de ese enojo.

Algunas veces trataremos de obtener de Dios cosas que queremos, por imitación de lo que vemos que los demás hacen. Así que nos disgustamos cuando vemos que Dios no nos

responde de la manera en que pensamos que lo haría. Pero por copiar las acciones de otros, podemos estar haciendo cosas que Dios nunca nos dijo que hiciéramos. Usted no puede estar enojado con Dios por no bendecir algo que nunca le dijo que haga. Y no puede culparlo a Él de cosas que el diablo puso en su vida.

Esto puede sonarle raro, pero si usted está enojado con Dios, es necesario que "lo perdone". Dios no necesita ser perdonado por usted -Él no hizo nada malo- pero usted necesita ser liberado de los ásperos resultados de la falta de perdón y amargura que pueda haber sentido hacia Dios. Si tiene en su corazón falta de perdón hacia Dios, libérelo. Dios es su amigo, no su enemigo. Permita que la fe y el gozo llenen el lugar donde una vez estuvo esa falta de perdón.

Usted no se decepcionará de Dios si aguarda con fe oírlo. Romanos 10:17 nos enseña: "Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo". Si quiere tener gozo en su vida, usted debe creer que Dios es bueno y que recompensará a quienes lo buscan con diligencia (vea Hebreos 11:6). El gozo lo llenará cuando usted deje de exigir respuestas a sus preguntas de por qué le han sucedido cosas malas. Confíe en la manera que Dios tiene de hacer las cosas, y en sus tiempos, y recuerde que el confiar siempre requiere que algunas preguntas queden sin responder.

Dios quiere bendecir a toda persona. No importa si su vida está yendo bien o no, no importa cuánto le duela, no culpe a Dios. Quizás usted no siempre comprenda lo que está sucediendo, pero Dios es perfecto. Él es bueno y es justo. Tanto las faltas como los errores son causados por personas o instigados por el diablo.

Si ha estado disgustado con Dios, lo animo a que se libere de su enojo hacia Él. Ore conmigo: "Dios, he estado enojado contigo. Sé que tú no haces nada mal, y que necesito que tú me perdones. Pero creo que decirte "te perdono" me ayudará a librarme de la falta de perdón que erróneamente he dirigido hacia ti. Tú no tienes la culpa de mis problemas. Tú eres mi respuesta".

--Tomado de La Biblia de la Vida Diaria de Joyce Meyer. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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VIDA CRISTIANA