En el clima social de nuestros días existe una creciente aceptación hacia la homosexualidad, hasta en algunas iglesias. ¿Cómo el Espíritu Santo desea que respondamos a este movimiento de "cristianos homosexuales"?

Es una hermosa mañana en Orlando, Florida. La pastora Carol Trissell amistosamente le da la bienvenida a la congregación de casi 200 personas que han venido al primero de tres cultos que ofrece la iglesia los domingos.

El estilo es una mezcla de liturgia y tradiciones evangélicas con insinuaciones carismáticas. Luego de varios coros y la lectura de algunas Escrituras, la ministra de 43 años predica un mensaje muy similar a aquellos que se escuchan por las miles de iglesias alrededor del país todos los domingos. En el mismo ella advierte sobre los peligros de rechazar la Palabra de Dios y de dividir en compartimientos nuestros corazones dejando que el Señor sólo controle ciertas áreas. También enfatizó sobre la importancia de escuchar aquellos que tienen discernimiento espiritual. Luego la congregación pasó al frente a recibir oración y la comunión. La reunión concluyó con un himno.

Bien aparentaba como cualquier otro culto excepto que tenía una profunda distinción; los que se congregan en la iglesia Joy Metropolitan Community Church (JMCC) en su gran mayoría se declaran homosexuales. Alegan que han reconciliado su fe con su homosexualidad. Insisten que los pasajes bíblicos que condenan la conducta homosexual ya sean que no aplican hoy en día o han sido interpretados mal. Le dicen a los homosexuales y lesbianas que visitan su iglesia que Dios no tiene problema con su comportamiento sexual.

Vida Cristiana entrevistó algunos líderes del llamado movimiento de "cristianos homosexuales" así como algunos directores de ministerios cristianos que buscan ayudar a los que desean salirse de la homosexualidad. Encontramos que es un problema complejo que exige tanto discernimiento como compasión espiritual, también requiere que la Iglesia le preste atención a una dura realidad.

Saliendo del clóset

La congregación de Trissell es una de las más de 300 iglesias Universal Fellowship of Metropolitan Community (UFMC) que se reúnen en 18 países. La denominación homosexual fue fundada en 1968 por un ex ministro de la Iglesia de Dios (Tennessee, EE.UU), Troy Perry. Actualmente cuenta con más de 32,000 miembros -- es la cadena de iglesias homosexuales más grande.

La homosexualidad es un asunto que toca a todas las denominaciones, no sólo envuelve a las llamadas "iglesias homosexuales". El conflicto simplemente se está calentando. El pasado marzo se presentó una propuesta ante la Iglesia Presbiteriana de los EE.UU. para prohibir las ceremonias de compromisos entre individuos del mismo sexo, la misma fue derrotada en una votación de 87 en contra y 63 a favor. En ese mismo mes la Iglesia Luterana San Pablo en Denver, Colorado, eligió a un hombre que abiertamente se declaró homosexual, como su pastor. Incluso las universidades cristianas no han estado inmunes. Algunos alumnos que mantuvieron su sexualidad en secreto mientras asistían a la Universidad Oral Roberts (ORU por sus siglas en inglés) en Tulsa, Oklahoma presentaron en escena su "salida del clóset" durante las celebraciones de regreso a la escuela en febrero. Aunque la universidad no reconoce ese grupo, llamado ORU-OUT, como una organización oficial de la escuela, el portavoz de ORU; David Wagner les indicó a los reporteros que los miembros del grupo pro homosexuales eran bienvenidos al campus para la antes mencionada celebración, y que "no estamos queriendo prejuzgar a nadie", aunque fue claro en señalar que no se tolera la homosexualidad en la escuela. Por su parte el presidente ORU-OUT, Jeff Mckissack, señaló que ellos no "salieron del clóset" en esa actividad, porque ya habían salido. "No se hizo una 'escena' en esa actividad para ofender a nuestra alma máter. Por otro lado, los miembros de nuestra organización son ex empleados y graduados, no estudiantes actuales."

Los cambios en los puntos de vista de la Iglesia parecen reflejar cambios en la manera de pensar de la sociedad. En febrero de 1999 se le preguntó a un grupo de norteamericanos si consideraban aceptable o no el estilo de vida homosexual, el 50% dijo que sí, lo que reflejó un aumento ya que en 1982 34% respondió afirmativamente a la misma pregunta. Las iglesias homosexuales son fenómenos relativamente nuevos -- no existía ninguna hace 35 años. Hasta los 1950 tampoco había un movimiento secular pro derechos del homosexual señaló Joe Dallas, el director de Consejería Génesis en Orange, California y el autor del libro A Strong Delusion ( "El gran engaño", sólo disponible en inglés) que sirve como guía para responder con la verdad bíblica a aquellos atrapados en la homosexualidad.

Dallas, de 46 años, formó parte las iglesias UFMC desde 1978 al 1984. "Si alguien tan engañado como yo estaba se pudo salir de la homosexualidad", escribió, "entonces de seguro que cualquiera puede". No obstante, el proceso de liberarse de la homosexualidad y la manera en que responde la Iglesia es tan controvertible como el problema en sí.

¿Es posible la liberación?

"Pienso que la orientación sexual es un comportamiento aprendido y se puede desaprender", expresó Grahame Hazell, presidente en Europa, África y el Medio Oriente de Exodus; una organización cristiana dedicada a preparar y unir ministerios e individuos para que puedan comunicar efectivamente el mensaje de liberación de la homosexualidad. Por otro lado, Bob Davies; director ejecutivo de Exodus Norte América, señaló que el poder de Cristo puede hacer la diferencia y liberar a los que luchan con tendencias homosexuales. "No reclamamos que somos perfectos. El pasado siempre va a estar en el fondo, existen luchas ocasionales, pero no rigen mi vida. Es una decisión progresiva la de rendirnos al llamado de Cristo", continuó, "En ese sentido, no somos diferentes a cualquier otro cristiano".

Por su parte el Ministerio El Hijo Pródigo con base en Orlando, Florida , y el cual es el único que alcanza a los hispanos en los EE.UU. con trasfondo homosexual, claramente establece dentro de su credo: "Creemos en la liberación total y absoluta del homosexual a través de la Palabra de Dios". Para apoyar esta convicción cuentan con cientos de testimonios victoriosos. Uno de ellos es la joven Magdalena Ramos quien labora en el mencionado ministerio y que fue liberada luego de 15 años de lesbianismo, ésta expresó: "El poder del Espíritu Santo es la clave y el discipulado en Cristo Jesús es lo que trae sanidad interior y restauración".

Reto para la Iglesia

La Iglesia, sin embargo, tradicionalmente ha tratado diferente a aquellos que luchan con la homosexualidad que a los que confrontan otros tipos de problemas más fáciles de entender. Algunos líderes cristianos creen que la Iglesia hace más daño que bien por su antipatía a confrontar asuntos que hacen que la gente se sienta incómoda. "A excepción de una persona, no he encontrado alguien que esté dispuesto a hablar del asunto de buena manera", recuerda Alan Chambers refiriéndose a su propia experiencia cuando luchó con la homosexualidad durante sus años de adolescencia. Hoy día Chambers, 29, es el director de Exchange Ministries en Florida, un ministerio de consejería que mayormente se enfoca en ayudar a los adolescentes a salir de la homosexualidad.

"La Iglesia (en general) es la responsable de que existan iglesias homosexuales", comentó Chambers. "Ésta no estuvo dispuesta a hacer su trabajo. Aquí tenemos un grupo de personas que quiso amar a Dios, que probablemente trataron de hacerlo en nuestras iglesias, pero los rechazamos. Posiblemente en un principio querían cambiar, pero cristianos bien intencionados los repudiaron. De manera que se acercaron a donde los aceptaron."

Muchos líderes homosexuales estarán de acuerdo con Chambers. De hecho la mayoría de las personas homosexuales que entrevistó Vida Cristiana buscaron ayuda de la Iglesia primero, estos encontraron que la ayuda era inadecuada o completamente inexistente.

Cuando Troy Perry, el fundador de las iglesias UFMC, batallaba con sus inclinaciones homosexuales, trató de recibir ayuda de su pastor. "Me dijo: 'Todo lo que necesitas hacer es casarte con una buena mujer y eso se encargará del problema'", expresó Perry de 61 años. "No fue tan petulante cuando cinco años después pasamos por un divorcio muy doloroso."

Agradecidamente, la Iglesia ha mejorado en los últimos años según David Kyle Foster, un ex homosexual quien ahora es un sacerdote episcopal carismático y el director del ministerio con base en Jacksonville, Florida, Mastering Life (Vida Triunfante). "En los últimos 10 años un tercio de las iglesias practica este tipo de ministerio sin prejuicios y miedos, otro tercio sabe que es la acción correcta, pero no saben qué hacer. Pero el otro tercio todavía le huye."

Muchos huyen por la complejidad que envuelve la homosexualidad. Existen muchas teorías desde científicas hasta espirituales. Algunos dicen que es un comportamiento, otros que es sicológico o de desarrollo, otros enseñan que es una maldición generacional y sus raíces son demoníacas. El pasado agosto la Coalición de Valores Tradicionales -- el grupo interdenominacional más grande en los EE.UU. que cabildea por las iglesias -- dio a conocer un informe publicado por tres sicólogos asociados con la National Association for Research and Therapy of Homosexuality (Asoc. Nacional para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad) donde admiten que no hay un estudio que pruebe que existe un "gen homosexual" o un "cerebro homosexual". Simon LeVay, un investigador que estudia las diferencias en los cerebros de homosexuales y heterosexuales señaló: "No he encontrado que el hombre homosexual haya nacido de esa manera, así como tampoco he localizado un centro homosexual en el cerebro". Camille Paglia una activista lesbiana expresó: "Nuestros cuerpos sexuales fueron diseñados para la reproducción, esa es la norma. Nadie nace homosexual. La homosexualidad es una adaptación, no un rasgo con el que nacemos".

Algunos líderes ex homosexuales aún así le dejan espacio a la posibilidad de que haya una influencia biológica o predisposición a la homosexualidad. Lo que sí afirman es que eso no cambia la cuestión moral envuelta. En medio del dilema con las iglesias homosexuales, los líderes cristianos aseguran que los homosexuales han tratado de reinterpretar la Biblia. "Han movido los antiguos límites de la verdad", expresó Andy Comiskey, director del ministerio Desert Stream (Manantiales en el Desierto) en California y el autor del libro Tras la integridad sexual. "La Escritura es clara que aquellos que lo hacen están en problema. Estoy seguro que hay cristianos sinceros entre ellos, pero están viviendo engañados. Los que luchan con la homosexualidad pueden cambiar."

Claro está los líderes homosexuales no lo ven de esa manera. Mel White el deán de la Catedral de Esperanza de la UFMC, cree que la homosexualidad es simplemente una variación de la creación de Dios. Alega que llegó a esa conclusión después de 35 años de fracasados intentos; desde terapia de electrochoque hasta asistiendo a una cruzada de sanidad de Kathryn Kuhlman, todo con tal de superar sus inclinaciones homosexuales.

"Los homosexuales, como los heterosexuales, no deben pedir perdón por sus preferencias, sino por la manera pecadora en que responden a esas tendencias", expresó White quien en un momento dado fue uno de los colaboradores anónimos más prolíficos dentro de las editoriales cristianas, escribió para Jerry Falwell, Billy Graham y Jim y Tammy Bakker.

Gran parte de los líderes cristianos, sin embargo, creen que tales conclusiones ponen la fe de uno en riesgo. "Es el destino eterno lo que me preocupa", comentó Shelly Morgan, un ministro de las Asambleas de Dios cuyo hijo de 40 años, Robert, es el pastor de una iglesia homosexual en Tampa, Florida. "La Palabra es simple: cuando participas en este tipo de inmoralidad sexual, heterosexual u homosexual, te diriges a una eternidad sin Dios."

Robert Morgan opina que su padre, Shelly, está equivocado y que la Biblia no condena las relaciones homosexuales. Comentó: "La Iglesia de hoy día está siendo confrontada con asuntos que nunca antes ha afrontado. Los acercamientos simplistas no trabajan, sólo hieren a la gente."

Quizás la Iglesia pueda manejar mejor este asunto al: Convertirse en un refugio para las personas que están atormentadas; crear un ambiente donde la gente se sienta en la confianza de expresar sus luchas; entender la complejidad de este dilema donde las respuestas triviales no funcionan; aprender a ver a las personas que están atrapadas en la homosexualidad de la manera que Jesús los ve.

Este tipo de acercamiento fue lo que ayudó a Sandy Martin y Debbie Hawes -- dos ex lesbianas que asistían a la iglesia JMCC -- a recibir liberación. Estaban desilusionadas con la iglesia homosexual y a la misma vez hambrientas por más de Dios, por lo que asistieron a una iglesia de la Asambleas de Dios. Allí encontraron un ambiente de enseñanzas bíblicas sólidas lleno de un espíritu de amor y de ejemplos que le demonstraron lo que es vivir como Cristo, así el Espíritu Santo las llamó a la santidad y les dio la disponibilidad para salir de la homosexualidad. "Sólo porque se está sufriendo, eso no te da una salida", señaló Martin. "Pero el dolor tiene un lugar a donde ir: la cruz." Por su parte Hayes añadió: "Todos somos llamados a dejar que Cristo tome nuestro dolor y nos haga libres en Él. El mismo Dios que dividió el Mar Rojo puede cambiar lo que sea en mí."

No importa el nivel de gravedad que se le quiera adjudicar, el pecado, pecado es. La homosexualidad es un pecado como cualquier otro (lea Ro.1:26-32, Cl. 3:5). El Padre desea que tengamos la disponibilidad para ayudar al afligido en amor y que a su vez el afligido busque la libertad en Él y Su verdad. Las interpretaciones de los hombres que se alejan de lo que verdaderamente dice la Palabra de Dios lo que hacen es llevar a un engaño más profundo y a una eternidad sin Jesús. La homosexualidad, al igual que cualquier otro tipo de falta, Dios la perdona. Basta pedirle perdón de corazón y permitirle al Espíritu Santo obrar sin limitaciones. No existe ni existirá ser humano a quien no pueda transformar. "Con misericordia y verdad se corrige el pecado y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal" (Pr.16:6). *

Verdad sin rodeos

Tanto en los Estados Unidos como en Latinoamérica existen varios ministerios que sin titubear responden al llamado de ayudar a los atrapados por la homosexualidad. Uno de los más reconocidos es Exodus Latinoamérica. Ellos ofrecen todo tipo de ayuda que sirve para rescatar a los que luchan con el quebrantamiento sexual de tipo homosexual. A continuación encontrará un compendio de su firme y claro mensaje.

"La homosexualidad está en contra de la voluntad de Dios porque ella nunca fue parte del propósito original de Dios o su intención sobre la conducta sexual humana. Dios no creó para Adán otro hombre, creó a la mujer.

Aunque una persona puede 'sentir' que su orientación homosexual es normal, no lo hace moralmente correcto. Se vive de acuerdo a los principios de la Palabra de Dios, no a nuestros sentimientos. Primero la persona debe decidir si va a aceptar que la Biblia es la Palabra de Dios y que ella es la verdadera y absoluta autoridad en materia de fe y conducta. También debe creer que los escritos de la Biblia son relevantes y aplicables a nuestros días (2 T.3:16). La Biblia sí condena 'de plano' la conducta homosexual tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento (Le.18:22 y 20:13, Ro.1:24-32 y 1Co. 6:9-10).

La palabra 'homosexual' es un término relativamente nuevo por lo que no aparece en los escritos originales en griego y hebreo de la Biblia, pero Dios no necesitaba etiquetas modernas para describir las prácticas homosexuales. Además esa palabra cubre una variedad de conductas sexuales. Dios, sin embargo, es mucho más específico en su Palabra. Hay varios vocablos en griego y hebreo que apuntan con precisión las distintas clases de conductas sexuales que Dios declara que son pecado. Una conducta sexual pecaminosa incluye: el sexo fuera del matrimonio o el sexo sin la intención de casarse, el adulterio, el sexo con miembros de la familia, el sexo con animales, la prostitución masculina y femenina y todos los actos sexuales pasivos y agresivos con personas del mismo sexo.

Dios no tiene odio personal contra los homosexuales, sino contra el pecado. Dios odia el pecado porque sabe que ello conduce a la corrupción, destrucción y castigo eterno. Dios es amor, pero su amor nunca justifica nuestra conducta pecaminosa. Él desea perdonarnos y transformarnos de manera que le agrademos, pero nos toca a nosotros estar dispuestos a ser transformados.

La única relación sexual que Dios bendice es la de un hombre y una mujer que ha hecho un compromiso mutuo de por vida: el matrimonio (vea Hb. 13:4). La única otra alternativa al matrimonio heterosexual es el celibato. No hay argumento o filosofía humana que pueda cambiar a Dios o lo que Él ha dicho acerca del pecado, incluyendo la homosexualidad. Dios nunca transigirá en sus normas (vea Ml. 3:6) para satisfacer nuestros deseos humanos. Además nos ha creado para que necesitemos de Él y ninguna otra cosa satisfará esa necesidad. Cuando no tenemos una relación correcta con Dios, empezamos a buscar y probar de todo para cubrir esa necesidad que tenemos de Él. Pero ni filosofías, estilos de vida, dinero, fama, sexo, ni siquiera religión pueden ser a la larga un sustituto de Dios.

Jesús nunca condenó a la gente, pero sí condenó sus malas acciones y erróneas actitudes (Mt.23:27-28; Mr. 7:20-23). Él les advirtió que si ellos no se tornaban de su pecado y se allegaban a Dios, sufrirían tormento eterno en el infierno después de la muerte (Lc. 13:1-5 y Hc. 17:30-31).

Pero la buena nueva es que ahora es posible arreglarnos con Dios y agradarle al ser removidos y lavados de nuestros pecados mediante la fe en Jesús (Ef. 2:8; Lc.7:50). Todos los que vengan a Cristo por su perdón y limpieza no serán echados fuera (Jn. 6:37).

Aunque la persona habrá de luchar con el pecado y las tentaciones después de haber nacido de nuevo (Ro.7; 1Co.10:13; St.1:12), no continuará llevando un estilo de vida de desobediencia a Dios (Jn. 14:23-24)." Bill Shepson es el editor asociado de la revista Charisma y gerente editorial de la revista Ministries Today.

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