Pies de gacela

Son los problemas de la vida los que nos ayudarán a desarrollar pies de gacela.

Con tanta incertidumbre que vive nuestro pueblo, en este tiempo que nos ha tocado vivir y donde muchos han perdido la esperanza y hasta se han rendido, es donde la fe en Dios tiene que crecer y fortalecerse. No podemos desmayar ante las tormentas de nuestra vida.

El profeta Habacuc expresa que "aunque la higuera no dé renuevos, ni haya frutos en las vides; aunque falle la cosecha del olivo, y los campos no produzcan alimentos; aunque en el aprisco no haya ovejas, ni ganado alguno en los establos; aun así, yo me regocijaré en el Señor, ¡me alegraré en Dios, mi libertador! El Señor omnipotente es mi fuerza; da a mis pies la ligereza de una gacela y me hace caminar por las alturas" (3:17-19 NVI).

Unos 600 años antes de Cristo, pareciera que el hombre de Dios hablaba del tiempo actual en pleno siglo 21. La situación que él describe es como si TODO se hubiera paralizado: me cortaron mi ingreso, me despidieron de mi trabajo, perdí mi casa, mi matrimonio está destruido, mis hijos me han abandonado, estoy enfermo, etc. ¡Todo mi mundo se ha venido abajo!

Sin embargo, aunque todo esta situación parecida estaba pasando alrededor del profeta, él podía regocijarse en el Dios de su salvación. Eso significa que Él es el único que nos puede liberar y nos provee una salida a los problemas que estemos enfrentando. Es muy importante que mantengamos nuestro gozo en el tiempo de la dificultad, porque "el gozo del Señor es nuestra fortaleza" (ver Neh. 8:10).

Lo que la depresión, el desánimo y la desesperación hacen es debilitarnos. Pero...

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