Hijo mío, siempre podrás contar con el amor eterno que tengo por ti. He llenado toda la tierra con mi amor eterno. Seré un refugio para ti, una torre fuerte contra tus enemigos. Mi interminable fuente de gloriosas riquezas te fortalecerá con poder por medio de mi Espíritu en tu ser interior. Por tu fe, mi Hijo morará en tu corazón. He cavado las raíces de mi amor muy dentro de ti, y te he establecido en amor. Aférrate a mi amor, porque sobrepasa todo entendimiento y te llenará de mi presencia. Si confías en mí, te llenaré de gozo y paz, y tu vida desbordará esperanza por el poder de mi Espíritu Santo. La fe te invadirá, y mis dones de sanidad, poder milagroso, profecía, discernimiento y lenguas e interpretación son tuyos para que los tomes.

 Leer: Salmos 33:4-5; Efesios 3:20; 1 Corintios 12:7-11

 Declaración en oración

 Soy redimido de la maldición de la ley. Soy redimido de la pobreza. Soy redimido de la enfermedad. Soy redimido de la muerte espiritual. Venzo sobre todo porque mayor es el que está en mí que el que está en el mundo.

--Extracto tomado del libro Declaraciones diarias para la guerra espiritual por John Eckhardt. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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