La importancia de la integridad

La integridad es la clave del éxito y el aspecto del carácter de las personas que conlleva mucho más que honestidad.
Una amiga, como buena madre obsesiva que es, me pidió un favor. Ella y su esposo tienen dos hijos que en aquel entonces tenían diecinueve y veintiún años de edad, y se hallaban en la etapa de la vida en que deben mirar a la adultez cara a cara. Pensé que ella quería asegurarse de que no fracasaran, por eso me pidió que hiciera esa jugarreta por la que aconsejas a tus hijos a través de alguien sin que ellos lo noten. Una noche, mientras cenábamos, me dijo:

—¿Podrías salir a almorzar con los muchachos y hablarles acerca del éxito? Han estado haciendo muchas preguntas sobre cómo algunas personas se vuelven tan exitosas y consiguen todo lo que quieren. Pensé que podrías ayudarlos, al orientarlos mientras están en esta etapa de hacer preguntas.

—Mmm... no lo creo. El éxito no es mi especialidad. No sé mucho acerca de eso, de manera que no sabría realmente qué decirles. ¿Por qué no le preguntas a Zig Ziglar?—respondí.

Me refería a toda esa literatura con principios para el éxito, cómo conseguir lo que uno quiere, cómo alcanzar la cima, etc. y esa no era una materia a la que yo le había dedicado mucho tiempo. De manera que, con amabilidad, me rehusé con la esperanza de que un poco de humor la sacaría de su cometido.

—¡Vamos...!—rezongó—Tienen veinte años. Sabes lo suficien­te como para darles algo en qué reflexionar. Has conseguido muchas cosas y has trabajado con muchísima gente exitosa. ¿Qué tan difícil puede ser? Sal con ellos y diles algo. No tiene que ser algo absolutamente perfecto, dales al menos algo en qué pensar. Impúlsalos en la dirección correcta.

Con la sensación de que había desdeñado un poco la idea, terminé cediendo.

—De acuerdo. Saldré con ellos y les diré algo.

—¡Fantástico! ¿Y qué les dirás?—me preguntó de inmediato.

—No lo sé. Tendré que pensar en eso y conseguir algo que decirles.

—Sí, claro. ¿Y qué crees que será?

—No lo sé—repetí—. Lo pensaré y les diré algo que los haga reflexionar.

—Muy bien, pero cuando lo consideres, ¿qué crees que será?

Me di cuenta de que esta era una madre con un objetivo muy claro y que no podría librarme fácilmente de ella.

—De acuerdo. Veamos... esto es lo que les diría—comencé—: Las personas que se convierten en líderes o que son verdaderamente exitosas, suelen tener tres cualidades. En primer lugar, tienen ciertas capacidades o competencias. En otras palabras, conocen su campo, su industria, su disciplina o lo que sea. Si eres Bill Gates, te ayudará saber algo acerca de la industria de la computación. Si vas a ser un destacado cirujano, tienes que saber lo que haces. En otras palabras: muchachos, sólo podrán ser farsantes durante un tiempo. Así que vayan a la biblioteca o donde sea y perfeccionen su habilidad. Tienes que ser bueno en lo tuyo. De esa misma forma, es que un gerente general desarro­lla una serie de competencias. Tienes que ser bueno en lo tuyo y punto. No hay atajos en esto.

 


 

Dr. Henry Cloud es un orador, psicólogo y autor de éxitos de ventas. Este artículo se obtuvo de su libro Integridad, publicado por Vida-Zondervan. Usado con permiso.

 

 

anuncio
anuncio
Vuelva a la página de inicio