Sexo, Mentiras y el Debate Gay

En una época donde la homosexualidad es aceptada abiertamente, el mensaje de la Biblia no ha cambiado
En nuestra sociedad se desata una fuerte batalla sobre el asunto de la homosexualidad. Si se observa superficialmente pareciera que los que están en el lado "derecho" de esta batalla están perdiendo. Consideremos los siguientes hechos:

  • Los homosexuales religiosos han logrado ganar terreno y capturado la atención mundial en la Iglesia.

  • El sistema jurídico de nuestra nación está infectado de jueces activistas a quienes les importa poco la moralidad sexual tradicional.

  • Los legisladores han tomado la postura de tolerancia hacia la homosexualidad.

  • Muchos líderes religiosos han perdido su credibilidad debido a los repetidos casos de divorcios, batallas egocéntricas, escándalos sexuales y ambiciones monetarias.

    Estas no son generalizaciones exageradas. En Los Ángeles, el obispo de una denominación pentecostal reconocida se vio vinculado en una controversia cuando un predicador, que se declara homosexual, fue invitado a predicar a su iglesia. La Iglesia Episcopal recientemente consagró como obispo a un ministro homosexual. Además, tenemos una gran cantidad de figuras sociales, religiosas, políticas, de los medios de comunicación y del campo educativo que están apoyando la causa pro homosexual.

    Una de las controversias más recientes es el caso del estado de Massachusetts que se convirtió en el primero en la nación en legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo. Según la revista Newsweek (edición 24 de mayo de 2004) el 41% de la población entre las edades de 18 a 29 apoya estas uniones, comparado con el 28% de los norteamericanos en general. Es muy probable que esto se deba a que la juventud de hoy día ha estado más expuesta a los homosexuales que las generaciones anteriores. Existe bastante programación televisiva que presenta como normal el estilo de vida gay, aparte que cada vez son más los individuos que públicamente declaran su inclinación homosexual ("salen del closet"). La edad promedio está en los 16 años, más baja que en los 70 que solía ser a los 20 años. "Esta generación ha estado sujeta a una enorme cantidad de propaganda pro homosexual", le manifestó a Newsweek Robert Knight, director de Culture and Family Institute at Concerned Women for America. El demógrafo Neil Howe expone que los nacidos después de la Segunda Guerra Mundial tienden a considerar la homosexualidad como algo contrario a lo establecido, mientras que la "Generación Y" opina que legalizar los matrimonios entre homosexuales es una manera de integrar a los gays a la sociedad.

    A medida que la batalla se intensifica, los cristianos han experimentado lo que parece ser un tipo de agotamiento en cuanto a este tema de la homosexualidad se refiere. Muchos han adoptado una actitud de tolerancia ya que les hace sentirse seguros. Mas la tolerancia está en directa oposición al mensaje del Evangelio, el cual declara que los pecadores ­incluyendo los homosexuales­ deben reconocer su condición, arrepentirse y aceptar la verdad de que Cristo murió para liberarlos del poder y la condenación del pecado.

    Este tipo de "agotamiento" se puede atribuir a varias razones:

    Las voces de persistentes activistas homosexuales que demandan "derechos". Las constantes exigencias y la hostilidad e intimidación que les caracteriza, causa que la gente simplemente se cierre herméticamente a la posibilidad de confrontar cualquier tema que tenga que ver con asuntos del mismo sexo. Dado que comodidad en vez de conflicto es la meta mayor de muchos cristianos, se niegan a hacer la guerra espiritual necesaria con relación a la homosexualidad.

    Existe confusión sobre la semántica de la homosexualidad. La Biblia expone que Dios no es el autor de la confusión. Eso nos deja saber quién está detrás de este torbellino social y religioso. ¿Está bien o mal? ¿La gente nace gay? ¿Es posible que la persona cambie? ¿La Biblia está pasada de moda? El diablo quiere que nos mantengamos cuestionándonos en vez de que nos paremos firmes sobre lo que sabemos que dice la Palabra.

    Muchos cristianos fallan en estudiar y aplicar la Palabra. Cuando los cristianos son confrontados con este asunto, están pobremente preparados para responder correctamente. Simplemente desconocen lo que enseña la Biblia.

    En realidad la batalla sobre la homosexualidad y su significado e implicaciones, es simplemente el producto de uno de los más grandes conflictos conocidos por el hombre. Esta es una campaña contra la veracidad, credibilidad y autoridad del mismo Dios.

    Una pregunta antigua

    Detrás de los "debates" sobre la homosexualidad, el aborto, el racismo, la avaricia y una amplia variedad de otros males, están las siniestras palabras que Satanás ha venido susurrando desde hace mucho tiempo: "¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?". Tan pronto la mujer repitió la orden de Dios, Satanás le replicó: "No moriréis" (Gn. 3:1, 4).

    Hoy día la pregunta--¿Dios de verdad lo dijo?--es la misma; simplemente está enfocada en otro tema, el de la sexualidad. La pregunta se ha estado haciendo muchas veces: ¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad? La interrogante aún más importante puede ser, ¿qué quiere decir la Biblia cuando se refiere a la homosexualidad? El punto central de los argumentos sobre la homosexualidad y otros temas morales de nuestros tiempos, está si la Biblia es o no una autoridad creíble y capaz de gobernar nuestras vidas a la luz de las "revelaciones científicas" sobre la humanidad. Está en juego la veracidad de las Escrituras y su aplicación a la vida humana.

    Los cristianos deben resistir la tendencia a tratar las Escrituras como si fueran relativas y estuviesen sujetas a las últimas encuestas o estudios. Nuestra seguridad descansa en el conocimiento de que la Palabra de Dios permanece para siempre. Si sabemos que la Palabra es una fuente de verdad que no cambia, debemos contender valientemente por nuestra fe.

    Las respuestas a los intentos modernos de apoyar, tolerar y presentar a los homosexuales como una expresión válida de la sexualidad humana, se pueden encontrar en la Palabra de Dios. De hecho, existen numerosas Escrituras que tratan sobre la homosexualidad. Estas palabras de vida cubren colectivamente cada aspecto relacionado con este asunto. Las he dividido en dos categorías: explícitas e implícitas. Las Escrituras explícitas exponen el tema claramente y no necesitan explicación. Las implícitas son aquellas que uno puede descifrar el significado según lo que implican o lo que expresan indirectamente. Tienen un significado que no es patente.

    Levítico 18:22, por ejemplo, es una Escritura explícita: "No te echarás con varón como con mujer; es abominación". Esto no se puede refutar ni negar; Dios prohibe que dos personas del mismo sexo se unan sexualmente. Note que la Escritura no permite sexo consensual entre personas del mismo sexo, como ciertos homosexuales religiosos y sus seguidores revisionistas reclaman. Basándonos en este versículo, está prohibido.

    Tito 1:15-16 es implícito: "Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra". Las fuertes palabras de Pablo--pero inspiradas por Dios--pintan el panorama de aquellos que practican el pecado de la homosexualidad, pero profesan ser discípulos de Cristo. Casar esa abominable práctica con el nombre de Cristo en frases como "homosexuales cristianos", refleja una ideología depravada. Escrito está: "Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo" (2 Tim. 2:19).

    El versículo tomado de Tito insinúa que la gente que peca es "abominable" (el mismo término que se utiliza en Levítico para describir las relaciones homosexuales) y ven todo a través del cristal de su quebrantamiento en vez de a través de la verdad del Evangelio. Tal oscura percepción desvía cualquier justa intención. Por eso es que los homosexuales pueden fácilmente reclamar que el rey David y Jonatán fueron amantes. Tergiversen los pensamientos y oscurecen las conciencias.

    ¿Existen homosexuales nacidos de nuevo?

    En nuestra sociedad prevalece la creencia de que los individuos "nacen gays" o que la homosexualidad es un rasgo genético. Pienso que mi vida y la de miles de otros ex homosexuales y lesbianas están en directa contradicción con tal suposición. Además, este argumento es irrelevante si tomamos en consideración las claras enseñanzas de las Escrituras sobre la transformación y el cambio (vea Rom. 12:1-3; 2 Co. 5:17; Mt. 16:24). La transformación y el cambio así como la liberación de la penalidad del pecado, son los frutos claves de una vida sometida a Jesucristo.

    Si no podemos esperar cambios de nuestra naturaleza opresiva adámica que nos esclaviza, ¿entonces qué necesidad tenemos de Jesús? Su advenimiento, venida, muerte, sepultura y resurrección nos garantiza que el nuevo nacimiento es un nuevo comienzo. Si de verdad es así, ¿cómo uno puede continuar sin remordimiento haciendo algo tan repugnante para la santidad de Dios?

    Debemos considerar de dónde se originan estas teorías de "nacer homosexual". No provienen de la Biblia. No es parte de las preocupaciones que tenían los fundadores de la fe. No ha sido revelado por ningún profeta de Dios.

    La verdad es que en 1991 activistas homosexuales empezaron a exponer cada vez más sus "estudios" imperfectos y a vendérselos a los medios, quienes sin vacilar los compraron y los difundieron como hechos terminantes. Hoy vemos los efectos devastadores de tales mentiras culturales en la Iglesia. Ahora, menos de 15 años después de estar basándose en esta falsa premisa, muchas iglesias y líderes prominentes están haciendo un llamado a la "inclusión total" de los homosexuales que no se han arrepentido. Al leer el Salmo 51 aprendemos que fuimos formados en maldad y concebidos en pecado. En otras palabras, todos los seres humanos nacen propensos a pecar. Eso está en nuestros genes espirituales. Quizás por esto uno pueda razonar que la persona "nace gay". Sin embargo, al seguir esta línea de pensamiento se da cuenta que la homosexualidad es un pecado. ¿Cuál es la conclusión inevitable? Al ser pecado, uno tiene que arrepentirse y renunciar al mismo.

    Es más, si la teoría del nacido homosexual fuera teológica o socialmente posible, ¿cómo se justificaría con las palabras de Jesús en Juan 3:7, "Os es necesario nacer de nuevo"? Esa declaración de por sí elimina cualquier sugerencia de que la homosexualidad es una predisposición genética.

    En cualquier caso, el enfoque debe estar en el arrepentimiento y la sanidad que Jesús ofrece libremente a cualquier pecador homosexual que así lo desea. Es una oferta que nadie puede dejar pasar. La iglesia debe dar un giro en sus discusiones y enfatizar en lo más importante--¡Jesús salva! Sólo el poder transformador y las buenas nuevas del Evangelio lograrán lo que a Él le place.

    Lo que dice la Biblia

    No debe ser sorpresa para aquellos que le prestan atención a la Biblia, que eventualmente a los eruditos religiosos y los teólogos, los homosexuales sedientos de afirmación les pedirán que reinterpreten las Escrituras para ellos. En parte, los creyentes tienen la culpa de esto. Por años, hemos predicado un Evangelio prejuiciado que ha ignorado las luchas homosexuales dentro de la Iglesia. Hemos resumido el Evangelio en dos palabras: "infierno" y "abominación".

    A la edad de 13 años, cuando ya me sentía angustiado y temeroso por lo que sentía, me dijeron que los homosexuales irían al infierno. De alguna manera supe que esas palabras se referían a mí--pero no quería pasar la eternidad en las tinieblas. Muchos de los homosexuales y las lesbianas que entran y salen de los bares y clubes son hijos de la Iglesia que han sido expulsados por la falta de preocupación de las iglesias.

    Por esta razón, Satanás le ofrece a los homosexuales su propia iglesia, su evangelio, sus maestros, predicadores y obispos. La Biblia nos dice: "Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas" (2 Tim. 4:3-4). Una de esas "fábulas" gira alrededor de las intenciones originales del Creador.

    Dios creó la humanidad masculina y femenina y la alentó a relacionarse sexualmente. Él declaró que eso era bueno. No existe ni la más mínima insinuación de que dos hombres y dos mujeres fueron creados y motivados a tener intimidad sexual entre sí.

    Génesis 1:26-28 es el récord histórico original que presenta las intenciones para la sexualidad humana. En otras palabras Dios creó el patrón para las relaciones sexuales humanas. Ya sea que la persona lo alcance o no, ese patrón nunca cambiará. La gente que lucha contra las atracciones, los deseos y el comportamiento homosexual no está viviendo según este estándar. Mas pueden ser liberados y sanados para llevar una vida productiva y fructífera. A propósito utilizo la frase "luchar contra" en vez de "luchar con", porque las connotaciones son distintas. "Contra" quiere decir que no quiero esto como parte de mi vida. "Con" quiere decir que me he resignado a que me domine y me desvíe.

    Los ex homosexuales gustosamente señalan las Escrituras que hablan de ellos y el proceso redentivo que adoptaron: "Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto eráis algunos; mas ya habéies sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios" (1 Co. 6:9-11).

    Cuando conocí y me casé con Dee, mi esposa por casi 12 años, tanto ella como yo no teníamos idea de cómo sería mi vida luego que abandoné la vida homosexual. Tan doloroso como fue para mí tener ese pasado pecaminoso, mi esposa no fue la razón del cambio; en realidad, ella fue el fruto de mi cambio.

    Ella fue el regalo de Dios para un hombre solitario que anhelaba satisfacer a su Liberador. Hoy día, con nuestros cuatro hijos, somos un testimonio de los maravillosos beneficios de llevar una vida sometida a Cristo. Nuestra responsabilidad como cristianos es derramar amor en aquellos que luchan con salir del estilo de vida homosexual. La compasión fue una de las cualidades predominantes del Pastor y sus discípulos. Eso igualmente nos debe caracterizar a medida que los animamos a que se apoderen de la libertad que Cristo ofrece.


    DL Foster es el director de Witness Ministries, un ministerio que ofrece esperanza, consejería y recursos para las personas que desean abandonar el homosexualismo. Para más información en inglés escriba a: P.O. Box 162953, Atlanta, GA 30321; tel.: 770-968-1011; www.witnessfortheworld.org.

    Del infierno al desierto

    Estuve andando por el oscuro y terrible mundo de la homosexualidad. Desde niño, fui abusado sexualmente por un miembro de mi familia y por otros niños mayores que yo. La gran mentira es: "Yo nací homosexual". Los niños que atraviesan por situaciones como ésta, no pueden entender que han sido víctimas de ambientes en los que se desarrollan estas distorsiones sexuales entre otras. A mí me afectó a tal grado que viví 34 años en ese infierno.

    Un día, caminando en esa horrible oscuridad, alguien encendió la luz, y me habló de Cristo. Pasado un tiempo, tuve una experiencia increíble en la cual me comprometí con Dios a predicar la Palabra. Una noche, después de haberme quedado dormido, comencé a escuchar un ruido espantoso. Mi espíritu salió del cuerpo. De momento, por debajo de mi costilla izquierda se comenzó a levantar como una barriga. Mi piel se estiró hasta casi desgarrarse. De ahí, salió un ser despreciable. No tenía forma de cuerpo de hombre ni de mujer. Cayó a los pies de la cama, y no podía incorporarse, pues era como sin huesos y sin ligamentos. Luego de unos minutos aquello quiso volver a entrar en mí, pero de pronto mi espíritu tomó la Biblia que estaba en una de las tablillas de la habitación y golpeó en la cabeza a aquel fenómeno y fue destruido.

    Enseguida comencé a preguntarle a Dios que había sido aquella visión. Él me dijo: "Rigoberto te he permitido ver el demonio de Sodoma, que estuvo copando tu vida estos años, para que le digas a mi pueblo que el homosexualismo es un demonio, que se apodera de hombres y mujeres y los hace ser así". Desde aquel entonces comencé a ver cambios en mi persona, tanto en lo espiritual como en lo físico. Pude comprender el llamado que Dios me había hecho.

    A veces se hace difícil comunicarle a un pueblo machista como el nuestro, el mensaje de liberación y restauración total del homosexual. En estos 16 años he podido ver la apatía que se tiene dentro de los grupos religiosos hacia el homosexualismo. Las iglesias no saben cómo ayudar a los homosexuales. Todo este caminar me ha mostrado que Él me llamó para decirle al pueblo de Dios que Él ama también a los homosexuales y quiere libertarlos. Tenemos que decirle a todos los que están pasando por esta situación, que les amamos.


    Rigoberto Carrión y su esposa Sonia, son los directores del Ministerio Hijos del Padre en Orlando, Florida. Adaptado de su página web: www.elhijoprodigo.org. Usado con permiso.
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