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Renunciar a la ansiedad

La ansiedad es un estado de nerviosismo, intranquilidad y angustia, por un evento que no ha ocurrido todavía. Es precisamente por lo que te has puesto a pensar que puede ocurrir lo que provoca que te pongas ansiosa. La ansiedad no inducirá cambios en las situaciones difíciles. La Biblia dice que el estar ansioso “no añade a nuestra estatura un codo” (ver Mateo 6:27). Puedes pasar el resto de tus días preocupándote por el futuro, pero por mucho que te preocupes no cambiarás nada. Lo único que hará es estancarte y anular tu eficacia para resolver el problema. Otra manera de definir ansiedad es: la emoción que te inmoviliza en el presente por cosas que tal vez no ocurran en el futuro. Leer más...

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Dile no a la ansiedad

La ansiedad es un estado de nerviosismo, intranquilidad y angustia, por un evento que no ha ocurrido todavía. Es precisamente por lo que te has puesto a pensar que puede ocurrir lo que provoca que te pongas ansiosa. La ansiedad no inducirá cambios en las situaciones difíciles. La Biblia dice que el estar ansioso “no añade a nuestra estatura un codo” (ver Mateo 6:27). Puedes pasar el resto de tus días preocupándote por el futuro, pero por mucho que te preocupes no cambiarás nada. Lo único que hará es estancarte y anular tu eficacia para resolver el problema. Otra manera de definir ansiedad es: la emoción que te inmoviliza en el presente por cosas que tal vez no ocurran en el futuro. Leer más...

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Sus promesas son armadura y protección

No importa cuál sea la oposición que se levante en contra nuestra, la verdad es que estamos protegidas; ¡estamos cubiertas! Tenemos el mejor seguro del mundo, respaldado por Dios y todo el cielo.  Él mismo “con sus plumas nos cubrirá”  (Salmo 91: 4).  ¿Qué significa esto? De la misma manera que las aves usan sus plumas para proteger a sus crías proveyéndoles protección del mal tiempo, del frío, del sol y dándoles agua para tomar, así también lo hará Dios. Nos cubrirá y nos protegerá de los malos tiempos que enfrentemos.  Nos protegerá del frío que entumece en los inviernos espirituales; del calor agobiante y de la fatiga que puede causar el fuego de los problemas. Él saciará la sed que puedan tener nuestras almas “en esta tierra reseca y agotada donde no hay agua” (Salmo 63:1).  Leer más...

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La clave para la multiplicación

Jesús nos mostró la clave para la multiplicación.  ¿Recuerda cuando Él alimentó a la multitud con unos peces y unos panes? No fue sino hasta que Él partió y bendijo que los discípulos dijeron que no era suficiente, que la comida empezó a multiplicarse.

 ¿Qué pasaría si ese pequeño niño que tenía unos peces y unos panes se hubiera negado a dárselos a Jesús? Miles de personas habrían tenido hambre, no solamente el niño, quien de todos modos no tenía suficiente.

La mayoría de nosotras tenemos miedo de dar lo poco que tenemos a alguien más. Cuando sentimos que no tenemos suficiente de algo, tendemos a acumularlo, temiendo que no tendremos lo que necesitamos.  Esto hace que seamos tacañas. Además, Dios no multiplicará lo que no ofrecemos.  Algunas veces, lo que tenemos para ofrecer es el lugar de nuestra esterilidad o falta.  Nuestro dolor y pérdida parecen insuficientes como una ofrenda a Cristo.  Sin embargo, cuando bendice lo que previamente llamó maldito, usted se posiciona a sí misma para un milagro de proporciones matemáticas.

Dios no nos multiplica por nuestras propias fuerzas o abundancia. Sino Él toca los lugares dentro de nosotras, que son frágiles, que están quebrados o rotos y, en esos precisos lugares, Él empieza a multiplicar.  Lo que usted pensó que la descalificaba es en realidad lo que la hace apta. Lo que el enemigo hizo para destruir su destino es, de hecho, el camino a su productividad.

¿Por qué no darle a Cristo lo “poquito” que usted tiene? No es suficiente para sostenerla de todos modos.  Adelante, bendiga los lugares de su esterilidad, su dolor, su escasez, sus temores.  Sus éxitos, sus victorias, su provisión y sus recursos tampoco la llevarán a donde usted espera llegar. Usted tiene que ofrecer a Cristo todo lo que posee para recibir un milagro de multiplicación.

Jesús tomó la pequeña ofrenda del niño y la bendijo, dando gracias por ella.  La mayoría de nosotras no da gracias a Dios en nuestros lugares de escasez.  Miramos nuestros recursos limitados o nuestro tiempo finito y nos quejamos o preocupamos. Consideramos que nuestro quebrantamiento no tiene valor.

¿Qué pasaría si simplemente bendijéramos esas cosas?

No quiero decir que tengamos que estar agradecidas por las maldiciones como el cáncer. Pero yo agradezco que el cáncer, el cual trató de destruirme, preparara un nuevo comienzo para mí, donde Dios me mostró su fidelidad en magníficas maneras. No tenemos que dar gracias por el abuso. Pero podemos estar agradecidas de que el abuso nos da la capacidad para reconocer el amor verdadero y la aceptación y saber que es un gran milagro experimentar la sanidad. Usted, naturalmente, no daría gracias por la muerte. Pero podemos agradecer que la pérdida de nuestra vida natural pueda ser un sendero a la vida eterna, donde nunca más sentiremos dolor, pesar o escasez.

Sea agradecida por todo lo que tiene, ya sea grande o pequeño, y sea generosa con ello.  Ofrézcaselo todo a Jesús con gratitud. Generosidad por gratitud es igual a multiplicación. Si usted da lo poquito que tiene, Dios lo multiplicará y todas nosotras podremos comer de la abundancia.

 

―Tomado del libro Mujeres en pie de guerra por Jan Greenwood. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso. Leer más...

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Cómo mantener el optimismo en un mundo desordenado

¿Cómo mantenemos una actitud de fe y victoria en un mundo tan desordenado y confundido? ¿Cómo vivimos en confianza y santo optimismo cuando todo a nuestro alrededor está colapsando? Todos los días estamos expuestos a toda clase de malas noticias a través de los medios, desde los ataques terroristas más recientes hasta las más recientes locuras morales; desde accidentes aéreos hasta desastres naturales.

A esto se le añade las dificultades reales que muchos experimentamos en nuestras vidas, desde diagnósticos de cáncer a un divorcio imprevisto, desde la dolorosa división de una iglesia a un devastador accidente de auto. Leer más...

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Dispuestas como Débora

Dios logra grandes cosas por medio de aquellos que están dispuestos a que Él les guíe. Piense en Débora, por ejemplo. Su historia se encuentra en el libro de Jueces, en el Antiguo Testamento. Israel había estado viviendo en ciclos: haciendo lo malo a los ojos del Señor, prisioneros de un enemigo, clamaban a Dios por ayuda y luego Él los rescataba. En cada ciclo, Dios levantaba un juez, un libertador para su pueblo. Es en medio de uno de los ciclos de “cautividad, clamar, ser rescatados” que vemos surgir a una líder sorprendente. ¡Una mujer! En una cultura que estaba dominada por los hombres, Débora surgió como la líder de Israel. Jueces 4 nos cuenta que ella tenía un tribunal debajo de la Palmera de Débora, y los israelitas venían a ella para que se decidieran sus disputas. Está claro, podemos ver que era una líder sabia y respetada que usaba sus dones para aconsejar, asesorar y mediar en las disputas de los israelitas. Leer más...

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VIDA CRISTIANA